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Alcalá-Zamora, cronista de una época

  • Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República durante cinco años y medio, hasta que cedió paso a Azaña, refleja en sus diarios el testimonio de primera mano de un espectador de los meses que condujeron a la Guerra Civil

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Niceto Alcalá-Zamora, durante un mitin en Las Ventas el 1 de enero de 1931. COLPISA
  • DANIEL ROLDÁN . COLPISA. MADRID
Actualizada 09/01/2012 a las 01:04

TODAS las noches, los fatigados secretarios del presidente de la República acudían al despacho de su jefe provistos de todo el material propio de unos buenos copistas. Su obligación era la de recoger el testimonio de Niceto Alcalá-Zamora (Priego de Córdoba, 1877 - Buenos Aires, 1949) cada día. El que fuera jefe del Estado durante cinco años y medio dejaba, cada noche, el "traje" de político para convertirse en cronista.

Esas impresiones quedaron reflejadas en unos incómodos diarios que Alcalá-Zamora fue escribiendo a lo largo de su vida como político. Cuando abandonó la Presidencia el 8 de abril de 1936 (asumió el cargo el 10 de diciembre de 1931), dejó sus memorias en tres sobres. El primero se tituló Memorias íntimas. «Abarcaba toda mi vida hasta el fin de la primera dictadura. Estaba escrito de mi propia mano. Lo comencé entre mis dos etapas ministeriales, lo interrumpí al advenimiento al poder de Primo de Rivera, a fin de mirar aquellos sucesos a la distancia que sedimentara su trascendencia y ofreciera su perspectiva histórica», escribió Alcalá-Zamora. La segunda parte corresponde a la victoria republicana y el último volumen está formado por los dietarios del presidente.

Después de guardar los tres sobres en una caja fuerte de un banco francés en Madrid a nombre de su mujer, Alcalá-Zamora nunca más los volvió a ver. Se marchó en un viaje de placer en 1936, tras dejar la presidencia, y nunca más pudo regresar a España. Sus diarios se convirtieron, entonces, en un objeto de deseo para sus enemigos políticos, tanto de izquierdas como de derechas. «El Gobierno de la República se enteró de dónde estaban los documentos y reventaron la caja en febrero de 1937», asegura José Alcalá-Zamora, nieto del presidente e historiador.

Los legajos estuvieron en manos de las Juventudes Comunistas y fueron publicados «mutilados» para desprestigiar al político. «Eso dolió mucho a mi abuelo», indica Alcalá-Zamora, que ha colaborado en el epílogo de Asalto a la República (La Esfera de los Libros), en el que se recogen los documentos entre enero y abril de 1936. Pero antes de ver la luz, los documentos sufrieron otro robo. En la desbandada de los dirigentes republicanos, un agente doble se quedó con los documentos, que guardó durante siete décadas con celo. Cuando falleció en un accidente de tráfico, su hijo los descubrió e intentó venderlos a Jorge Fernández-Coppel.

Este historiador se puso en contacto con la Guardia Civil para intentar conseguirlos. Fernández-Coppel ejerció de gancho y el vendedor picó. El vendedor fue detenido y los documentos comenzaron un viaje por la administración que enfureció a la familia. La Dirección General del Libro retuvo los diarios hasta que fueron devueltos a la familia y analizados. «Reflejan su verdad. Siempre ha sido interpretada por todos, pero a él no le han dejado hablar», comenta su nieto. «Se siente un hombre de izquierdas. En el momento más convulso de la República, él quiere el triunfo de la izquierda apoyada por el centro».

Son las elecciones del 16 de febrero de 1936, en las que triunfa el Frente Popular, que se ha ido formando sin llamar mucho la atención, como señala el presidente de la República. En cambio, la derecha de Gil Robles solo se centra en su figura. «Se proporciona el cómico desahogo de ir a insultarme, porque cree que ahí me duele, a Córdoba, escogiéndola como capital de mi provincia para toda su propaganda fuera de Madrid», escribe don Niceto. «Él tenía miedo a la derecha por culpa del fascismo. Pero tampoco quiere que triunfe la extrema izquierda», apuntan los dos historiadores. ASALTO A LA REPÚBLICA. ENERO-ABRIL 936

Autor: Niceto Alcalá-Zamora
Editorial: La esfera de los libros.
Páginas: 520
Editoria: 23,9 euros.



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