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DEPORTES

Despedida en la niebla (1-2)

  • Guardiola sentó en el banquillo a sus cracks y dio entrada a Messi en la segunda parte para dinamitar el partido

  • FERNANDO CIORDIA . PAMPLONA .
Actualizada 13/01/2012 a las 01:05

Osasuna se despidió de la Copa del Rey con la cabeza bien alta. Convirtió la gélida noche de Pamplona en algo más allá de un trámite. Pesó el 4-0 de la ida, pero el encuentro deparó interesantes detalles como la impetuosa primera parte que generó un cortocircuito inesperado en el Barça y el debut de tres chavales del filial.

El cuadro navarro se plantó en las barbas del Barcelona desde el primer minuto. Los no habituales y promesas respondieron al guión establecido en el vestuario de apretar la salida de balón azulgrana como primera norma para conseguir el objetivo del triunfo.

El equipo de Guardiola lo pasó realmente mal en el frío y nebuloso Reyno de Navarra. El técnico se rodeó en el banquillo de estrellas como Messi, Xavi, Valdés, Cesc, Puyol, Abidal y Busquets, bien cobijados por la manta, lo que alimentó seriamente las esperanzas rojillas para ganar. Iniesta y Alves estaban en casa.

El estilo de Pep es el toque como camino al gol, pero está claro que el resultado depende de los jugadores que tengas en el campo. Osasuna aplicó una presión decidida cuando la pelota llegó a los pies de Pinto o los centrales.

Salvo un disparo de Pedro en los primeros minutos que despejó Riesgo, el Barcelona apenas inquietó en el primer acto. Thiago y el chaval Sergi Roberto no pudieron asumieron la responsabilidad ofensiva. Alexis fue una isla entra Flaño y Lolo, y los extremos Pedro y Cuenca no lograron encarar.

Valiente Osasuna

Osasuna le comió la tostada a este Barça de circunstancias, en buena medida gracias a la fortaleza del doble pivote que transmitieron Puñal y un sorprendente Raoul Loe. El francés del Promesas, un estilo Patrick Vieira salvando las distancias, ocupó mucho terreno con su imponente zancada y enorme corpulencia. Jugó al primer toque y se hartó de robar balones.

Uno de ellos sirvió para que Lekic abriera el marcador. El serbio recogió el servicio en el área y disparó a Pinto, que no acertó en la parada con los pies. Era el minuto 40. El gol navarro se veía venir desde el momento en que la defensa del Barcelona comenzó a liarse en la salida de balón.

Los azulgrana perdieron a Fontás a las primeras de cambio por una posible grave lesión. El central se rompió en su intento de recuperar una pelota a Cejudo en la frontal del área que él mismo había perdido. Salió Abidal.

Antes de ese 1-0, Osasuna pudo marcar en dos aproximaciones claras que levantaron de sus asientos a los doce mil valientes, osasunistas de verdad, que asistieron al estadio. La noche era invernal de verdad. El equipo trató de responder con agresividad a esa firme confianza. La primera fue de Puñal, que enganchó un disparo que hizo lucirse a Pinto con una gran parada. La jugada venía de un remate de Lekic que salvó in extremis Piqué, el único que puso orden en el cuadro visitante con su habitual templanza.

El gigantón balcánico ofreció buenos detalles, de garra y recursos, como la impresionante volea que conectó de zurda en la media luna del área y que salió rozando la madera en el minuto 36. Fue la mejor jugada de Osasuna, iniciada desde el lateral derecho y con un centro en el costado contrario. Fue una bonita transición.

Los rojillos se animaron en esos minutos que transcurrieron desde el 1-0 hasta el descanso. Un buen Roberto Torres activó el ataque. Cejudo y Calleja, los hombres de banda, se quedaron a las puertas con sus remates de alimentar más esperanzas para el imposible sueño de remontar el 4-0.

Mazazo con el 1-1

El comienzo de la segunda parte ofreció la misma sensación que pasar del agua caliente a la fría bajo la ducha. En una jugada, de las pocas que pudo arrimarse al área, el Barcelona se encontró con el empate. Adriano mandó la pelota desde la izquierda y remató Alexis a placer, aprovechando la indecisión de Asier Riesgo.

El gol del chileno cortó las alas de raíz a Osasuna. La segunda parte perdió toda la emoción de la primera. Cambió el partido por completo. El balón pasó a pies del Barcelona, más si cabe cuando saltó Leo Messi al terreno de juego. Pep Guardiola le contentó con media hora en el Reyno, que no le recibió especialmente bien.

A Osasuna se le agotó el espíritu de ahogar al Barcelona. El 10 argentino inyectó a su equipo la velocidad que le faltaba. De un pase suyo salió el gol de Sergi Roberto, inédito hasta entonces.

Los culés marcaron los tiempos en el resto de encuentro, que sirvió a Mendilibar para hacer debutar a Hermosa y Postigo en cada puesto del lateral. Mensaje para navegantes. Existe cantera en Tajonar. También volvió Raúl García. De paso, el técnico pudo reservar fuerzas para el domingo. La Liga es lo que importa.

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