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ARTE

Un cuadro de una crucifixión, "hijos no miréis"

  • Suspenden la visita de un colegio de Florencia a una exposición de pintura religiosa para "no herir la sensibilidad de las familias no católicas"

  • COLPISA. ROMA - ITALIA
Actualizada 14/11/2015 a las 06:00
Quien no crea en el Dios de los católicos es mejor que cierre los ojos cada vez que salga a la calle. En casa la cosa se puede tener más o menos controlada si los vecinos y los Testigos de Jehová no dan demasiado la murga, pero fuera la situación se va de las manos e incluso puede afectar a las actividades extraescolares de nuestros hijos. Eso es lo que ha ocurrido en una escuela de Florencia, donde lo que pretendía ser una excursión cultural y educativa se ha convertido en todo un problema.

Al menos, los padres y profesores del centro de primaria Matteotti de Florencia han tenido la valentía de expresar lo que otros muchos también piensan, aunque no se atreven: las cosas de la Iglesia, ni en pintura. Y tiene su explicación. En una reciente reunión de ese colegio se decidió vetar la visita a un museo de la capital toscana, donde se podía contemplar una exposición titulada 'La Belleza Divina'. La iniciativa estaba dirigida a enriquecer los espíritus artísticos de cuatro grupos de chavales de entre ocho y nueve años. Y, ¿por qué tan drástica medida? ¿Qué había de malo en que los pequeños pasearan sus cándidos ojillos por aquellos lienzos? Pues, hasta donde se ha sabido, alguien creyó que en la excursión a la pinacoteca había riesgo de turbar "la sensibilidad de las familias no católicas". La muestra cuenta con un centenar de obras datadas desde mitad del siglo XIX hasta mitad del siglo XX, realizadas, entre otros, por autores como Vincent Van Gogh o Marc Chagall. La joya de la exposición es 'La Crucifixión Blanca' de Chagall, uno de los cuadros favoritos del papa Francisco, que acudió a verla en su visita del pasado martes a Florencia, invitado por la asamblea de conferencia episcopal italiana. Lo cierto es que en la ciudad se ha armado tal jaleo por la decisión de dejar a los niños sin visitar la muestra, que hasta un imán ha tenido que salir a poner un poco de cordura y ha levantado la voz para anunciar que él sí llevará a sus hijos a ver los cuadros. Él parece que tiene clara su identidad y no tiene miedo de confrontarla con la de otros.

Como sigamos así y se extienda la incomprensible advertencia de 'ojito con herir sensibilidades', habrá muchos que se lo piensen y eviten desnucarse para disfrutar de los frescos de la Capilla Sixtina, la catedral de Notre-Dame de París o la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Y la cosa también puede llegar a los oídos, que habrá que tapárselos a nuestros pequeños, no vaya a ser que se les revienten los tímpanos si escuchan un 'Magnificat' del noruego Kim André Arnesen o 'Las cuatro estaciones' de Antonio Vivaldi, quien además de compositor, también era cura. Si no queremos evitar problemas adicionales tendríamos que ir con la boca cerrada, no vaya a ser que algún desaprensivo nos meta dentro unas Yemas de Santa Teresa o unos Huesos de Santo, si es que todavía queda alguno en la despensa después de las comilonas de principios de mes. Así, ciegos, sordos y con los labios sellados deberíamos caminar por la vida. Aunque a algunos les moleste e intenten una y otra vez cambiarla, la historia es la que es. No pasa como con los principios de Groucho Marx, que si a uno no le gustaban, estaba dispuesto a ofrecerle otros distintos.


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