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MILLÁS Y EL MUNDO | JUAN JOSÉ MILLÁS

Enfermedades psicosomáticas

Actualizada 19/09/2011 a las 01:05

P REGUNTARSE si la crisis es política o económica es como preguntarse si el dolor de espalda es físico o psicológico. Política y economía mantienen relaciones semejantes a la de cuerpo y mente. Falta por averiguar si la política es el cuerpo y la economía la mente o viceversa. En todo caso, la enfermedad que padecemos es políticoeconómica, o sea, psicosomática. En las dolencias psicosomáticas importantes, un servidor es partidario de combinar la medicación con la terapia verbal. De un lado atacas el síntoma y, de otro, su origen. En esta campaña (o precampaña, ahora no caigo) se habla mucho del síntoma, pero muy poco de los agentes que lo provocaron. El problema de ver solo el síntoma es la dificultad de llega a un acuerdo acerca de su eliminación. Si vas a un médico con dolor de espalda, te recomendará, reposo. Pero si acudes a la consulta de enfrente, otro doctor te recomendará actividad con idéntica firmeza. Uno te recetará antiinflamatorios y otro te los prohibirá. Puedes acudir a la medicina natural, donde la variedad de opiniones es todavía mayor que en la de toda la vida. En medio de este caos, un día te levantas y ha dejado de fastidiarte la espalda del mismo modo gratuito con el que comenzaron los dolores. ¿Qué ha ocurrido? No sé, quizá has tenido un sueño reparador, un sueño cicatrizante, una revelación inconsciente. El caso es que el dolor se fue por donde vino tras haberte hecho gastar unas energías enormes en dar palos de ciego. La medicina, toda, debería ser psicosomática.

Mientras le doy vueltas a mi dolor de espalda, escucho por la radio un debate entre expertos en economía acerca de si es mejor, para salir del pozo, bajar o subir los impuestos. Como los médicos frente al dolor de espalda, unos afirman una cosa y otros la contraria, y todos apoyan sus argumentos en ejemplos históricos que lo mismo valen para un roto que para un descosido. Les une sin embargo una característica: la de no analizar qué clase de sueño o de pesadilla nos condujo a este desastre. No se dan cuenta además de que están hablando de política cuando creen hablar de economía del mismo modo que el político habla de economía cuando está convencido de hablar de política.

Sexo y Hegel

A veces, mientras pasa una cosa ocurre otra. Parece una obviedad, pero el asunto tiene su misterio. El otro día, mientras Rafa Nadal daba una rueda de prensa de cintura para arriba, sufría un calambre horroroso de cintura para abajo. La parte de arriba quería seguir dando la rueda de prensa, pero la de abajo quería anularla. Ganó la parte de abajo, casi siempre gana la parte de abajo. Las palabras arriba y abajo, derecha e izquierda, delante y detrás poseen tanta carga metafórica que casi siempre aparecen connotadas moralmente. Pero lo que decíamos es que a veces, mientras pasa una cosa, ocurre otra. En ocasiones, su contraria. Es famoso el caso de un escritor que se murió el mismo día de recibir un premio literario al que había presentado su novela. El premio se fallaba por la tarde y él falleció por la mañana. Agonizó mientras el jurado votaba. Ganó de nuevo la parte de abajo, la tumba. Cuando llamaron a su casa para darle la noticia, ya estaba montada la capilla ardiente.

Cuando yo estudiaba Filosofía, en una clase sobre Hegel fui atacado por una fantasía erótica que nada tenía que ver con el asunto que se discutía en el aula. El ataque fue de tal calibre que tuve que abandonar la sala, no era cuestión de empezar a retorcerme, como Rafa Nadal, delante del profesor y de los condiscípulos. Volvió ganar la parte de abajo. Al día siguiente, el profesor me preguntó por qué había salido de aquel modo e, inexplicablemente, le dije la verdad:

-Fui atacado por una fantasía sexual imperiosa.

-A veces sucede -dijo él con gesto comprensivo.

La respuesta me sorprendió y me alivió al mismo tiempo. El caso es que desde entonces no puedo pensar en Hegel sin excitarme un poco. Le tengo miedo y afición a la vez. Quizá Rafa Nadal no acuda ya tranquilo, nunca, a las ruedas de prensa. La mente crea asociaciones terribles. En todo caso, mientras hable, estará pendiente de su pierna, por si el calambre ataca de nuevo con una violencia tal que no le dé tiempo ni a abandonar la sala. Pues eso, que cuando sucede una cosa, siempre sucede otra. A veces, mientras sucede una cosa buena ocurre una mala, o al revés. Lo normal es que gane la mala, la de abajo.



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