FINAL MANOMANISTA

Xala, a la tercera va la vencida, piensa

J.M.Esparza

Publicado el 03/07/2011 a las 12:06

Cuando supo que se quedaba sin final, afloró una Xala desconocido: luchador contra la adversidad, capaz de gritar aun sin levantar la voz. Salió de su habitat íntimo para movilizar a sus compañeros y concienciar a la opinión pública. Todo era nuevo en él. Luchó como nunca. Después, cuando recibió la noticia de que jugaría, a la rabia interior le acompañó un subidón anímico que dejó boquiabiertos a cuantos creían conocerle. "Si saca en la final todo lo que lleva dentro, gana seguro", repetían en Aspe totalmente convencidos. Ése es el desafío personal de Xala en esta final: sacar todo lo que lleva dentro.


Para ello deberá entrar en el partido antes de que la chapa caiga al suelo, sin miramientos, convencido absolutamente de que puede ganar, tomando la iniciativa, asumiendo riesgos, sin mirar a no se sabe dónde, sino con alegría y la cabeza metida dentro de la pelota en cada manotazo suyo o de Aimar Olaizola, sin perder la constancia, sin dar nada por perdido hasta el cartón 22.


Cuenta con una izquierda prodigiosa, un estilo rompedor, su fuerza es descomunal, y sus posturas de pelotari tardío, nada ortodoxas, venidas del trinquete, le ayudan a despistar al rival más de lo que por sí ya hace un zurdo. Tiene muchos argumentos para ganar a cualquiera, pero necesita que la cabeza mantenga el convencimiento absoluto, la tensión total, que no se vaya del partido. Luego debe preocuparse de acompañar a su derecha -mucho mejor que la izquierda de cualquier diestro- con una buena colocación o de la mentalización de que es capaz de hacer más de lo que él cree.


El subidón de hace dos semanas ha pasado. Ha vuelto el Xala acostumbrado, pausado, tranquilo, frío. Pero no es el mismo. Los acontecimeintos vividos no han sucedido en balde. En su empresa siguen confiados en que, más que nunca, puede sacar todo lo que lleva dentro, que la cabeza y las vísceras van a ir de la mano y que, esta vez sí, le van a acompañar. A cambio, queda saber cómo será su comportamiento físico. Él asegura sentirse como un toro, y su preparador afirma que está a tope, pero eso hay que demostrarlo en la cancha, y más en una final. La incógnita de su estado físico no la despejan las palabras sino la cancha.


Xala siempre ha soñado con el título de campeón manomanista. Piensa que es su tercer intento, y que a la tercera va la vencida, que la pelota se lo debe a él y a su país, Francia. De él depende. Un mano a mano siempre es cosa de dos, y más tratándose de Aimar Olaizola, pero de él depende.

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