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La química se hospeda en los sótanos del Louvre

  • Adrián Durán analizó en el laboratorio de París obras tan conocidas como "La habitación" de Vincent Van Gogh

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Adrián Durán Benito, fotografiado ayer en el Edificio de Ciencias de la Universidad de Navarra. JOSÉ ANTONIO GOÑI
  • JESÚS RUBIO . PAMPLONA .
Actualizada 10/11/2011 a las 01:05

¿Un CSI del arte? Suena peliculero, pero algo de eso tiene el trabajo de Adrián Durán Benito, un sevillano que desde hace unos meses trabaja como profesor en la Universidad de Navarra, en el departamento de Química y Edafología. Pero hace unos años, tras terminar su tesis en el CSIC en Sevilla, pasó dos años trabajando en un lugar que aparentemente poco tiene que ver con la química: el parisino Museo del Louvre. Una rareza sólo aparente, porque una pinacoteca da mucho de sí para un químico, Al fin y al cabo, el análisis de los materiales con los que está elaborada una obra de arte dice muchísimo sobre cómo se hizo, quién la hizo, cómo cuidarla... De hecho, en sus años en París Adrián Durán participó en los análisis de obras tan conocidas como La habitación,de Van Gogh,e incluso ayudó en un estudio sobre La Gioconda.

Durán lo contó ayer en una conferencia en el Edificio de Ciencias de la Universidad de Navarra, que forma parte de las Semanas de la Ciencia. Allí explicó, por ejemplo, cómo ayudó a determinar que unos lienzos sobre tabla que se guardaban en el Louvre eran, como se creía, obra del italiano Mantegna, o cómo un manuscrito árabe que se aventuraba del siglo XIV databa en realidad del XIX.

Antes de la conferencia, Durán detallaba las labores que un químico puede afrontar en un museo. "Ayuda a la restauración. Si se conocen los materiales con los que se h izo un cuadro o una escultura, se puede restaurar mejor. También sirve para determinar cómo limpiarlos, como cuidarlos, en función de la composición del material", dice. "Y por supuesto está la labor de determinar la autoría de una obra". Los artistas tienen sus propios métodos de trabajo, a veces sus propias manías, y su huella queda en el material. Y el químico puede rastrearla. Así le ocurrió a Durán con los mantegna que se guardan en el Louvre. "Se compararon en el laboratorio con otras tablas sobre lienzo de Mantegna que se guardaban en Verona y sobre cuya autoría no había duda". "En todo caso, no es sólo cosa del químico. Se trabaja con los historiadores, con los expertos en arte... son equipos multidisciplinares".

El trabajo del laboratorio, que en el Louvre estaba situado en los sótanos, sirve también para datar las obras de arte y para conocer "la tecnología que se utilizó para fabricar, por ejemplo, una casa en tiempo de los romanos". También ayuda la química a detectar las materias primas que usaban los artistas en los distintos periodos históricos. "Los pigmentos hablan sobre cómo se fabricaban las cosas. Por ejemplo, los egipcios sacaban un color negro quemando huesos de animales y existe un pigmento muy raro, el amarillo indio, que se debía obtener con orina de vaca alimentada con mango", dice el químico.

Menor desarrollo

Adrián Durán, cuya tesis ya versaba sobre la obra del pintor Murillo y que a lo largo de su carrera ha a analizado, entre otras muchas obras, pinturas egipcias, restos romanos, cerámicas de los italianos Della Robbia..., lamenta que en España la relación entre químicos y arte no haya alcanzado "el desarrollo que tiene en Francia o en otros países europeos". "Entre los científicos comienza a entenderse más este tipo de labor, que es al fin y al cabo ciencia aplicada. Sin embargo, sí resulta más complicado para nosotros publicar en revistas científicas", admite Durán.

El profesor señala que en España "no se valora el patrimonio" como lo hacen en Italia o en Francia. "Allí lo ponen en valor". El químico se ha encontrado con auténticas barbaridades. "Por ejemplo, en la puerta del Perdón de la mezquita de Córdoba se detectaron piezas de cobre corroídas. Ocurrió porque alguien las limpió con lejía, que reaccionaba deteriorando el cobre", explica. "Y eso sin pensar en las imágenes de vírgenes que se lavan con agua y jabón, sin más. Eso vale si la escultura tiene diez años, pero si tiene siglos...".



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