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La crisis dispara las peticiones para reducir las pensiones de los divorcios

"Estamos viendo casos sangrantes", dice una abogada sobre ex parejas en la que una parte no paga la hipoteca

  • GABRIEL GONZÁLEZ . PAMPLONA
Publicado el 08/05/2011 a las 00:04
La crisis ha provocado que la situación económica en la que una pareja se divorció, y en función de la cual se fijaron las cantidades a pagar como pensión o hipoteca, haya variado. Casi siempre de forma negativa, por lo que cada vez son más las personas que acuden a los juzgados para solicitar una modificación de las medidas, ya sea para reducir o suspender temporalmente el pago de la pensión de alimentos o la parte que le corresponde de la hipoteca. Por este motivo también se han incrementado las demandas ejecutivas (reclamaciones de cantidades) de la otra parte.
"Los datos demuestran que la gente lo está pasando mal, que hay dificultad para cumplir las medidas", dice la juez de Familia Margarita Pérez-Salazar Resano. Se refiere al importante aumento de los asuntos que han entrado en su juzgado este año: hasta el jueves, 5 de mayo, contabilizaban 612 casos, frente a los 500 del año pasado por las mismas fechas, una subida del 20%. "Algunos vienen y te dicen que se les ha acabado hasta la prestación básica, y piden una suspensión temporal de las medidas". Si en su día se fijó una pensión del 25 o 35% del salario (la media habitual), ahora que están en paro o disponen de ingresos no pueden afrontarlo.
"Lo vemos todos los días, hay cinco millones de parados...", ilustra un abogado que trabaja en esta jurisdicción. Y cuando alguien quiere modificar las medidas debe ir al juzgado y demostrarlo. "Si no piden esa modificación en el juzgado están pillados, porque le pueden embargar y denunciarle por la vía penal", añade. Por lo general, la otra parte se muestra reacia a que el otro deje de pagar o aporte menos, por lo que ambos se ven abocados a un proceso contencioso que puede llegar a durar un año. Mientras tanto, el juzgado debe adoptar unas medidas provisionales (puede ser a los tres meses de pedirlo), en el que no sólo se tiene en cuenta la situación del que lo pide, sino la de los hijos.
El otro no paga la hipoteca
Otro problema que se está viendo en los juzgados es que una de las dos partes no puede hacer frente a la parte de la hipoteca que le corresponde. En la mayoría de los casos, el impago suele proceder de la parte que no hace uso de ella, y en estos casos la parte perjudicada debe ir al juzgado a presentar una demanda ejecutiva para reclamar esas cantidades.
"Estamos viendo casos sangrantes. Me ha tocado ver a una mujer en la que el ex marido no paga su parte de la hipoteca, ella no tiene capacidad para pagar la cuota de los dos y el banco se la va a ejecutar y sacar a subasta. Se va a tener que ir a la calle con la niña pequeña porque el otro es insolvente. Así que te quedas con una sentencia maravillosa, pero en la calle", apunta la abogada de asuntos de Familia Pilar Cunchillos. Desde su experiencia, recomienda a las personas que se vean en esta situación que se asesoren jurídicamente cuanto antes y presenten una demanda ejecutiva, porque si esperan a que se solucione puede ser tarde. La juez afirma que casos tan extremos no son habituales en Navarra, y recomienda que en caso de uno de los dos pague, el otro abone en la medida de lo posible su parte, y presente a la vez una demanda ejecutiva en el juzgado. "Es que al banco le da igual el pacto al que hayan llegado, eso es algo entre ellos, y el banco va a reclamar la totalidad. Y si no se paga la hipoteca va a ejecutar la vivienda". Los abogados añaden que este impago del importe total de la hipoteca también tiene otros perjudicados, y en este caso son los avalistas que firmaron en su día ante el banco.
Navarra ya aplicaba la doctrina del pago de la hipoteca al 50% entre los ex cónyugesAlgunos abogados navarros han recibido estas semanas la visita de clientes interesados en a última doctrina del Tribunal Supremo: la que dice que en caso de divorcio, el pago de la hipoteca ha de pagarse al 50% entre los ex cónyuges, ya que forma parte de la sociedad de gananciales y no se trata de una carga del matrimonio. Los letrados tenían que aclarar que pese al revuelo formado la nueva jurisprudencia no supone cambio alguno en Navarra, ya que éste es el criterio que se aplicaba en los dos juzgados de Familia. Así lo hicieron en las 788 sentencias de divorcio o separación el año pasado.
Margarita Pérez-Salazar Resano, una de las dos juezas de Familia, explica que lo ordinario en casos de separación sin mutuo acuerdo es imponer el 50% del pago de la hipoteca a cada ex cónyuge, pero eso no impide que si una de las dos partes no puede hacerse cargo de esa mitad, se pueda imponer el 100% a uno. Eso sí, con derecho a reembolso. "La sentencia del Supremo no obliga a asignar siempre el 50%, lo que deja claro es que el pago de la hipoteca es una carga de la sociedad de gananciales, no de alimentos". De este modo, si una de las dos partes paga más "está generando un crédito frente a la sociedad de gananciales", y cuando llegue la liquidación tendrá derecho a que se le reembolse. "Lo que no puede ser es que sea a fondo perdido".
Al parecer, ese era el criterio que se seguía en algunas Audiencias Provinciales -no muchas-. En la que originó la sentencia del Supremo, de la Audiencia Provincial de Valencia, el ex marido tenía que pagar el 80% y la mujer el 20%, pero ese dinero de más que aportaba el hombre no se devolvía.
¿Y en qué casos no se dicta el 50%? Margarita Pérez-Salazar expone varios casos. Por ejemplo, una mujer de 50 años que nunca ha tenido ingresos porque se ha quedado al cuidado de los hijos, y un ex marido con un salario. "Como juez tengo dos posibilidades. Puedo imponer el 50% de la carga hipotecaria, pero tendré que fijar una pensión compensatoria a la otra parte que le permita pagar la hipoteca. O puedo imponer el 60%, el 70% o toda la hipoteca la parte que sí tiene ingresos, y compensarlo después en la liquidación". Otro caso en el que se puede imponer el 100% de la hipoteca a una parte, añade, es el siguiente: "Los dos tienen buenos ingresos. Ella se queda con la custodia de los niños, que aún son pequeños, y el derecho de uso de la casa. Como juez puedo imaginar que esa mujer va a querer quedarse la casa, por lo que dictas que ella pague el 100% de la hipoteca. Así facilitas que él tenga mayor cantidad para buscar otra casa y a ella la posterior compra de la casa".
Esta flexibilidad que se aplica al caso concreto hace que la juez no considere que la sentencia del Supremo genere indefensión a las personas que no tienen ingresos, como han denunciado algunas asociaciones de amas de casa en los últimos días. La abogada Pilar Cunchillos es de la misma opinión: "Hay mucha desinformación. Por ahí he leído incluso que esa sentencia iba en contra del interés del menor, cuando no es así", asegura la letrada en asuntos de familia Pilar Cunchillos. "Una sentencia tiene que tener en cuenta que sean unas medidas que se puedan cumplir y que faciliten una solución definitiva", apunta la juez.
Sobre estas consideraciones generales, Cunchillos introduce otros aspectos de "letra pequeña". Por ejemplo, si una parte paga un mayor porcentaje de la hipoteca, "tendrá derecho a unos intereses, ya que en la práctica está haciendo de banco adelantando dinero". La letrada también se pregunta qué se puede hacer con el siguiente caso: la mujer se queda con la vivienda, y su nueva pareja entra a vivir en ella, sin pagar un alquiler al ex marido, que es dueño del 50%.
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