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Las montañas de Thiel

Actualizada 09/01/2012 a las 11:14

Después de 2500kilómetros volvemos a ver montañas sobre el horizonte infinito. Las montañas Thiel marcan el ecuador entre el Polo Sur y la Bahía Hércules, punto final de nuestra travesía en la banquisa del mar de Wedel. Éste es el punto clásico de comienzo de la travesía que más se hace a pie en la Antártida .

Atrás ha quedado el Polo. Llegar a esa primera meta fue un revulsivo a nuestra motivación que nos ha dado fuerzas para continuar e intentar culminar esta "Transantártika", de mar a mar.

La llegada al Polo fue como un paseo triunfal en el mejor día de "cometeo" que hemos tenido en toda la travesía con un viento y un terreno perfecto gracias a los cuales cubrimos 82 kilómertos en menos de tres horas y media.

El montaje que tienen los norteamericanos en el Polo es impresionante. Una base (la Amundsen-Scott) en la que trabajan unas 250 personas entre científicos, personal de mantenimiento, limpieza, cocina... y en la que destacan un gigantesco periscopio y un cilindro en el que trabajan con "neutrinos" que es algo que suena bién pero nadie te sabe explicar para qué sirve. Fue agradable ver otras caras, hablar con otra gente después de 45 días sin ver nada ni a nadie más que tus compañeros de aventura.

El punto geográfico del Polo sur, aquel donde se juntan todos los meridianos, y mires a donde mires lo harás al norte, se encuentra rodeado de banderas de un montón de paises y curiosamente se mueve. Bueno, en realidad, lo que se mueve es la masa de hielo y cada año este punto se desplaza 4 ó 5 metros. Parece mentira teniendo en cuenta que la masa de hielo se estima que es de unos 2800 metros de altura, aproximadamente la altura a la que se encuentra el Polo sur. Por algo la mayor reserva de agua dulde del planeta es la Antártida.

El Polo nos recibió con una temperatura de 28 grados bajo cero, lo cual es bastante normal en esta época del año. La temperatura más alta que se ha registrado en este punto en los últimos 50 años es de - 13 y la más baja de -82ºC. Notamos que cada vez somos más sensibles al frío, ya hemos perdido casi toda la grasa corporal y los 54 días que llevamos de travesía pasan factura.

Ahora empezamos a ver el final con optimismo e ilusión. Con un poco de suerte, en la bahía Hercules, es posible que coincidamos con Ignacio Oficialdegui y Ramón Larramendi que a buen seguro llegarán allí con su catamarán polar. Sería bonito ver una cara conocida en un lugar así.



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