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Opinión
opinión

Ecuación económica en la colaboración público-privada

DIRECTOR DE DIVISIÓN IT Y DESARROLLO DE NEGOCIO DE NASERTIC

Nicolás López Cisnerosk, director de División IT y Desarrollo De Negocio de Nasertic
Nicolás López, director de División IT y Desarrollo de Negocio de Nasertic
Cedida
  • NICOLÁS LÓPEZ CISNEROS
Actualizada 17/03/2015 a las 09:35
Hace unas semanas me ofrecieron la oportunidad de impartir una conferencia en el Instituto Navarro de Administraciones Públicas coordinado por Moderna y patrocinado por AQUAS. El objetivo de la conferencia era “Tendiendo puentes, innovación colaborativa público-privada”. Les fue muy fácil convencerme alegando que en base a mis veinticinco años de experiencia, tanto en el sector público como en el privado, era una persona que podía hablar con cierto conocimiento de causa sobre el tema.

Con el fin de no estar “solo ante el peligro”, coge uno y se documenta. Se estudia y analiza lo que otros antes de uno han escrito y qué es aprovechable. En este caso, qué experiencias de otros lugares se pueden importar a nuestra comunidad y cómo las extrapolas para que sean aplicables.

Comienzas viendo que el origen es la Ley de Contratos Públicos 30/2007 y que su objetivo es promover las alianzas entre el sector público y el sector privado. Cuando observas que la aparición de la ley y el impulso que se le intenta dar a la misma coinciden con la mala situación económica en la que nos vemos envueltos, te haces preguntas que te llevan a plantear una ecuación económica con dos incógnitas: una perteneciente al sector público y otra al privado.

Para simplificar dicha ecuación tenemos que hacernos dos preguntas. La primera: ¿qué es lo que busca con su aplicación el sector público? La respuesta más sencilla es poder realizar infraestructuras, acomodando en el tiempo los fondos de los que dispone. Es decir lo que las familias llevamos haciendo desde hace años. Pagar en cómodos plazos lo que no podemos pagar al contado.

La segunda pregunta es aún más fácil de responder: ¿qué busca de esta colaboración el sector privado? El fin para el que cualquier empresa ha sido creada: ganar dinero.

Tal y como lo he descrito podría parecer que lo que están buscando los gobiernos tanto nacional como autonómicos y locales son bancos. No bancos que prestan dinero, sino otro tipo de bancos, como dice la ley: empresas privadas que sean capaces, entre otras cosas, de construir infraestructuras, gestionar mantenimientos de instalaciones complejas y/o fabricación o prestación de servicios que incorporen tecnología específica y sean capaces de aportar soluciones más avanzadas y económicamente más ventajosas que las existentes en el mercado.

Buscando un ingeniero como yo el sentido y la oportunidad de aplicación de esta ecuación económica, tuve que seguir haciéndome preguntas. ¿Existe la demanda? Recorriendo en mi búsqueda lo que los diferentes gobiernos autonómicos han puesto en marcha, está claro que sí. Desde la existencia de la Subdirección General de Colaboración Público-Privada dependiendo de la Dirección General de Innovación y Competitividad del Ministerio de Económica y Competitividad, con la publicación del reciente del “Plan de medidas para el crecimiento la competencia y la eficiencia”, hasta la “Estrategia de Ciberseguridad Nacional”, pasando por la Agenda Digital para España, promueven e incluso consideran indispensables el que se realicen dentro de este marco de actuación. A nivel de las diferentes autonomías hay otros muchos ejemplos. Incluso a nivel de nuestra comunidad, hemos contribuido, entre otros muchos ejemplos que se pueden enumerar, con la “Ley foral reguladora del mecenazgo cultural y de sus Incentivos fiscales en la Comunidad Foral de Navarra”.

Alguien puede pensar ¿pero esto es la demanda? o ¿la definición teórica de la ecuación que queremos resolver? Cierto, lo anterior no son a priori casos prácticos que nos sirvan de ejemplo sino escenarios de actuación. Casos prácticos en balanza positiva son la creación del Hospital Universitario de Burgos, la renovación del alumbrado de Madrid y Barcelona, el proyecto Greenmar de desarrollo de contenedores aerotransportados para el Ministerio de Defensa o el Centro de Proceso de Datos de la Generalitat de Cataluña y tratar de huir de “peajes en la sombra”, fondos “buitre” para viviendas sociales, aeropuertos o autopistas radiales.

Y por la parte de la demanda, ¿qué tenemos? En los casos mencionados anteriormente y otros similares, las empresas que han participado o han estado buscando su proyecto adecuado han sido, entre otra, Abertis, ACS, la Fundación Botín, Telefónica y T-Systems.

Analizando el párrafo anterior las conclusiones iniciales nos llevan a que ¿para poder cumplir la parte privada de la ecuación de forma satisfactoria tenemos que buscar que este nuevo tipo de bancos/empresas dispongan de un gran músculo financiero?

Lamentable y probablemente defraudé en cierto modo a la concurrencia que había asistido a la conferencia y que esperaban que yo aportase alguna ecuación a nivel de nuestra comunidad que fuese satisfactoria, pero lo único que fui y soy capaz de plantear de nuevo son dos preguntas. ¿Cuáles son las demandas que en Navarra se pueden proponer? Y probablemente y más complicada ¿qué empresas navarras tienen suficiente músculo financiero para satisfacer esa demanda?

Todo el mundo espera soluciones mágicas y no las hay. Tiene que haber trabajo, iniciativas, voluntad y acuerdos. ¡A la faena!


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