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DEPORTES

Andrés salvó el punto (0-0)

  • Bajo un aguacero, los rojillos cayeron en un desorden defensivo y una nulidad creativaen la elaboración

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Actualizada 08/01/2012 a las 01:02
  • FERNANDO CIORDIA . ENVIADO ESPECIAL A SAN SEBASTIÁN

El paraguas que sacó Andrés Fernández en Anoeta era de grandes dimensiones. Mientras la lluvia arreciaba en el frío estadio de atletismo donostiarra, el portero fue sacando todos y cada uno de los balones que le disparó la Real. Con sus felinas estiradas, inspirados reflejos y extraordinaria colocación, el arquero murciano se erigió en el protagonista destacado de un malísimo partido. Sumó un punto de oro Osasuna, que encadena seis partidos sin conocer la derrota y cuya confianza sigue intacta. Partidos como el de ayer ayudan a pensar que este equipo sabe obtener un rédito cuando pasa una mala tarde. Tiene el santo de cara, aunque para eso está el portero y para esos están los centrales, porque Miguel Flaño y Sergio Fernández, se convirtieron en los escuderos perfectos de Andrés.

Osasuna estuvo en manos de la Real la mayor parte del encuentro. El equipo se fragmentó desde el comienzo, sin capacidad de respuesta, corriendo siempre detrás de camisetas de rayas azules y blancas. En ataque, simplemente no existió. Los males afloraron en Anoeta. No hubo jugadores por delante de la pelota y cuando no se practicó el pase horizontal, se abusó del pase hacia atrás. Sin profundidad ni fluidez, la Real cerró filas cómodamente. Un disparo de Timor en el segundo tiempo fue la llegada más peligrosa navarra, por destacar algo.

A merced de la Real

Visto que el partido no se iba a resolver en el área donostiarra, Osasuna echó el cerrojo con el vendaval de aproximaciones que generaron Vela y Griezmann. El mexicano y el francés jugaron con una marcha más en su caja de cambios. Les faltó superar el listón infranqueable de Andrés. La Real fue superior. Corrió más y defendió mejor. No halló pegada, al fin y al cabo lo que cuenta.

Volvió en San Sebastián el once de la Liga. Repitieron del Camp Nou cuatro jugadores, Damiá, Sergio, Nekounam y Timor, que bien pudieron acusar los kilómetros en las piernas. El partido fue de carácter, y en la medular se impuso el músculo de Elustondo y Aranburu. Puñal estuvo demasiado solo. La organización del juego quedó en sus botas. Neko y Timor no pudieron entrar en contacto con la pelota. Lamah, que empezó por la derecha, e Ibrahima no desbordaron. Nino fue un querer y no poder arriba.

A partir de un centro-chut envenenado de Zurutuza en el minuto 9 que mandó Andrés a córner, se desequilibró la balanza. La Real Sociedad salió a todo trapo y encerró a Osasuna. Griezmann, que estaba por todos los lados, se encontró con Sergio en el camino hacia el gol. Andrés comenzó el festival de intervenciones. La primera destacada fue a remate a bocajarro de Cadamuro, un lateral izquierdo, en posición más que dudosa.

Siguió echando leña al fuego el cuadro de Montanier. Vela fue el dinamitador de todas las acciones. Antes del descanso, cosió a regates a la zaga rojilla y entregó el pase a Griezmann pisando el área pequeña. Andrés salió como un gigante sin volver la cara. La Real lanzó en este primer tiempo diez córners. Agirretxe, su 9 bregador, no estuvo atinado en el remate. Todo contribuyó al punto.

Ligera mejoría

Mendilibar alzó la voz en el descanso. Se desesperaba al ver a un equipo plano. Osasuna mejoró tímidamente en la reanudación. Nada más comenzar, Timor atrapó un balón en el carril central en una grave pérdida de la Real y armó la pierna izquierda para engatillar a Bravo. Nino e Ibra estaban a sus costados, pero prefirió terminar la jugada. El meta chileno desbarató la que fue la acción más peligrosa rojilla en todo el duelo.

Griezmann puso la réplica en unos bonitos minutos de ida y vuelta. Condujo en velocidad y fusiló con su pierna izquierda a Andrés, que respondió con otra parada de mérito. El rechace cayó a la cabeza de Vela. Con la portería a su favor se topó finalmente con un bien colocado Satrústegui. El lateral de Villava dejaría su lugar nada más ver el cartón amarillo y con calambres. Salió Marc Bertrán, luego de estar más de dos meses fuera por lesión, y Damiá pasó a la banda izquierda.

Poco antes había entrado Annunziata por un desdibujado Ibrahima, y lo cierto es que el canario dio una mayor profundidad al ataque. Fue un soplo de aire renovado que coincidió con los minutos en la que la Real Sociedad bajó el pie del acelerador. El equipo Montanier recuperó alegría con Xabi Prieto en el campo. Osasuna no pudo dar el paso al frente. Un remate de Nino desde el pico del área tras bajar la pelota con el pecho fue de lo poco salvable en los minutos finales del choque.

Andrés Fernández puso el colofón a una genial actuación con la última parada a disparo de volea del uruguayo Ifrán, el segundo cambio del cuadro local. Fue un alivio escuchar el silbato de Fernando Teixeira cuando señaló el final. Osasuna ya sabe que debe mejorar, pero sigue sumando jornada tras jornada. Su posición en la tabla es envidiable.

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