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EGIPTO

La Primavera Árabe: cómo contar una revolución a través del arte

El pintor egipcio Jaled Hafez

El pintor egipcio Jaled Hafez

EFE
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Actualizada 24/01/2012 a las 19:04
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  • EFE.EL CAIRO
La Revolución del 25 de Enero ha impregnado a fondo la cultura en Egipto, pero la nueva expresión artística trata todavía de definir un camino al margen del mero reflejo documental de 18 días que cambiaron la historia del país.

La Primavera Árabe ha tenido un efecto inmediato en las artes, y rara es la semana en que no se inaugura en El Cairo una nueva exposición vinculada, directa o tangencialmente, al nuevo panorama abierto en Egipto desde hace un año, con la caída de Hosni Mubarak.

Esta explosión creativa obedece, según los propios artistas, a una atmósfera mucho más libre que bajo el régimen mubarakista, aunque algunos vean en la previsible futura hegemonía islamista una amenaza a esta libertad de expresión.

La vorágine de la revolución y la transición a trompicones han dejado poco espacio para digerir un cambio tan fundamental en tan poco tiempo.

Hasta el momento, ha primado más la documentación de los hechos, la labor de notarios de una nueva realidad, que una indagación artística que vaya más allá del relato factual.

Aunque esto, poco a poco, ha comenzado a cambiar.

Uno de los artistas egipcios que acaban de estrenar exposición es Jaled Hafez, de 48 años, que en "Sobre Códigos, Símbolos y el Síndrome de Estocolmo" busca "la metáfora más que la literalidad", según afirmó en una entrevista.

"Inmediatamente después de la revolución, en febrero y marzo, caí en la trampa de hacer representaciones literales en mis lienzos del ejército, las tiendas de campaña, los policías... usando 'collages' con las imágenes de los medios", explicó.

"Gradualmente, según fue cambiando la situación política a lo largo del año, me di cuenta de que mis opiniones también habían cambiado. Di un paso atrás para tomar distancia y observar mi arte y la situación actual", agregó.

Fruto de esa reflexión, la exposición utiliza símbolos populares de la cultura egipcia como la cantante Um Kulzum para analizar el síndrome de Estocolmo que a su juicio han sufrido egipcios como él, que han relativizado la perversión del antiguo régimen que les tenía "secuestrados", ante el temor a la nueva ola islamista.

Lo cual no significa, puntualizó Hafez, que la revolución no haya sido "fantástica, porque trajo un cambio que era imprescindible".

La artista egipcia Shayma Kamel consideró que, después de un año, ya ha tenido tiempo suficiente para trasladar a sus lienzos sus pensamientos.

Y esos cuadros, expuestos en la galería Mashrabia, tienen formas caricaturescas de animales como burros, águilas o hipopótamos que representan a la clase política, que vive en la ilusión que controla al pueblo.

"Es un sentido del humor que sale de la revolución", confesó Kamel, al tiempo que manifiesta su dificultad para entender la persistencia de los militares en aferrarse al poder en Egipto.

Un sentimiento común entre los artistas es la incertidumbre ante el rumbo que tomarán las futuras autoridades egipcias, encarnadas en la gran mayoría parlamentaria de Hermanos Musulmanes y salafistas.

"No hemos hecho la revolución para ir hacia atrás", sentenció Kamel, que se declaró "muy preocupada".

De manera similar, Hafez, que expuso sus obras en medio mundo, se muestra nostálgico y cree que en los años 1960 y 1970 "los egipcios aspiraban a la vida, pero ahora parece que aspiren a la vida en el más allá".

Pese a esos temores, los artistas jugaron un papel importante en el derrocamiento de Mubarak, y parecen decididos a seguir haciéndolo para acabar con la presencia de los militares en la política.

El joven artista Ahmed Sabry, de 30 años, creó un videojuego llamado "Nej", en el que los revolucionarios combaten contra los camellos que, en medio de la revuelta contra Mubarak, llegaron a la plaza Tahrir para sembrar el pánico entre los manifestantes.

Sin embargo, en este peculiar videojuego nunca gana nadie.

"La lucha todavía continúa, no ha terminado", explicó Sabry para justificar que ni los camellos, que simbolizan al antiguo régimen, ni los egipcios puedan obtener la victoria en "Nej".

Lo que tienen claro los artistas egipcios es que el futuro parece a sus pies: "En el futuro próximo habrá más interés por parte de comisarios e instituciones internacionales para tratar de explorar lo que están haciendo los artistas egipcios ahora", remachó Hafez
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