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Arte

El tesoro de Cornelius Gurlitt viaja a un museo de Suiza

Alberga quinientos cuadros que habrían sido robados a los judíos o confiscados por los nazis

El tesoro de Cornelius Gurlitt viaja a un museo de Suiza
El tesoro de Cornelius Gurlitt viaja a un museo de Suiza
  • Colpisa. Madrid
Publicado el 25/11/2014 a las 06:00
El Museo de Bellas Artes de Berna, en Suiza, será el destino de la mayor parte de las más de mil obras de arte, entre cuadros y esculturas, atesoradas por el coleccionista alemán Cornelius Gurlitt. La decisión tiene lugar tras el acuerdo alcanzado por los responsables de la fundación del museo y del Gobierno alemán, que se quedaría con unos 500 cuadros (a la espera de que sus legítimos dueños los reclamen) que habrían sido robados a los judíos o confiscados por los nazis en las distintas pinacotecas durante el régimen de Adolf Hitler.

El tesoro de Gurlitt está compuesto por 1.280 piezas, entre cuadros, dibujos, bocetos y esculturas encontrados durante una inspección fiscal en 2012 en el piso de este coleccionista de arte, en Múnich (Alemania). A ellas se sumaron otras 300 piezas más halladas en su casa de Salzburgo (Austria). Nadie, hasta el momento, se ha aventurado a dar una cifra concreta sobre el valor de la colección, que sería de decenas de millones de euros.

La colección incluye obras de autores como Degas, Renoir, Gauguin, Tiepolo, Munch, Toulouse-Lautrec, Chagall, Cézanne, Delacroix o Picasso, lo que la convierten en una colección de incalculable valor. El problema que se planteó tras su hallazo fue que muchas habían sido robadas por el nazismo a los judíos o requisadas por ser consideradas inmorales o contrarias a la ideología nacionalsocialista.

Por este motivo, el Gobierno alemán ha elaborado ya un catálogo con 499 obras que podrían haber sido robadas. Estas pueden verse en la web losart.de, para que sus propietarios las reclamen. Hasta el momento han sido ya identificados los dueños de un Matisse -robado al marchante de arte Paul Rosenberg, abuelo de la periodista francesa Anne Sinclair, exesposa del exdirector del FMI Dominique Strauss-Khan- y un dibujo de Spitzweg.

El traslado a Berna es también consecuencia del estamento de Gurlitt, que dejó por escrito que deseaba que su legado fuera expuesto para conocimiento de los ciudadanos. Pero es que, aprovechando el museo como escaparate el arte, la fundación que lo dirige se compromete a colaborar con las autoridades alemanas en la identificación de los legítimos propietarios de las obras robadas durante el nazismo.

Cornelius Gurlitt falleció el pasado mes de mayo a los 81 años sin dejar herederos. Tras su muerte, una prima suya, Uta Werner, de 86 años, quiso hacerse con toda la colección, lo que fue rechazado por la Justicia germana al haber dejado testamento. El origen de buena parte de la colección Gurlitt podría estar precisamente en el nazismo. Este hombre era hijo de un comerciante de arte que, por orden del gobierno de Hitler, requisó obras a las familias judías y museos. Tras el hallazgo en 2012 de las obras, el Gobierno alemán las trasladó hasta un lugar seguro.
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