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CULTURA

El gran teatro de la Cuenca

  • Entre casas de cultura y auditorios, casi veinte espacios disponen de un salón para acoger conciertos y teatro

  • JESÚS RUBIO . PAMPLONA .
Actualizada 16/10/2011 a las 02:05

El Gran Teatro La Cuenca tiene cerca de 7.500 butacas y un público fiel que no pocas veces llena los aforos y que se mueve de Artica a Mutilva, de Villava a Zizur Mayor para ver, sobre todo, espectáculos infantiles, pero también teatro y música. Es también un escenario con problemas de coordinación, donde se echa en falta una oferta única, para toda la comarca, donde puede ocurrir que a la misma hora del mismo día se hagan la competencia dos espectáculos similares. De hecho, el Gobierno de Navarra ya tiene entre sus objetivos impulsar una mayor coordinación entre los distintos ayuntamientos de la Cuenca y el de Pamplona para racionalizar la oferta cultural y se decida, al menos en parte, de manera conjunta.

Cuando arrancó el siglo XXI Pamplona y su cuenca contaba sus teatros con los dedos de la mano. Estaba, claro, el Gayarre, más pequeño que el actual, ya que se amplió en 2005 y llegó a las 900 plazas. Zizur Mayor también tenía su Casa de Cultura, desde 1992, con un auditorio para casi 250 espectadores, y Aranguren, en lo que entonces se conocía como Mutilva Alta, se había dotado en 1998 de una nueva casa de cultura con un salón de actos de 162 espectadores. Apenas tres espacios a los que había que sumar pequeños salones, como los de la Escuela Navarra de Teatro, el Planetario y otras infraestructuras locales.

La gran eclosión

De ese tiempo a esta parte la construcción de edificios culturales se ha multiplicado. 2003 fue el gran año de la cultura, con la inauguración del Baluarte (una sala principal de 1.600 butacas y otra de cámara de más de 400), del Auditorio de Barañáin, con un aforo de casi 700 espectadores, y la casa de cultura de Noáin. Antes, en 2001, Beriáin pudo volver a abrir su casa de cultura (266 butacas), destruida por un incendio seis meses después de su construcción en 1998, y en 2002 Ansoáin se dotó de un edificio que cuenta, entre otras facilidades, con un teatro de 254 localidades. En 2004 levantó su casa de cultura Burlada y en 2006 lo hizo Berrioplano, en Artica. Pamplona se sumó con su red de civivox, de los que tres, Iturrama, Mendillorri y San Jorge, cuentan con espacios escénicos suficientemente dotados como para pertenecer a la Red de Teatros de Navarra. Y este mismo año Villava inauguró su remozada casa de cultura, con un espacio escénico de casi 300 localidades, y en Pamplona se levantó el nuevo Conservatorio, que puede presumir de un salón para conciertos de 400 plazas.

Es decir, que hace poco más de diez años en Pamplona y la Cuenca los aficionados a las artes escénicas debían conformarse con 2.000 butacas, o poco más, en un puñado de teatros. Hoy cuentan con cerca de 7.500, en casi una veintena de infraestructuras, en general cercanas entre sí. Y eso, sin contar con los salones de colegios y otras instituciones similares. ¿Se ha exagerado? ¿Se ha ajustado a la demanda real? "La existencia de esos magníficos equipamientos es una riqueza. Lo que hay que hacer es aprovecharlos al máximo", responde Ana Zabalegui, hoy directora general de Cultura y durante más de una década gerente de uno de esos espacios culturales, el Teatro Gayarre. "Es sorprendente que en el mundo de la cultura siempre debamos explicar los porqués. No se plantea tanto el porqué de una carretera o de otras inversiones", repara Fernando Saenz de Ugarte, coordinador del Auditorio Barañáin. "Ocurrió lo mismo con los espacios deportivos. Hace 30 años construir una piscina o una pista de tenis se consideraba un lujo. Hoy no se discute", continúa.

Públicos

Aunque varía entre unos y otros, la mayor parte de estos espacios escénicos centra su programación en los fines de semana y dejan los días de labor para talleres, cursos y otras actividades. Pero sólo este octubre han celebrado en torno a un centenar de espectáculos. Y parece claro que existe un público para ellos. Por ejemplo, la programación propia del Baluarte ha tenido, desde su apertura, una ocupación media del 85%. Y si Josetxo Loriente, animador sociocultural en el valle de Aranguren, lamenta que muchos días de función su teatro de poco más de 160 butacas se les queda pequeño, Nieves Beloqui, coordinadora cultural de Noáin, contabilizó en 2010 una asistencia media superior al 50% del aforo, que en el caso de espectáculos de teatro infantil atraen una media de 215 espectadores, tres cuartas partes de su aforo de 286 butacas.

