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LITERATURA

¿Dónde están los restos de Miguel de Cervantes?

  • Expertos españoles creen que los huesos del escritor no han salido del convento madrileño donde fue enterrado al morir

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Un retrato de Miguel de Cervantes, aunque los expertos aseguran que ninguno de los que existe es fiable.
  • SINIKKA TARVAINEN . DPA. MADRID
Actualizada 03/10/2011 a las 01:02

EN algún rincón de un convento de monjas de Madrid podrían encontrarse los restos del escritor Miguel de Cervantes, cuya tumba lleva desaparecida desde el siglo XVII. Ahora, con ayuda de georradares, tecnología forense y análisis de ADN, expertos españoles intentan arrojar luz sobre tanta oscuridad.

Según dijo el historiador Fernando Prado, que dirige el proyecto, se encuentran ante una buena oportunidad de hallar e identificar los huesos del autor del Quijote, incluso si éstos están mezclados con otros. El descubrimiento contribuiría a cosechar información sobre el propio Cervantes y su vida, desde cuál era su aspecto a cuánto comió durante su infancia o cuál fue la causa de su muerte.

Sin retrato fiable

No existe ningún retrato fiable del novelista, poeta y dramaturgo que escribió las aventuras de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha y su escudero Sancho Panza. El libro se considera la primera novela moderna y una de las más grandes obras de ficción jamás escritas. Sin embargo, los admiradores de Cervantes no pueden visitar su tumba.

Según Prado, Cervantes falleció el 22 de abril de 1616, a la edad de 69 años, aunque en muchos lugares aparece como fecha un día después. Fue enterrado en un ataúd bajo el suelo del convento de las Trinitarias Descalzas, una orden con la que el escritor mantenía una relación especial ya que lo ayudó a pagar el rescate para liberarlo de su cautiverio en Argel en 1580, cuando ejercía como soldado de la Marina española. Más tarde, ya en el siglo XVII, tuvieron lugar varias remodelaciones en el convento. En una ocasión, las monjas incluso debieron abandonar el edificio temporalmente, y la información sobre el lugar donde se encontraba la tumba de Cervantes se perdió.

Huesos mezclados

Frente a la creencia popular, Prado sostiene que los huesos del escritor nunca salieron del convento, y para demostrarlo ha reunido varios documentos. Sin embargo, es posible que durante las obras, los restos de Cervantes acabaran mezclados con los de otras personas enterradas en la iglesia.

Prado, cuyo proyecto está respaldado por la Real Academia Española, el arzobispado de Madrid y las propias monjas del convento, está buscando la financiación de las autoridades regionales y el Ministerio de Defensa para localizar la osamenta con ayuda de georradares. Después, expertos forenses se encargarían de identificar los restos.

Uno de los hermanos de Cervantes tiene descendientes vivos, pero los análisis de ADN no bastarían para identificar los huesos después de cuatro siglos, señala Prado. Sin embargo, existen otros métodos. Cervantes perdió su brazo izquierdo y fue herido en el pecho en la batalla de Lepanto (1571) contra las tropas otomanas. Si una persona no puede usar su brazo durante más de cuatro décadas, como le ocurrió al escritor, quedaría reflejado en la forma de todo su esqueleto, dijo a dpa Darío Villanueva, de la Real Academia Española.

Se cree que Cervantes sufría cirrosis hepática cuando murió, aunque no es probable que fuera bebedor, sostiene Prado. Y también parece que pudo padecer hidropesía. Además, "podríamos lograr reconstruir su rostro y su aspecto físico", afirma el director del proyecto. Entre otros, hay dudas sobre la veracidad de un famoso retrato del escritor, atribuido a Juan de Jáuregui, en el que aparece con la cara alargada y barba. El hallazgo de los restos de Cervantes tendría "un impacto tan tremendo en la cultura mundial" que vale la pena intentarlo.

Lope, Calderón y Quevedo, sin tumba

Hay una larga lista de escritores españoles célebres de los que se desconoce dónde yacen sus restos. Lope de Vega, vecino y rival de Cervantes, fue enterrado en la iglesia de San Sebastián, en Madrid, pero más tarde sus huesos fueron arrojados a un osario común en la propia iglesia o en el cementerio próximo. Calderón de la Barca murió en su casa en 1861 y fue enterrado en la capilla de San José, en la antigua parroquia del Salvador. Más tarde, el edificio se derribó y los restos iniciaron un periplo por distintos lugares de Madrid, hasta llegar a la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Sin embargo, con la guerra civil, la tumba quedó destruida y se volvió a perder el rastro de los huesos. Por último, Francisco de Quevedo murió en Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, en 1645. Fue enterrado allí mismo, pero el intento de traslado del cuerpo y otros avatares dieron como resultado que no se sepa a ciencia cierta dónde descansa el cuerpo del literato.



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