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CHARLA

Ciudad Juárez, el polvorín que se diluye en el mapa

La navarra Judith Torrea regresó ayer a su tierra, la Ultzama, para hablar de sus vivencias como reportera en Ciudad Juárez. El centro cívico de Larraintzar se quedó pequeño para albergar a todos sus paisanos.

  • MICHELLE UNZUÉ . LARRAINTZAR
Publicado el 17/04/2011 a las 01:03
A Judith Torrea le regalan muchos rosarios. Ayer, por ejemplo, llevaba dos en el bolso. Y no es que sea especialmente creyente. Se los dan en Ciudad Juárez para que la protejan, como una especie de amuleto. Muchos de los donantes son víctimas que han sufrido en sus carnes el asesinato de padres, hijos, mujeres, nietos... Pero aún y todo, superando su dolor, se acuerdan de ella y de su periodismo de denuncia y le dan un rosario. Por este carácter de la gente, que convierte la adversidad en fortaleza, su vida como periodista está vinculada desde hace quince años a Ciudad Juárez, en México, el lugar más peligroso del mundo. Ayer regresaba a casa, a la Ultzama, y el recibimiento que le dio el valle a su paisana fue de quitarse la txapela. El centro cívico de Larraintzar se quedó pequeño para acoger a los más de cien vecinos que acompañaron a Judith Torrea Oiz, de 37 años y natural de Larregui. Fue un encuentro emocionante, que su madre Paquita no esperaba para nada (ayer celebraba la jubilación y su 65 cumpleaños), y hasta les bailaron un aurresku y les entregaron un ramo de flores.
La convocatoria era para hablar del libro que acaba de sacar del horno de la imprenta, Juárez en la sombra, y tuvo dos padrinos de excepción: el ex entrenador de Osasuna Cuco Ziganda y Fernando Nieto, periodista de la SER. "Con seis años Judith presumía de que sabía leer, su abuelo leía Diario de Navarra y hablaba orgulloso de lo bien que se lo leía su nieta", recordó Cuco Ziganda, admirado por la labor que desempeña Judith en Juárez de denunciar la corrupción, los crímenes continuos y los abusos del narcotráfico. "Desde aquí parece una película de mal gusto; por desgracia los crímenes se generalizan tanto que parecen cosas normales", opinó.
Judith Torrea, que iba con ganas de festejar la gaupasa y de charlar con sus amigos de todo menos de Juárez, se mostró muy directa y cercana."Es un honor estar aquí, en la tierra en la que empezó a descubrir el universo", compartió ante sus vecinos. Sus crónicas en su blog http://juarezenlasombra.blogspot.com le han valido prestigiosos reconocimientos, como el Ortega y Gasset de periodismo en 2009 y el Oscar de los blogs, el BOB-Reporteros Sin Fronteras, este mismo martes.
Ataque a la libertad
"Ciudad Juárez está desapareciendo del mapa, hay más de 116.000 casas abandonadas. Es una ciudad fantasma que antes era muy vital, acudían famosos como Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor o John Wayne para divertirse y para jugar en sus casinos". Pero ahora, el narcotráfico y los asesinatos de género han hecho que Juárez sea una caricatura de sí misma, como demostraron las fotos que Judith enseñó con una banda sonora a ritmo de rap: calles militarizadas, mujeres llorando la muerte de sus hijos, cadáveres por las esquinas...
En su elección por Juárez entra su vocación por el periodismo. ¿Cómo una reportera que cubría eventos para una revista de la farándula en Nueva York deja el glamour para adentrarse en el fango del narcotráfico y los asesinatos? Judith Torrea lo tiene muy claro. "Mi pasión es el periodismo, intentar devolver la voz a los que se la han arrebatado. Si no contamos las historias que se deben contar, nos convertimos en cómplices de las masacres", aseguró con convicción. Fernando Nieto, que intercaló preguntas en el coloquio, quiso saber si la corrupción había llegado también a los periodistas. "Sí, es el gran mal de México, en todos los medios hay periodistas que intentan controlar la información; como yo no tengo familia ni hijos aquí soy una privilegiada", reflexionó.
Al igual que otros reporteros, conoce los asesinatos escuchando los canales de la policía. "Nos enteramos de lo que ocurre por las "fuerzas de la inseguridad", porque es una ciudad militarizada con retenes constantes".
Judith criticó también la gestión de Felipe Calderón, presidente de México, y la demagogia que realiza desde el poder. "Dice que el problema de Juárez es de percepción, que hay cosas de las que no hay que informar, como si el problema lo tuviéramos nosotros por contar lo que ocurre". La periodista navarra se mostró preocupada por un acuerdo de cobertura informativa que acaban de firmar más de sesenta medios para cubrir el narcotráfico, un texto que califica como "una censura que es un ataque frontal contra la libertad de México".
Fernando Nieto aseguró que Juárez en la sombra " es un libro sobrecogedor en el que las palabras parecen balas". Su autora recordó que este lenguaje, como una metralleta, le ha salido de las entrañas, y lo recomienda a los padres con hijos adolescentes. "Cuando lo lean se lo van a pensar dos veces al consumir drogas, porque no se plantean cuántas personas tienen que morir para que ellos disfruten de esos gramos".
Hay noches que Judith Torrea no recuerda cuántos cadáveres ha visto a lo largo del día. Y eso le hace sentirse mal, insensible al dolor. Pero ella contribuye al cambio a su manera. "Estoy formando a bloggers en los principios éticos del periodismo. Creo que la reflexión es el principio del cambio, pero las cosas están muy mal", comentó inquieta.
Sin embargo, pese al panorama desalentador, en el polvorín que es Ciudad Juárez Judith Torrea ve esperanza. "La esperanza tiene nombre de mujer, son más luchonas y creo que los cambios vendrán de ellas", concluyó en medio de un emotivo aplauso.
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