"Existe un público que ha tomado el hábito de ir a los teatros de la Cuenca", dice Marta Guruciaga, coordinadora del municipio de Berrioplano, que en 2006 levantó su casa de cultura en una localidad más bien pequeña como Artica. "En realidad nuestra situación es privilegiada, a pesar de que en Berrioplano hay poco más de 5.000 habitantes divididos en diez localidades. Pero ese handicap se ha compensado con la cercanía a Pamplona. Desde el principio hemos detectado público que venía desde la capital".

No todos los espectáculos funcionan igual. Si los infantiles atraen a familias, los conciertos de música "son los que más cuestan", dice Josetxo Loriente. Los datos de un espacio como Baluarte ratifican en cierta medida esa sensación. Los conciertos de música amplificada (moderna) son los de menos aceptación, un 81%, y sin embargo, es la música clásica, con un 88%, y la lírica, con un 93%, la que cuenta con más público. Teatro (82%) y danza (86%) se encuentran entre medio. En Artica, por el contrario, funciona muy bien un ciclo coral, bautizado como A Capella. "Es un ámbito muy especializado y tenemos llenos siempre", señala Guruciaga.

Crear públicos, abrir espacios

Ana Zabalegui destaca que una de las labores más importantes que tienen por delante este tipo de infraestructuras es precisamente la de "crear públicos, porque son ellos los que mejor pueden relacionarse con ellos".

Y eso, en buena parte, tiene que ver con abrir estas casas de cultura y espacios escénicos. "Han de ser un recursos para el sector. Es misión del Gobierno que esos equipamientos den opciones, ofrezcan lugares de creación y ensayo y hasta para celebrar funciones. Hay que trabajar con más intensidad el fomento de la práctica artística de base, para que todo este tejido artístico, las bandas, los grupos escolares, las escuelas de música... tengan sus oportunidades", señala.

Algo parecido aporta Fernando Saenz de Ugarte. "No puede ser que haya grupos sin ensayar. No sólo hemos de vivir de lo que viene de fuera, sino aprender a cultivar lo nuestro y también a apreciarlo". "El caso es que hay mucha gente practicando, lo que demuestra que existe interés en la música, la danza, el teatro. Y deben tener un espacio en su localidad", señala el coordinador del Auditorio de Barañáin, que apunta que se podrían experimentar nuevas formas de llenar de programación los espacios. "Se pueden probar cosas como las minisalas de teatro, la representación de varias pequeñas obras, con uno o dos actores y escenas muy sencillas. Lo que ya no se puede hacer es confiar sólo en el gran evento".

El Gobierno, por una mayor coordinación

El Gobierno de Navarra promoverá que los ayuntamientos de Pamplona y de la Cuenca coordinen su oferta cultural. "Hay que aplicar un criterio comarcal, crear entre todos una oferta que el ciudadano pueda percibir como única", explica Ana Zabalegui, directora general de Cultura. Esa "colaboración" entre los ayuntamientos se traducirá en "replantear determinadas cosas. Habrá que ver si duplicamos servicios y en qué ha de haber cierta especialización. Trabajar en común puede significar compartir herramientas de gestión y hacer una difusión común de la actividad cultural", seguía Zabalegui, que en todo caso dejaba claro que esa coordinación "no significa que pierdan su vocación de servicio de proximidad. Son compatibles".

Por el momento, la Dirección General de Cultura está a la espera de una reunión con la Federación Navarra de Municipios y Concejos para abordar esta planificación conjunta en la Cuenca de Pamplona y otros asuntos que tienen que ver con las entidades locales. "Ese trabajo en común es algo que está ahí pero al que no le hemos dado todavía la forma cómo trabajarlo".

La coordinación es un problema que observan varios de los técnicos culturales de los ayuntamientos, aunque recuerdan que entre ellos colaboran para organizar ciclos conjuntos o para abaratar las actuaciones de grupos traídos de fuera de Navarra. "Pero sí es cierto que echamos un poco en falta una dinámica común. La Red de Teatros sólo está iniciándose y sería deseable fomentar trabajos coordinados. A veces nos solapamos y en general desconocemos lo que hacen los demás", decía Marta Guruciaga, de Berrioplano. "Estos espacios sirven para hacer comarca", asegura Nieves Beloqui. "Hay un movimiento de gente que a través de redes sociales se mueve por las casas de cultura. Pero falta una agenda comarcal". "Estos espacios han de ser generadores de demanda", indica Fernando Sáenz de Ugarte, de Barañáin. Pero no se trata de hacer oferta a lo loco, sino de intentar tejer redes. El estado de la Red de Teatros, es muy incipiente, por ser cortés. Pero hay que crear órganos comunes, uno para la Cuenca y otro para toda Navarra".

7.527

BUTACAS Las suman las casas de cultura de la Cuenca de Pamplona, los auditorios, los principales civivox y otros centros culturales.

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