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CULTURA

Gonzalo Suárez, poliédrico a su pesar

  • El escritor y cineasta, "más lo primero que lo segundo", protagonizó el viernes los primeros Diálogos de Medianoche del curso en Civican. Su nueva novela, "El síndrome de albatros", es un juego entre realidad y ficción, uno de los temas que tocó

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Gonzalo Suárez, en Civican, en un momento de su charla. JAVIER SESMA
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El público asistente a los Diálogos de Medianoche. JAVIER SESMA
  • AINHOA PIUDO . PAMPLONA
Actualizada 09/10/2011 a las 01:12

GONZALO Suárez (Oviedo, 1934) detesta las masas. Le "horrorizan" las hinchadas de un equipo de fútbol, pero también el mismo concepto de público. Él, escritor y cineasta, reivindica la individualidad. "Yo escribo para personas, de una en una. Claro que pienso en el lector, pero me lo imagino como un amigo desconocido. Vamos a hablar, de uno en uno", insistía. Su deseo casi se cumplió el viernes en Civican, donde el asturiano protagonizó un Diálogo de Medianoche en petit comité, que le permitió poner rostro a eso que tanto odia: su público.

Suárez, que vino a presentar su última novela, El síndrome de albatros, ofreció noventa minutos de charla acompañado por la periodista de Diario de Navarra Belén Galindo. "Poliédrico e iconoclasta", definió ella al director de películas como El portero, El detective y la muerte, Remando al viento o Epílogo. "Nunca me habían insultado tanto", contestó él.

Se considera más escritor que cineasta, porque incluso sus películas son literarias. Hijo de un catedrático de francés, no fue al colegio hasta que tenía 10 años. Dice que su proceso creativo se parece más a una improvisación de jazz que a otra cosa. "Te dejas llevar por la cadencia de las palabras y te sientes arrebatado. Te diriges hacia otro sitio, pero no sabes qué es. En realidad, no sabes nunca de dónde sale lo que hacemos y, como en la vida, a cada momento tienes la sensación de que todo es cambiante, inasible", opinó.

Encontrar espacios

Concibe el arte como un modo de encontrar espacios, un poco a la manera de Chillida. Por eso, cuando se le pregunta en cuál de sus páginas le gustaría perderse, elige "la página en blanco", donde "todo puede suceder". "Cualquiera con un bolígrafo y un papel puede ser Shakespeare", enfatizó. "Hasta puede resolver la crisis económica mundial. A mí no me las piden, pero tengo ideas. Claro que habría que empezar por cortar cabezas", amenazó.

Socarrón, de verbo fácil, aunque olvidadizo, Suárez consiguió descolocar los asistentes en algunos momentos. Alguien desde el público opinó que los mitos eran una constante en su carrera. Él contestó. "¿Los mitos? Bueno, no estoy seguro de eso", opuso. "Déjame pensar (...) Don Juan, Frankenstein, Jekyll y Hyde", enumeró como quien piensa en alto. "Me encanta partir de ellos porque me emancipa de adscribirme a algún tipo de vida reconocible", reflexionó. "Sí, es posible que tenga usted razón, gracias", rectificó. "Es que esto de que me tengan que hacer preguntas...", reprochó en otro momento a Galindo. "Yo que vosotros no preguntaría nada", sonrió.

Para Suárez, la relación entre realidad y ficción es algo complejo. "Tanto, que requiere un simposio de 15 días al borde del mar", bromeó. Ya más en serio, cuestionó que esa dualidad sea como la entendemos tradicionalmente. "Creo que contar la realidad siempre nos separa de la realidad, no hay forma de atraparla. A mi entender, cuando recurrimos a la ficción estamos mucho más cerca de ella. La realidad es el aquí y el ahora, y eso es mágico". Aunque luego se matizó a sí mismo. "Yo todo esto lo digo pero no lo practico porque no sé".

En relación a lo difuso de la barrera entre una y otra, sacó a la luz el caso de Amanda Knox, la joven norteamericana que acaba de ser exculpada de asesinar a su compañera de piso en Perugia (Italia) en 2007. "Es un crimen que yo menciono en El síndrome de albatros,pero cuando lo escribí Knox era todavía culpable", recordó. "Estos días he leído que el juez ha dicho que la exculpan no porque sea inocente, sino porque la verdad legal es que no puede demostrar que sea culpable", resumió." ¿No es escalofriante? ¿Dónde queda la realidad en todo esto", se preguntó.

El cerebro en el campo

El asturiano, que ejerció durante años como periodista en Barcelona bajo el seudónimo de Martin Girard, trabajó con el entrenador del Inter de Milán Helenio Herrera, que fue el segundo marido de su madre. Suárez hacía informes de los equipos rivales del Inter. "De ahí mi obsesión con los espacios", argumentó. Por ello, aunque aborrezca la irracionalidad de las hinchadas futboleras, el deporte en sí le encanta, y hablando de fútbol terminó su charla. "Me gusta cuando veo el cerebro dentro del campo", dijo, y dejó ver su preferencia por Guardiola frente a Mourinho. "En realidad, esta es otra manera de hablar de El síndrome de albatros", afirmó para estupor de la sala. "¿Os estoy volviendo locos?", preguntó. "Está bien porque hemos hablado de todo un poco", puso punto y final.

Así terminó la "conversación inclasificable, poliédrica y magnífica", según Belén Galindo, de Gonzalo Suárez. "¡Me vuelves a llamar poliédrico!", se quejó él.

Carmelo Gómez, un actor al que la voz "le sale del cuerpo"

Suárez ha trabajado a lo largo de su trayectoria con todo tipo de actores. De todos ellos, hay un nombre que se le desprende de la boca enseguida, que es el de Carmelo Gómez. "Tengo un especial no sé qué con él", admitió. "Tiene la virtud de que domina el lenguaje, pero también tiene un físico. Para empezar, su voz le proviene de su físico, de su cuerpo", afirmó. Y después lo aclaró: "Es que hay muchos actores que hablan desde fuera del cuerpo. Por ejemplo, Fernando Fernan Gómez era un genio, pero siempre hablaba igual, hacia fuera, como Francisco Umbral o Camilo José Cela. Yo lo llamo voz de tertulianos, y siempre me ha horrorizado", dijo. Por eso, quiere que el papel protagonista de su próxima película sea para Gómez, con quien ha trabajado en Oviedo Express o El portero. "Será sobre Cervantes, pero no es una biografía al uso", advirtió. "De hecho, ahora que no nos oye el productor, os diré que va a ser una historia imposible", asumió el cineasta y escritor, que acaba de publicar también Las fuentes del Nilo, una recopilación de sus relatos breves.



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