Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Literatura

Federico García Lorca, el campesino en Manhattan

  • Una antología rastrea la huella de los parajes rurales de su infancia en toda la obra del poeta

Portada de 'Poemas de la Vega'
Portada de 'Poemas de la Vega'
Galaxia Gutenberg
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 10/09/2014 a las 06:00
"Amo la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor a tierra. La tierra, el campo han hecho grandes cosas en mi vida". El propio Federico García Lorca (1898-1936) se expresaba así en 1934, consagrado ya como un grande de las letras hispanas y dos años antes de ser asesinado. Ahora una antología, 'Poemas de la Vega' (Galaxia Gutenberg) reivindica a ese Lorca campesino y esencial, apegado a la tierra que le inspiró desde su infancia. La vega granadina en la que tuvo su primer "ensueño de lejanías", no lejos de donde vertería su última sangre, y sin el que sería imposible comprender, por contraposición, al Lorca vanguardista y urbano de 'Poeta en Nueva York' o al del complejo 'Diván de Tamarit'.

Otro poeta granadino, Luis García Montero, prologa la antología, de la que es responsable junto a Javier Alonso Magaz y Andrea Villarrubia. Es un trabajo impulsado por un grupo de profesores de secundaria agrupados en el colectivo 'Vega Educa', y Laura García Lorca, sobrina del poeta y presidenta de la fundación que vela por su legado y su memoria.

"Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles. De lo contrario no hubiera podido escribir 'Bodas de Sangre'" resaltaba el propio Lorca en una entrevista con Jose R. Luna hace ahora ochenta años.

Una profunda vinculación a los paisajes y al entorno de su infancia, "que se filtra en toda su obra con intensa variedad y con muy profundas ramificaciones" según García Montero. "Al analizar la obra de Lorca, a menudo se olvida el peso clave que para su configuración tiene esa realidad campesina; que Lorca, hijo de un labrador rico, estuvo en contacto con el campo ya desde niño" destaca el antólogo. Un Lorca que "confesaba que todo lo aprendió de la tierra, que escribía con la tierra en la yema de los dedos".

Una honda vinculación a la tierra que "sus estudiosos no tienen siempre en cuenta" y que se fraguó primero en la villa de Asquerosa, -hoy Valderrubio- donde vivía la familia Lorca, y luego en la Huerta de San Vicente.

Siempre que podía, el poeta y dramaturgo buscaba el refugio amable de la vega granadina en la casa familiar de Asquerosa, "uno de los pueblos más lindos de la vega por lo blanco y la serenidad de sus habitantes". "Cuando yo era niño vivía en un pueblecito muy callado y oloroso de la vega de Granada. Todo lo que en él ocurría y todos sus sentires pasan hoy por mí. ñ...í En ese pueblo tuve mi primer ensueño de lejanías. En ese pueblo yo seré tierra y flores...", evocó el propio Federico.

PRIMERAS LECTURAS

De la Huerta de San Vicente evocaba la abundancia de "tantos jazmines en el jardín y tantas 'damas de noche' que por la madrugada nos da a todos en casa un dolor lírico de cabeza, tan maravilloso como sufre el agua detenida". Fue allí donde se familiarizó con la literatura romántica gracias a su abuela Isabel, voraz lectora de Víctor Hugo, Zorilla, Bécquer y Dumas, según recordó García Montero.

La antología rastra la totalidad de poemas y textos vinculados a esos parajes "que iluminan la figura y la obra de Lorca". Pone de relieve lo mucho que la obra de Lorca debe al campo y a la vega de Granada a través de prosas, poemas, fragmentos de obras teatrales y cartas, además de la espléndida 'Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros', donde el poeta nació el 5 de junio de 1898.

Como afirma García Montero en su prólogo, lo decisivo es indagar en el proceso que convierte la biografía en literatura. "La biografía sirve de fondo de verdad para elaboraciones literarias, y la literatura permite reconocer el significado de la vida". "Esta tensión entre la vida y la poesía, fundamental en la lírica contemporánea, adquiere en García Lorca el peso de los habitantes de la naturaleza" resume.

"El niño campesino, el de los caballos, las hormigas, el caracol, los juncos, el sapo, el pájaro muerto, la mariposa y, después, el veneno o el maleficio de la poesía, quedó acaso ensombrecido por la grandeza urbana y cosmopolita de 'Poeta en Nueva York'" resume García Montero. Y eso que, a su juicio, la obra de Lorca se explica "por la tensión entre la inocencia que representa el campo, los parajes de la infancia y las corrupciones de la vida".

Una inocencia que tiene su constante reflejo en la poética de Lorca "en la que reelaboró e incorporó las canciones que oía en la huerta y en el campo, de modo que convierte su poesía en un diálogo con su propia historia". "Comprendemos mucho mejor al poeta urbano y la variedad y riqueza de su mundo cuando entendemos al Lorca campesino" apunta García Montero. Según él, en Nueva York "elaborará la nostalgia, eñ recuerdo de la vega como paradigma de una vida inocente más cercana al esencia del ser humano frente a al deshumazición de la vida urbana y mercantilizada".

'Poemas de la Vega' lleva a su portada un dibujo de 1925 del propio García Lorca, en el que recrea con trazo infantil una casa con la palabra 'Amor' en su fachada y situada en medio de una bucólica huerta, "un campo de la felicidad que dará paso después al aislamiento y el silenciamiento", según la sobrina del poeta.
Etiquetas


volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE