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Carmen Alba: "No viviré en la Delegación"

  • "A nadie le gusta la idea de abaratar el despido... Lo que se quiere es que haya trabajo"

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Actualizada 22/01/2012 a las 00:02
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  • TEXTO ÍÑIGO SALVOCH FOTOS JOSÉ ANTONIO GOÑI

APENAS ha tenido tiempo para familiarizarse con su nuevo puesto de trabajo. No se lo pone fácil, desde luego, la gélida arquitectura de inspiración herreriana con la que cada mañana le da la bienvenida el edificio de Delegación, en la plaza de Merindades. La severidad del exterior no se atempera tampoco en el ascenso por la amplia escalinata que da acceso a la planta principal, donde jarrones, mesas, cuadros, y hasta los marcos de las puertas, supuran oficialidad. Al menos, el despacho de la delegada, de techo alto, tiene una agradable temperatura. Sobre la mesa se reparten ordenados algunos periódicos, carpetas y hasta cuatro teléfonos de los de cable enrollado en espiral. "Por ahora sólo empleo uno. Aunque por otro -añade divertida- me llega estos días la llamada insistente de una operadora de Jazztel". Casada y madre de dos hijos, Carmen Alba nunca ha descuidado dos militancias: la del Partido Popular y la de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. A su padre, teniente coronel, ETA lo tiroteó hace más de veinte años cuando salía con el coche del Club de Tenis de Pamplona, aunque resultó ileso. En los últimos años ella ha trabajado como empleada en El Corte Inglés, hasta que una llamada de su partido le puso ante sí un nuevo reto: ser la delegada del Gobierno en Navarra.

Ya tenemos delegada. ¿Va a dar usted la cara más que el presidente Mariano Rajoy?

Yo creo que a Rajoy se le ve cuando se le tiene que ver y que tiene gente muy buena detrás con la cual puede transmitir los mensajes perfectamente.

¿Y por qué no sale él personalmente a explicar ciertas medidas dolorosas para el ciudadano, como la subida del IRPF?

Ya lo ha hecho esta semana, pero insisto en que la portavoz Soraya Sáenz de Santamaría también transmite ese mensaje. Lo que hay que hacer ahora es estudiar y ver las condiciones en las que se encuentra el país para buscar soluciones.

¿Quién le llamó a usted para ofrecerle la delegación del Gobierno?

Me enteré de mi nombramiento el mismo día en que se filtró en prensa, un poquito antes. Pero sabía que podía ser porque el presidente del PP en Navarra, santiago Cervera, ya me había preguntado por mi disposición unos días antes.

¿Y no tuvo ninguna duda?

No. Me hizo mucha ilusión que se acordaran de mí para un puesto tan bonito como éste y de tanta responsabilidad.

En cuestión de minutos usted pasó de ser empleada en El Corte Inglés a asumir competencias de seguridad en Navarra. ¿No le abrumó eso?

El cambio de vida y de trabajo es tremendo y, desde luego, es un puesto de mucha responsabilidad. Si dijera que no le tengo respeto al puesto a lo mejor sería un poco insensata. Pero con el personal que hay y la forma de ser que tengo creo que este es un sitio que se puede llevar perfectamente.

¿Qué perfil se le exige a un delegado o delegada del Gobierno? ¿Puede ser llamado cualquiera?

En mi caso soy licenciada en derecho, ejercí la abogacía y tengo experiencia en Administración, así como en la empresa privada. Quizás esto último me haya ayudado a poner los pies en el suelo, por decirlo de alguna forma. Pero creo que estoy perfectamente capacitada, si no, no lo asumiría.

Sonaron otros nombres para el puesto, como el del periodista Gabriel Pérez, ¿Por qué se han decantado en el PP por usted?

Habría que preguntárselo a quien me ha elegido. Yo soy una persona de partido. Siempre he sido muy leal, antes de la fusión con UPN y después, y también soy un personal normal y corriente. Así que supongo que ha podido contar tanto el perfil político como el perfil humano.

Cuando usted era concejal en Pamplona decía que el Ayuntamiento era la mejor institución para trabajar por su cercanía a los ciudadanos. ¿Va a cambiar el discurso ahora que está en Delegación?

La verdad es que el Ayuntamiento es muy cercano, conoces muy bien tu ciudad y es muy bonito. El puesto de delegada es muy distinto. Para mí es un orgullo ser la representante del Gobierno de España en Navarra y poder acercar esa Administración a los navarros.

¿Y qué tal se intuyen las relaciones con la presidenta foral, Yolanda Barcina?

Muy bien, el día de la toma de posesión ya estuve con ella. Yo la veía de vez en cuando, porque somos vecinas, y siempre he tenido muy buenas relaciones con Yolanda. Así que ahora no tienen que empeorar, sino al revés.

¿A pesar de que en 2003 Barcina le dejó a usted fuera de la lista en el Ayuntamiento?

No, no me dejó fuera de la lista. En realidad, yo iba apoyando la lista en los puestos de suplente. Es cierto que salí del Ayuntamiento pero también fue una decisión personal. Había entrado en política con 23 años y creí que era bueno salir y hacer otras cosas.

Además, el PP es hoy oposición de UPN en Navarra. ¿No dificulta eso las cosas?

Podrá haber cosas en las que estemos de acuerdo y otras en las que no, pero habrá que intentar llevarse lo mejor posible para que no se perjudique a los ciudadanos.

¿Cómo vivió la ruptura entre UPN y PP?

Con 18 años me afilié ya a Alianza Popular y en un principio, tras la ruptura del pacto UPN-PP, me hizo ilusión que volviera a existir el PP en Navarra. Me dio pena por la situación, porque durante unos años habíamos funcionado bien los dos partidos juntos. Pero la aprobación de aquellos presupuestos en Madrid, los que consiguió Zapatero en parte gracias a la abstención de UPN, fue una deslealtad por parte de quienes lo hicieron desde UPN. Así que no hubo otra que la ruptura.

Con la nueva presidenta de UPN los dos partidos vuelven a estar más cerca. ¿Hasta dónde va a llegar el roce?

Ya se irá viendo cómo van las cosas. Tampoco me corresponde decirlo a mí. En todo caso, en las Generales se hizo un pacto en el que el PP demostró ser muy generoso. Creo que más acercamiento y más generosidad por nuestra parte no podía caber en ese momento.

¿Cómo ve la marcha del Gobierno foral? ¿Cree que aguantarán los engranajes del pacto UPN-PSN hasta el final de la legislatura?

Sería mucho aventurar por mi parte. No es una situación fácil, desde luego, pero eso le corresponde verlo a los que están dentro del Gobierno de Navarra.

Pero, ¿le parece una buena fórmula el pacto de Gobierno?

Yo pertenezco al PP y no estamos en el Gobierno de Navarra... Para mí una buena fórmula sería la que estuviera el Partido Popular dentro del Gobierno.

Roberto Jiménez dijo que se rompería el pacto UPN-PSN si Navarra retrocedía en bienestar social. ¿Alguna medida de Rajoy que obligue a Navarra pueda acabar con el pacto del Gobierno foral?

Yo creo que el estado de bienestar ya ha sufrido un retroceso con Zapatero. Más que eso no le puedo decir a Jiménez. Si estamos como estamos es por la herencia de los gobiernos de Zapatero. Las cifras son las que son, así que si queremos mantener el bienestar tendremos que ajustarnos el cinturón todos. Habrá medidas que afectarán a Navarra que serán de obligado cumplimiento y otras a las que tendrá que amoldarse desde sus peculiaridades fiscales. Y ese esfuerzo tendrá que hacerlo aunque seamos una de las comunidades que mejor estamos dentro de España.

¿Puede mantener todavía que no se van a recortar derechos en Educación y Salud?

De acuerdo a las declaraciones que se han hecho desde Madrid no hay ninguna intención de recortar las prestaciones sociales, ni los servicios de Sanidad y Educación. Habrá otras cosas en las que se podrá recortar, ya sabemos que no va a ser una época fácil.

Lo que muchos temen, y parece que Rajoy no lo desmiente, es que pasadas las elecciones andaluzas habrá una subida del IVA.

Bueno, él tampoco ha dicho que vaya a subir el IVA en ningún momento. Se quiere evitar a toda costa elevar un gravamen que se aplica a todos los ciudadanos por igual. Por eso se ha empezado por los tramos altos de la renta.

Casi 50.000 parados en Navarra. ¿Por dónde empezamos?

Sí, hemos llegado a una tasa del 11% de desempleo y lo fundamental es generar confianza y que se vuelva a la senda de la creación del empleo. Para ello es fundamental que surjan emprendedores.

Cuando usted trabajaba en el Corte Inglés, ¿no le sonaba fatal lo de que se propusiera abaratar el despido?

(Ríe) La idea a nadie le gusta. Aunque tampoco está tan claro ahora mismo. Lo que se quiere no es abaratar el despido, sino que haya trabajo.

¿Trae algunas ideas de recortes para la Delegación?

De momento, de los tres puestos de libre designación de la delegada (jefe de gabinete, periodista y secretaria), el tercero, el que correspondería a mi secretaria personal, no lo voy a nombrar. Tampoco voy a vivir aquí (la delegación dispone de una vivienda que sí fue utilizada por la anterior delegada), lo que supongo que será un abaratamiento. Y estaré atenta a gastos que puedan ser superfluos. He visto que disponía de un abono con dos entradas para Baluarte, pero no me hace ninguna falta, así que he renunciado a él. Si quiero ir ya me compraré yo las entradas. Llevo sólo una semana, será cuestión de ir mirando todas las áreas y servicios que dependen de Delegación para ver de dónde se puede ahorrar.

En su toma de posesión deseó que se ponga pronto fin a la estructura de ETA. ¿Lo cree posible en este mandato?

Sí, lo espero, y también que todo el que haya cometido delitos vaya a la cárcel y cumpla las penas correspondientes.

Y si en este proceso el Gobierno adoptara una medida como el acercamiento de los presos, ¿cómo asimilaría la medida?

Yo lo único que quiero es que se pueda vivir tranquilo y pensar en paz y libertad. Que nadie más tenga que morir por ello. Que se desmantele la banda terrorista, pero que no se dejen de perseguir los delitos.

Pero, ¿entendería el acercamiento?

Habría que verlo el momento en el que se hace.

Por cierto, con el alto el fuego permanente de ETA, en el País Vasco se ha decidido suprimir las escoltas a los viceconsejeros del Gobierno. ¿Piensa tomar medidas en este sentido en Navarra?

Habrá que hacer una valoración conjunta con los cuerpos y fuerzas de seguridad para ver si se pueden suprimir o no algunas escoltas. Lo tienen que valorar los expertos. Es un tema peliagudo y habría que ver los casos de forma individualizada. Tampoco se debe olvidar que hace unos días se detuvo a un comando con explosivos.

Usted es miembro de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Si ETA desapareciera, ¿lo haría también la Asociación?

Las víctimas no deberían desaparecer nunca, tienen que seguir en la memoria siempre y habrá que reconocerles el sufrimiento que han padecido. Existe un deber moral con ellas.

¿Teme la Asociación de Víctimas del Terrorismo la pérdida de la influencia política que quizás ha ejercido estos años?

No creo que las víctimas del terrorismo tengan mucha influencia política. El que es víctima del terrorismo lo único que quisiera es no haberlo sido. Y como ya no es posible, al menos pretende un reconocimiento del dolor.

Por cierto, ¿qué le empujó a usted, con 30 años y un hijo de un mes, a asumir la concejalía vacante de Tomás Caballero?

Mire, si hubiera sido por cualquier otro motivo, que un concejal hubiera renunciado a su acta por motivos personales o laborales, no hubiera entrado yo al Ayuntamiento de Pamplona con un crío de un mes. Pero yo se lo debía tanto a Tomás Caballero como a todos los demás. Y no me costó nada tomar la decisión.

¿Nunca tuvo miedo?

Miedo no he tenido nunca. Aquello era una cosa que tenía que hacer y la hice.

"Para mí, lo de 1512 fue una anexión"

Me parece que no se va a poder lucir cortando muchas cintas en su mandato.

(Ríe) No, no está para muchas inversiones la cosa.

Al menos se garantiza la inauguración de la nueva cárcel.

No sé, espérese... Ahora se está terminando de amueblar, pero todavía no hay fecha prevista de inauguración. Aunque yo no soy nada de cortar cintas

¿Qué tiene que decir el Estado de las dos autovías navarras que se las traga la tierra cuando llegan a la muga?

Bueno, la delegada del Gobierno en Navarra no, lo tendrán que decir los delegados en La Rioja y Huesca.

¡Pero algo de fuerza tendrá que hacer usted!

Sí, desde luego, algo habrá que hacer porque la parte de Logroño se ha vuelto a parar y ahora la de Jaca... Pero el Estado sigue y seguirá invirtiendo en Navarra y mi trabajo a partir de hoy ha de ser el de traer las mayores inversiones posibles a Navarra.

Imagínese que este verano le invitan a lanzar el chupinazo en Garinoain. ¿Qué hace?

En el momento en que me inviten ya pensaremos la respuesta. A mí el que me gustaría lanzar es el de Pamplona, pero no va ser el caso. Aunque los delegados del Gobierno no tienen que estar para lanzar chupinazos.

Como ex concejala y ciudadana pamplonesa ¿le produce desazón que con la crisis que vivimos en el Ayuntamiento no sean capaces de acordar unos presupuestos?

Desde luego que cuando yo estaba de concejal la situación era más cómoda, pues los presupuestos salían al final adelante. Una situación de presupuestos prorrogados es malísima para cualquier institución.

¿Será porque los políticos piensan más en sí mismos y en su partido que en el servicio que deben prestar a la ciudadanía?

Bueno, es más por la propia composición que hay en el Ayuntamiento. Por mucho que se intente, si los números no salen...

¿No habría que echar llave hasta que lleguen a un acuerdo o, si no, convocar elecciones?

Creo que ya hay un esfuerzo por intentar unos presupuestos. Desde luego, los dos concejales del PP más no pueden hacer.

Su marido, Juan Ojembarrena, también fue concejal de UPN en Pamplona. ¿Se lo ha llevado usted ya a las aguas del PP?

Mi marido hace ya años que no es militante. Me apoya en todo, pero no milita.

Este año toca conmemorar el V centenario de 1512. ¿Anexión o conquista?

Para mí, más bien diría que anexión.

Bueno, se me olvidaba que usted está aquí como la delegada del Gobierno de "Castilla".

(Ríe) Iba a hacer un chiste fácil, pero...

No se corte.

Que no sólo eso, sino que por allí andaba también metido mi tocayo el duque de Alba.

¿No será descendiente?

¡Ya podía!

DNI

Carmen Alba Orduna (Pamplona, 29 de junio de 1967). Está casada con Juan Ojembarrena (ex concejal de UPN) y es madre de dos hijos, Ana, de 16 años, y Javier, de 13. Estudió en el colegio de Carmelitas y se licenció en Derecho en la Universidad de Navarra. Su padre, el teniente coronel Antonio Alba Rojas, sobrevivió a un atentado en Pamplona. Ella es miembro de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Concejal en Pamplona (1991-1995) y (1998-2003).

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