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MONTAÑA

Messner, 25 años desde su revolución en los "ochomiles"

  • El próximo domingo se cumplirá un cuarto de siglo desde que este italiano se convirtiese en el primer hombre en subir las emblemáticas cimas

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Un retrato del italiano Reinhold Messner, el primer hombre que holló los catorce "ochomiles". WWW.STORY-VS.DE
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La escalada en Alpes, la "escuela" de Messner. WWW.WATCHBEEF.NET
  • J.J. IMBULUZQUETA . PAMPLONA .
Actualizada 13/10/2011 a las 01:05

El pasado 23 de agosto, la austríaca Gerlinde Kaltenbrunner lograba con la cima del K2 (8.611 metros) convertirse en la primera mujer que había sido capaz de escalar las catorce cimas más altas del planeta sin uso de oxígeno artificial. Una hazaña alpinística que llegaba apenas dos meses antes de que, este próximo domingo, se celebre el 25 aniversario de que el italiano Reinhold Messner se convirtiese en el primer ser humano en escalar esas catorce cimas.

Además, y al igual que Kaltenbrunner aunque con la diferencia técnica evidente 25 años atrás, Messner tampoco utilizó en sus ascensiones la ayuda del oxígeno artificial. Pero lo conseguido por este montañero, escalador, aventurero, escritor y, posteriormente, político nacido en 1944 en el Tirol del Sur supuso mucho más que la consecución de un reto alpinístico.

El considerado por muchos como el mejor montañero de todos los tiempos rubricó en aquella ascensión al Lhotse -dieciséis años y medio después de su primer ochomil- toda una revolución en la forma de entender y llevar a cabo las ascensiones en las cordilleras más altas del planeta. Su estilo ligero y alpino, con pocos integrantes y siguiendo rutas novedosas chocaba frontalmente con las grandes expediciones pesadas, aferradas a estrategias de equipo y con cientos de porteadores, que habían hollado las grandes cumbres en los años anteriores.

No solo subir, también cómo

Lo importante ya no era tanto la cima como la forma de conseguirla. Un mensaje que otros muchos alpinistas han sabido entender y plasmar en sus actividades a partir de entonces.

Sin ir más lejos, el polaco Jerzy Kukuczka, la segunda persona que concluyó las ascensiones a los "ochomiles". Lo hizo apenas 11 meses después de que lo hiciera el italiano (18-IX-1987), dando pie a la famosa coletilla de "la carrera por los ochomiles" que tanto se utilizó también en cuanto al himalayismo femenino el pasado año respecto a Edurne Pasaban y la coreana Miss Oh.

Si Messner había abierto seis nuevas rutas, fue el primero en escalar el Everest sin oxígeno y completó varios de sus ascensos en solitario, "Jurek" -como era conocido el polaco- holló los catorce en apenas 8 años, siguiendo por primera vez nueve vías y realizando otras cuatro variantes, protagonizando cuatro ascensos invernales y usando, eso sí, oxígeno artificial en su apertura del Pilar Sur en el Everest en 1980.

La tragedia del Nanga Parbat

Pero a pesar del éxito final de su empresa, Messner no tuvo un camino nada fácil para completar esas catorce cimas. No estuvo exento de polémicas, como la que mantuvo con Peter Habeler tras haber formado cordada en la primera ascensión al Everest sin oxígeno en 1978 y que acabó con la relación que ambos mantenían.

Sin embargo, el primero, y posiblemente más grave, de los grandes reveses que sufrió en esa empresa lo tuvo que superar en el Nanga Parbat en 1970, en el que se convirtió en su primer ochomil.

Hasta entonces, Messner se había dedicado a la escalada. Desde que a los 5 años, de la mano de su padre, ascendiese sus tres primeros picos cerca de su casa, la montaña y las grandes paredes comenzaron a formar parte de su vida desbancando otras facetas (entre los 6 los 20 años llegó a escalar 500 vías en los Alpes Orientales, sobre todo en Dolomitas y con su hermano Günter como compañero habitual de cordada). De hecho, tras estudiar Ingeniería y después de dejar su trabajo como profesor, este italiano decidió dedicarse profesionalmente al montañismo.

Sin embargo, los dos hermanos -que para entonces habían escalado la primera a la Cara Norte Ortler directa (Eiswulst), el espolón Walker en las Grandes Jorasses, la primera invernal por el espolón Agner, primeras en Marmolada y Eiger)- no se decidieron a dar el paso a las grandes montañas hasta 1970.

Fue gracias a una invitación para participar en la expedición del doctor Karl Maria Herrligkoffer -un afamado alpinista que había organizado previamente otras expediciones- y en la que Günter, precisamente, fue invitado en el último momento tras no contar inicialmente en el grupo.

El objetivo era la, por entonces, inescalada pared Rupal (sur-sudeste) del Nanga Parbat, un obstáculo de roca, nieve y hielo de 4.500 metros de desnivel vertical para alcanzar los 8.125 metros de la cima. "Era justo como a nosotros nos gustaba: abrupta, alta y lejana", reconoce el propio Messner acerca de esa pared en su libro La montaña desnuda, uno de las obras clásicas en la literatura de montaña y en la que narra los hechos ocurridos en aquella expedición. Los dos hermanos acaban completando la primera ascensión por esa cara. Sin embargo, el pequeño de los Messner sufrió demasiado y, en el descenso por la cara oeste (Diamir) y tras vivaquear una noche (dormir a la intemperie), Günther desapareció posiblemente arrastrado por un alud.

Reinhold, tras buscarlo durante dos noches y un día, completa ya solo una bajada épica, marcada por su agotamiento y las congelaciones que sufría.

"La travesía del Nanga Parbat, de sur a noroeste fue más que una transición estrictamente geográfica en mi caso. Supuso cruzar la frontera de este mundo al más allá, de la vida a la muerte y de la muerte a la vida", llegó a decir.

Además, posteriormente, tuvo que enfrentarse a las acusaciones de su propio jefe de expedición de indisciplina y de haber provocado la muerte de su hermano. Una polémica que, de una forma u otra, no se zanjó hasta que, en 2005, fueron encontrados restos de Günther al pie de la pared Diamir, dando la razón a la versión ofrecida por el tirolés.

Sin duda la experiencia en ese primer ochomil marcó la carrera de este alpinista de fuerte carácter, defensor a ultranza del estilo ligero de ascensión y firme opositor al uso de oxígeno suplementario.

Tras el Nanga, llegarían la primera ascensión por la sur del Manaslu, la primera en estilo alpino al Gasherbrum I, la primera ascensión sin oxígeno al Everest, la repetición del Nanga, el K2, una ascensión en solitario de nuevo Techo del Mundo por su cara norte, la primera ascensión por la norte del Kangchenjunga en un 1982 en el que logró tres ochomilesen una temporada, una primera a la noroeste del Annapurna... un irrepetible palmarés de cimas y rutas. Sin embargo, lejos de centrarse en los ochomiles, Messner siguió mostrando su afán de aventura con expediciones y travesías en la Antártida o en el Ártico, en media docena de desiertos del Planeta y en otras muchas cordilleras y zonas inhóspitas.

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