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El Tribunal de Estrasburgo avala los crucifijos en los colegios públicos

En primera instancia, la corte había condenado a Italia por la presencia del crucifijo en las aulas

  • ÍÑIGO DOMÍNGUEZ . COLPISA. ROMA .
Publicado el 19/03/2011 a las 02:00
La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha dicho la última palabra, con una sentencia que traerá cola, sobre la exposición de crucifijos en escuelas públicas: ayer consideró que no suponen una violación de derechos ni libertades. Lo decidió por quince votos contra dos y dio la vuelta a la sentencia en primera instancia de este tribunal que había dado la razón a una italiana de origen finlandés, Soile Lautsi, que pleiteaba contra el Gobierno de Roma desde hace nueve años. En 2009 el tribunal europeo sí condenó a Italia y dictaminó que se trataba de una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según su conciencia.
Soile Lautsi, una ciudadana italiana residente en una localidad cercana a Venecia, presentó su demanda en Estrasburgo el 27 de julio de 2006, en la que se quejaba de la presencia de crucifijos en las aulas del instituto público en el que estudiaban sus dos hijos.
Defensora del principio de secularidad, Lautsi había llevado sin éxito su reclamación ante diversas instancias judiciales italianas. El Consejo de Estado consideró entonces el crucifijo como "uno de los valores seculares de la Constitución italiana".
La citada sentencia del tribunal de Estrasburgo de noviembre de 2009 apoyó a Lautsi, al afirmar que "el Estado debía de abstenerse de imponer creencias, incluso indirectamente, en lugares con personas a su cargo o particularmente vulnerables".
"No es adoctrinamiento"
La nueva sentencia, en cambio, establece que «un crucifijo colgado de una pared es un símbolo esencialmente pasivo» y razona que tiene mayor visibilidad porque pertenece a la religión mayoritaria del país, pero «no es un acto de adoctrinamiento». Admite que es «comprensible» que la demandante pueda percibirlo como «una falta de respeto», pero cree que esa «percepción subjetiva» no llega a ser una violación de sus derechos.
El Vaticano estaba ayer muy pendiente de la resolución, pues encajó muy mal la de 2009 y temía que una sentencia definitiva en contra fuera el principio de un desmantelamiento del crucifijo a nivel europeo, de una auténtica operación cultural contra la Iglesia. Por eso ayer celebró el fallo como «histórico». Según su portavoz, Federico Lombardi, obliga a «garantizar en la UE un margen de apreciación del valor de los símbolos religiosos en la propia historia cultural». Ésa había sido la base de la defensa de Italia, al definir el crucifijo como un «símbolo nacional», dentro de una escuela plural donde, por ejemplo, también se puede llevar el velo.
La ministra italiana de Educación, Mariastella Gelmini, dijo tras conocer la sentencia que "se trata de una gran victoria para la defensa de un símbolo irrenunciable de la historia y de la identidad cultural de nuestro país".
El ministro de Exteriores, Franco Frattini, que compareció ante los medios tras un Consejo de Ministros extraordinario, subrayó: "Hoy ha vencido el sentimiento popular de Europa".
Frattini añadió que con esta sentencia se revaloriza la "historia y la identidad de los países europeos" y que se trata de la "primera señal después de mucho tiempo del despertar de Europa que, en el pasado, se ha mostrado lejana del verdadero sentir de los ciudadanos europeos".
Este caso se ha convertido en vehículo de una gran batalla ideológica entre cristianismo y laicismo, y la resolución de ayer marca un hito en Europa en un campo polémico, el de la exhibición de símbolos religiosos. Italia y el Vaticano, tras perder en primera instancia, habían buscado el apoyo de otros estados europeos, aunque sólo lo obtuvieron del área ortodoxa y apenas de la católica.
A España también le atañe la cuestión, pues el Gobierno preparaba una ley de libertad religiosa que prohibía los crucifijos en los lugares públicos, de colegios a hospitales o juzgados, como en Francia. Precisamente en noviembre de 2009 la primera sentencia de Estrasburgo en este caso vino a avalar sus pretensiones. Sin embargo el proyecto, que contaba con una fuerte oposición de la Iglesia española y el Vaticano, acabó en un cajón en verano.
También en España han surgido litigios judiciales. El primero fue en 2008 en un colegio público de Valladolid, donde el tribunal dio la razón al padre de una alumna que pedía quitar un crucifijo. Tras un recurso de la Junta de Castilla y León, el Tribunal Superior limitó la supresión a las aulas donde lo pidiera algún padre.
CLAVESDecide cada Estado. "El tribunal concluye (...) que la decisión de si los crucifijos deben estar presentes en las aulas de los colegios públicos es, en principio, un asunto que entra en el margen de apreciación del estado. Es más, el hecho de que no haya consenso europeo en la quesión de la presencia de símbolos religiosos en las escuela públicas habla en favor de este enfoque".
Un símbolo pasivo. "Un crucifijo en una pared es un símbolo esencialmente pasivo y este punto es importante a juicio del tribunal, especialment en relación con el principio de neutralidad. No puede considerarse que tenga una influencia en los alumnos comparable a la del discurso didáctico o la participación en actividades religiosas".
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