Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

PINTURA

El canto del cisne que nadie quería contar

  • Lo mejor de los olvidados maestros de la pintura académica de la colección D'Orsay recala en la Fundación Mapfre.
  • Una selección de casi un centenar de piezas nunca vistas en España y rescatadas de los depósitos del museo francés.

El canto del cisne que nadie quería contar
Un visitante observa el "Nacimiento de Venus" de Alexandre Cabanel (1868) en la Fundación Mapfre.
Efe
  • cOLPISA. mADRID
Actualizada 14/02/2015 a las 06:00
Fueron los últimos clásicos, resistentes de la pintura académica y contumaces perseguidores de la belleza tradicional en un mundo cambiante. Unos pintores de excepcional calidad que se mantuvieron fieles a la tradición que arrancó en el Renacimiento, que quisieron renovar desde dentro, y en la que persistieron hasta que fueron sepultados por el tsunami del impresionismo las vanguardias y la modernidad. A pesar de la calidad de su refinada y espléndida pintura y de su decisiva influencia, fueron artistas denostados en el siglo XX hasta casi el olvido.

"Nadie quiso contar la historia de estos artistas que trataban de estar a la moda el último tercio del siglo XIX, no siempre con éxito, adaptándose a los cambios de una sociedad de gusto y exigencias variables y que no siempre vendía bien sus obras a coleccionistas e instituciones" asegura Pablo Jiménez Burillo. Es el director del Área de Cultura de la Fundación Mapfre, que expones en su salas los tesoros olvidados de estos creadores, rescatados de las colecciones del parisino Musée D'Orsay. Una muestra que, a su juicio, "era una asignatura pendiente".

'El canto del cisne. Pinturas académicas del salón de París' es el elocuente título de la primera exposición que explica este fin de ciclo reuniendo casi un centenar de obras, muchas de gran formato, nunca vistas en España y apenas conocidas en Francia. Y es que el zarpazo de la vanguardia hizo que estas grandes obras de anclaje tradicional pasaran de la primera línea del escaparate a la trastienda y el ostracismo. Casi un tercio de las piezas que recalan hasta mayo en España estaban arrumbadas en los depósitos del museo parisino.

Jiménez y Guy Cogeval, director de museo de Orsay, son los comisarios y responsables de una selección de 84 obras de los principales artistas académicos como Ingres, Gérôme, Cabanel, Bouguereau, Laurens, Henner, Meissonier o Baudry. Pinturas que en muchos casos son más conocidas y famosas que sus creadores, como ocurre con los retratos de Víctor Hugo o Marcel Proust a cargo de Léon Bonnat y Jacques-Emile Blanch, o el icónico lienzo 'Campaña de Francia' de Jean-Louis-Ernest Meissonier, con un Napoleón a caballo y en retirada ante su ejército tras una de sus sonadas batallas en Laon.

DE LA BELLEZA A LA LIBERTAD

El desnudo femenino, los retratos son algunos de los grandes temas de estos creadores, como la pintura de inspiración bíblica e histórica "cuya demanda decaería con la llegada el cine", según destaca Jiménez. "A través de esta pintura vemos un mundo que acabaría socavado por el virus de la realidad, y que conviviría con las vanguardias todavía en el primer tercio del siglo XX, para caer en el definitivo olvido tras la segunda guerra mundial" apuntan los comisarios.

"Si el anhelo de los académicos era la belleza, todo cambiará con la llegada de los impresionistas, que se mueven por un radical anhelo de libertad" dice Jiménez Burillo, que destaca como en la transición de un mundo a otro cambian la reglas de juego. "El Estado y la iglesia han desaparecido como clientes tradicionales y dejan de ser los árbitros artísticos en favor del público y la crítica". Emerge un mundo moderno industrializado que perderá lo que eran convicciones inamovibles de la tradición. Ante el cambio "los académicos responden con un huida al pasado, a lo exótico y a lo lejano" apunta el comisario.

Es una pintura olvidada pero crucial, que ahora se reivindica con esta muestra "necesaria" y cuya influencia "es perceptible por ejemplo en Dalí, que tenía a Meissonier y a Vermeer por su antecesores de más talento" según destaca Jiménez. "Son una generación de pintores que miran a la tradición y a la historia del arte, de las que no reniegan, más que a la realidad. Que están de moda antes de que los impresionistas rompan la baraja y se vaya a pintar al campo y se cambie el ideal de belleza por el de libertad" insiste el comisario.

Junto a los academicistas más puros hay obras de otros pintores que, si bien no se suelen clasificar como académicos, se integraron en el sistema expositivo del Salón parisino del siglo XIX y partieron de la tradición para explorar nuevos horizontes, como Alma-Tadema, Gustave Moreau, Puvis de Chavannes o Courbet.

Los hay también de vuelta al cierto academicismo, como el Renoir que tras su larga excursión impresionista recupera las composiciones más formales y tradicionales como se ve en su doble desnudo femenino 'Las bañistas', que cierra la muestra junto a 'Las oréades' de Bouguereau y plantea una reflexión sobre el discurso que las historiografía del arte del XIX ha desarrollado tradicionalmente.


volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE