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Series de televisión

Carlos Cuevas: "Vamos a un mundo sin etiquetas"

Volverá a dar vida a Pol Rubio en la segunda temporada de 'Merlí Sapere aude', que ha regresado a Movistar

Carlos Cuevas, el veinteañero que lleva dos décadas en la pantalla
Carlos Cuevas, en el rodaje de la segunda temporada de 'Merlí. Sapere Aude'.
Movistar+
  • Colpisa
Actualizada 04/04/2021 a las 11:18

Carlos Cuevas (Moncada y Reixach, Barcelona, 1995) vuelve a ponerse en la piel de Pol Rubio en 'Merlí: Sapere aude'. En esta segunda temporada, que acaba de regresar a Movistar+, su personaje entablará una relación especial con el encargado de restaurar el paraninfo de su facultad y tendrá que hacer frente a una noticia que hará que su mundo se tambalee.

-Son ya siete años dando vida a Pol. ¿Recuerda qué le atrapó del personaje?

-Consideré que estaba bien escrito y me creía lo que le pasaba. Además formaba parte de un entorno que me interesa, pues era un personaje que estaba condenado a fracasar en los estudios y que, gracias a la llegada de un profesor fantástico, da un giro a su vida. Eran muchos los componentes: su entorno familiar, su patrón emocional, los traumas con la realidad de su madre.

-¿Por qué la serie funciona tan bien entre el público joven?

-Porque ha bajado la filosofía a un terreno muy mundano y porque es capaz de hacer efecto espejo con una juventud que se siente identificada con la serie.

-¿Se parece en algo a Pol?

-Creo que no nos parecemos en nada. Yo soy bastante más reflexivo, más pausado, y Pol es más efervescente, tiene más carácter que yo y es algo más complicado, pero por eso me gusta interpretarlo, porque no se parece mucho a mí. Sí que se parece a gente que yo he conocido, que iba a la escuela o jugaba al fútbol conmigo, así que es un perfil de personaje que, en realidad, no me queda del todo lejos.

-Uno de los aspectos que más llamó la atención del personaje es el hecho de que es bisexual. Han pasado los años y esta orientación sexual sigue infrarrepresentada en la ficción.

-Creo que está un poco estigmatizado el término bisexual. A menudo se considera la bisexualidad como una etapa de transición hacia la homosexualidad completa y yo lo que creo es que vamos cada vez más a un mundo sin etiquetas. De todas maneras yo celebro estar interpretando un personaje que toca esta realidad porque existe.

-Esta temporada Pol se enfrenta al VIH. ¿Cuál fue su primera reacción cuando leyó el guion?

-Lo supe antes del guión y antes de rodar la primera temporada; por pesado, por casualidad y porque yo soy muy preguntón y conozco mucho la forma de escribir de Héctor Lozano, el guionista. Había una secuencia que fue eliminada donde yo percibí algo extraño y dije: "Aquí hay algo detrás". Pero Héctor no quería contarme. Tiré del hilo y me lo confesó y me sorprendió muchísimo. Me sorprendió también mi desinformación al respecto y mi propio estigma, que se ha ido deconstruyendo a base de conocimiento, de recopilar información e ir entendiendo cómo está hoy el VIH. Pero al principio me pegué un susto, me subieron calores a la cara y dije: "Guau".

-¿Cómo se preparó para esa nueva arista del personaje? -Leyendo muchísimo y viendo mucha ficción que trataba el tema.

Creo que no hay películas o series sobre el VIH que no haya visto. Luego estuve hablando con chicos VIH positivos, con asociaciones, con médicos. Y también con Héctor y pactando con el director [Menna Fité] cómo queríamos trabajar eso y qué es lo que queríamos enseñar del personaje.

DESINFORMACIÓN

-¿Nos hemos olvidado del virus?

Sí, por supuesto. Yo considero que formo parte de una generación a la que no se la ha educado con miedo al VIH. Creo que en las generaciones anteriores se inculcaba miedo porque contagiarse suponía una condena instantánea, pero a nosotros no nos lo han contado mucho, la verdad, y hay muchísima desinformación. Es guay que se cuente desde hoy, porque es verdad que siempre que se habla de esto, se habla desde los 80 y los 90, con un presente apocalíptico y gente sufriendo muchísimo. Obviamente no es una buena noticia que te diagnostiquen el VIH, pero estamos en otro lugar, la medicina ha dado unos pasos brutales. Estamos en otro sitio y es chulo contarlo desde otra perspectiva histórica y también desde un tipo de perfil de personaje que no es el que históricamente siempre se nos ha contado que tiene esto: los estigmas del drogadicto y el homosexual. Aquí pones a un tipo que va a la universidad, que tiene una vida normal, que no hace nada ilegal y que se puede contagiar. Es una manera de normalizarlo.

-¿Cree que la serie puede ayudar a alguien que está pasando por una situación similar?

-Sí y también se puede hacer efecto espejo con cualquier otro problema personal. Hay mil movidas con las que el espectador se puede sentir identificado y que pueden ayudar a saber qué hacer cuando te pasa algo así, cuando los cimientos se derrumban y cuando hay un cambio de paradigma tan gordo.

-Un gran soporte para Pol es Dino, que está interpretado por Eusebio Poncela. ¿Cómo ha sido trabajar con él?

-Muy interesante y estimulante. Me interesa porque es un 'outsider'. Eusebio es un señor que representa la antiindustria y me gusta pensar que todavía quedan actores así.


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