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Literatura

El fútbol abrió a Delibes las puertas de su trayectoria

  • Su primera colaboración en el mundo del periodismo fue una reseña de un partido

El escritor Miguel Delibes, en 2002.

El escritor Miguel Delibes, en 2002.

DN. Archivo
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25/01/2015 a las 06:00
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  • EFE. Valladolid
Una reseña y dos ilustraciones a plumilla del partido de fútbol entre el CD Delicias, de Valladolid, y el Ciudad Lineal, de Madrid, disputado el 12 de octubre de 1941, fue la primera colaboración de Miguel Delibes en 'El Norte de Castilla', donde se forjó como periodista y escritor.

Dos días después del partido, el 14 de octubre, el veterano diario local publicó un breve comentario del joven aspirante, entonces profesor de la Escuela de Comercio de su ciudad natal, sobre ese encuentro de categoría regional que ilustró con dos 'monas' firmadas con el pseudónimo 'MAX'.

Las iniciales de los nombres de Miguel (M) y de su entonces novia y más tarde mujer, Ángeles (A), y la incógnita de un futuro en común deseado y aún por despejar (X), encierra ese heterónimo 'MAX', según explicó Ramón García Domínguez, autor de numerosas obras sobre la vida y obra del novelista fallecido en 2010, en el libro 'Delibes dibujante en El Norte de Castilla', recientemente publicado.

Editado por la Fundación Miguel Delibes y el periódico, que este año celebra su 160 aniversario, la publicación evoca los comienzos del novelista en el mundo del periodismo a través de sus primeras colaboraciones en forma de ilustrador, caricaturista, viñetista y creador de jeroglíficos en distintas secciones del diario al que llegó como 'pintamonas' en 1941 y del que salió director en 1963.

La misma precisión con que moldeó en letra personajes inolvidables de la literatura contemporánea como El Nini ('Las ratas'), el viejo Eloy ('La hoja roja') o Azarías ('Los santos inocentes') desplegó con el lápiz y la plumilla en certeras caricaturas, apuntes y retratos delatores de una aptitud artística que ya advirtieron, a los doce años, los frailes del Colegio de Nuestra Señora de Lourdes donde estudiaba.

Un total de 390 dibujos, bocetos, apuntes, efigies y chistes críticos firmó entre 1941 y 1958; la última, una cara del médico, conferenciante y escritor Luis Ponce de León cuando Delibes, después de haber desempeñado la subdirección del periódico en 1952, ejercía en ese 1958 como máximo responsable interino del periódico.

Estiradas y escorzos de porteros, disparos y avances de los delanteros, goles y paradas espectaculares esbozó en una época donde no existía la fotografía digital y la impresión gráfica representaba un desembolso económico muy importante en tiempos de restricciones y penurias.

El fútbol, la pelota a mano, los bolos y el boxeo ocuparon buena parte de sus trazos, pero también perfiló a los actores de las principales compañías escénicas que recalaban en Valladolid, o a los músicos y artistas que se subían a las tablas en espectáculos donde con frecuencia el narrador ponía unas letras a guisa de reseña.

Actrices como Isabel Garcés y la reina de la copla Juanita Reina; los bailarines Vicente Escudero y Mariemma; folclóricos de la talla de Manolo Caracol y Lola Flores, pero también escritores con ocasión de estrenos editoriales o premios como Camilo José Cela, Elena Quiroga y Dolores Medio, figuran en su particular galería de personajes.

Pluma y plumilla, letra y dibujo, convergieron en el genio creativo de un escritor que también retrató a Juan Belmonte, Domingo Ortega, Manolete, Pepe Luis Vázquez y Marcial Lalanda, entre otros ases de la tauromaquia que cada año rendían visita al coso del Paseo de Zorrilla por la septembrina Feria de San Mateo.

En 1949, un año después de haber ganado el Premio Nadal con 'La sombra del ciprés es alargada', Miguel Delibes colaboró como corresponsal en Valladolid del semanario 'Vida Deportiva', editado por Destino en Barcelona, con las crónicas que jugaban los equipos catalanes en el antiguo Estadio José Zorrilla.

Conoció la fundación del Real Valladolid (1928), asistía con sus hermanos a los partidos en el primitivo campo de la plaza de toros, se sentó en el antiguo José Zorrilla, inaugurado en 1941, y abandonó las gradas "el día que se decidió que los espectadores, o los futbolistas, o los árbitros o quizá todos deberíamos estar enjaulados como reclusos para evitar agresiones".

Lo contó en sus 'Memorias al aire libre' (1989) quien también dio a la estampa 'El otro fútbol' (1982), con artículos encargados y distribuidos por la Agencia EFE, entre 1980 y 1982, con motivo de la celebración del Campeonato del Mundo de Fútbol España 82, del que Valladolid fue sede.
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