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FÚTBOL SALA

"La diabetes ha tenido que acostumbrarse a mi estilo de vida"

  • Ane Cabasés Antoñanzas es jugadora de la Txantrea de Segunda División y padece diabetes de tipo uno desde los 7 años, hace ya 22

Ane Cabasés, jugadora del Txantrea de Segunda División de fútbol sala femenino.
Ane Cabasés, jugadora del Txantrea de Segunda División de fútbol sala femenino.
FERMÍN ASTRÁIN
  • Fermín Astráin. Pamplona.
Actualizada 14/11/2015 a las 13:16
Ane Cabasés es jugadora del Txantrea de Segunda División de fútbol sala femenino. Logró un ascenso a Primera División con el Orvina y actualmente es una pieza importante en el bloque de Iker Izkai, que lidera su grupo de Segunda. Además, es diabética, una enfermedad crónica que no ha podido con sus ganas de jugar a fútbol sala. "He procurado no tener que cambiar mi vida por la enfermedad. A mí me ha tocado vivir con diabetes y me he tenido que aprender a vivir a ella. Pero ella también ha tenido que acostumbrarse a mi estilo de vida", comenta.

Debutó con esta enfermedad a los siete años, hace ahora 22, y la lleva con total normalidad. Aunque los primeros momentos siempre son más duros. "Al principio no te enteras mucho de lo que pasa porque eres pequeña, con el tiempo te vas dando cuenta. Cuando fui al hospital a hacerme pruebas, yo pensaba que me iba después a la ikastola. Cuando me quedé ingresada, no entendía nada. Estuve un mes en el hospital. Ahora los ingresos para diagnosticar esta enfermedad son de una semana, pero eran muchas cosas las que había que aprender. Entonces la tecnología no estaba tan adelantada como ahora. Tuve que aprender cómo iba la insulina rápida, la lenta, a meter el aire, hábitos de vida… Todo eso lleva su tiempo, necesitas un periodo de aprendizaje", asevera Cabasés. Aunque tampoco tiene la sensación de que le costara llevar la enfermedad en aquellos primeros compases. "Dentro de que es una faena, padecerla desde tan joven creo que es mejor porque creces con ella. Cambiar los hábitos con 25, 30 ó 35 años son palabras mayores. Creo que se hace mucho más llevadero debutar desde pequeña", indica.

Evidentemente, una enfermedad así te condiciona de alguna manera, aunque Ane intenta que eso suceda lo menos posible. "La enfermedad supone tener mucha constancia. Los hábitos de vida no son muy diferentes a los de otra persona normal. Hay que llevar una vida bastante ordenada, pero no supone ningún cambio especial. Sí que es cierto que los pinchazos son una esclavitud y que se hace duro en algunos momentos. Pero conforme te vas conociendo a ti misma, lo vas llevando mejor. Vas notando sensaciones y casi todo son lecciones aprendidas", dice.

Además de llevar una vida completamente normal, trabaja en MTorres como ingeniera mecánica, lleva muchos años jugando a fútbol sala al más alto nivel. "No me ha limitado a la hora de hacer deporte. Al año siguiente de que me la diagnosticaran, sacamos equipo de futbito en la ikastola y llevo toda la vida jugando a fútbol sala. Nunca ha tenido que dejarlo ni he tenido ningún problema. Algún pequeño bajón sí que he tenido, pero pronto me he repuesto. Es un condicionante, pero no un impedimento", indica Ane. "Es verdad –prosigue- que me han sugerido que lo dejara en alguna ocasión. Pero he tenido la suerte que desde pequeña he tenido muchísimo apoyo. Mi aita ha luchado mucho para que siguiera haciendo lo que más me gustaba. El deporte es recomendable para los que sufrimos diabetes. Pero un deporte más regular y constante. Quizás no el deporte al nivel que hago yo tampoco, ni tampoco una modalidad como el fútbol sala, que es más explosivo y tan imprevisible. Las consecuencias también son más imprevisibles, claro", argumenta. "Jamás he pensado en dejarlo, a mí lo que me gustaba era jugar a fútbol sala. Es un fuerte condicionante, pero no ningún impedimento para jugar".

La jugadora de la Txantrea ha tenido momentos de debilidad, aunque después de 22 años con la enfermedad, lo tiene completamente asumido. "Claro que piensas ¿por qué a mí? Todo el mundo que tenga una enfermedad crónica tiene un instante en que lo piensa. Hay momentos de reflexión cuando piensas que es para siempre y que no tiene solución. Sin embargo, con los años te das cuenta de que te ha tocado y que tienes que llevarlo lo mejor posible. Tampoco me ha limitado, así que intento llevarlo lo mejor que se puede", comenta.

Al día, Ane Cabasés tiene que pincharse hasta en cinco ocasiones. Una base de lenta por la mañana y otra por la noche, y luego una rápida antes de cada comida. Tiene que llevar un control diario bastante estricto. "No son matemáticas… Influyen muchas cosas, cómo hayas descansado, qué hiciste el día anterior, lo que has dormido, el estado de ánimo… Es complicado".

Deporte dentro de la normalidad

Este sábado, Ane Cabasés jugará en Castro Urdiales ante al Flavióbriga, aunque no hará nada especial que no haga ninguna compañera suya. "Los días de partido, como todos los deportistas, pasta. No hago nada especial antes de los partidos, aunque sí que tengo que tener más cuidado después, cuando sale todo el esfuerzo. Acabas con valores altos fruto del esfuerzo, con lo que tienes que corregir para que no te dé una hipoglucemia", asegura.

Desde los 8 años, la jugadora pamplonesa lleva practicando el deporte que más le gusta sin sufrir mayores problemas. "Al principio, la gente tiene bastante desconocimiento. Casi todo el mundo conoce a alguien que tiene diabetes, pero a la hora de la verdad no hay mucha idea. Sin embargo, he tenido siempre mucha suerte con el entorno, con la familia, con los amigos, con las compañeras de equipo, con los entrenadores… He tenido mucho apoyo y se ha hecho mucho más llevadero", asevera Ane.

Cabasés indicaba que su enfermedad nunca le ha impedido jugar a fútbol sala, incluso viajar con la selección navarra o jugar lejos de casa con su equipo. "He jugado por toda España, hemos pasado noches fuera y hemos tenido semanas enteras de campeonato fuera de aquí. Nunca he tenido ningún problema. Siempre pedía hacer noche con alguna compañera de confianza que supiera qué hacer si me pasaba algo. Con la selección dormía con Carla, que era médico. Siempre he tenido a todo el mundo volcado".

Siempre lleva en el bolso el "kit de emergencia", aparato de la insulina, gel de glucosa y con caramelos. En los partidos, lo guarda en el vestuario, aunque hasta la fecha no ha sufrido ningún susto serio. Tampoco piensa en que le pueda pasar nada. "No tendría mucho sentido, pero por si acaso", comentó.

No pretende ser ningún ejemplo para nadie, pero siempre procura dar algún consejo útil para los que debutan con la enfermedad. "He tenido una vida normal a pesar de la diabetes, estudié una carrera, trabajo, juego a fútbol sala y aquí sigo sana y salva. Creo que a las cosas hay que darles la importancia que tienen", sentencia.

Ane Cabasés también sacó su lado reivindicativo y pidió que las ayudas avancen tanto como la tecnología. "En 22 años de enfermedad, hay que reconocer que se ha evolucionado mucho. Creo que hay que conseguir que todos los crónicos tengamos la misma calidad de vida. Esta enfermedad tiene un precio que no todo el mundo se puede costear", finaliza Ane Cabasés.


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