Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

LITERATURA

Eugenio Arraiza recuerda el colegio de Lekaroz en el tercer tomo de sus memorias

El autor presentó ayer "Aprendiendo a volar" junto a sus compañeros colegiales Alberto Ariz y Marcos Irigoyen

  • LEIRE ESCALADA . PAMPLONA
Publicado el 22/09/2011 a las 01:03
Cuando tenía 14 años, Eugenio Arraiza Rodríguez-Monte (Pamplona, 1936) se convirtió en colegial interno del colegio de Lekaroz. Allí pasó tres años, periodo que protagoniza el tercer tomo de sus memorias. El libro, titulado Aprendiendo a volar. Lekaroz, 1950-1953(229 páginas, 16 euros) fue presentado ayer en la Librería Elkar Comedias, acto en el que le acompañaron dos amigos, Alberto Ariz Larumbe y Marcos Irigoyen Prieto, también excolegiales.
Arraiza destacó la "larga vida" del desaparecido centro, por el que "pasaron unos 6.000 estudiantes", apuntó. Por esa dilatada trayectoria, la primera parte de la obra está dedicada a recoger parte de la historia del colegio. "Cuento los años anteriores a nuestra llegada al colegio, que fue en el año 50. Hay un libro del centenario del que he ido cogiendo una serie de datos", detalló. Explica que en estas memorias advierte de que le "afecta más la geografía que la historia en los recuerdos, en la forma de ser, en los apegos, en los sentimientos... Para mí ir al Baztan y no encontrar Lekaroz no es lo mismo", admitió.
La obra incluye "postales de Lekaroz que, cuando empezaron a hablar de que desaparecía, a un vecino mío le interesó comprar". También recoge cartas escritas por su madre, en las que le relata, por ejemplo, un partido de Osasuna, y de su tía Juana María.
El autor agradeció su estancia en el centro, que le ayudó a "entrar en la vida" y reconoció que "los recuerdos de unos y de otros son distintos, lo hemos comentado. Son agridulces". Entre los mejores, rememoró "la película del domingo" y las tretas que urdían los colegiales para verla cuando eran castigados, aunque podían acudir y sentarse en los bancos de espaldas. Para eso, contaron, utilizaban espejos pequeños o gafas. Arraiza, además, animó a la gente a escribir las vivencias porque "la memoria es importante en la vida de las personas y de los pueblos y que sirve para construir, para tener en cuenta".
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones