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Sus rodillas han dicho basta

  • El intenso dolor e hinchazón que le provoca el ejercicio físico están detrás de una decisión que le ha costado mucho

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Javier Zabaleta Martínez, ayer, en el campo de fútbol de Merkatondoa. MONTXO A. G.
  • M. M. E. . ESTELLA
Actualizada 05/10/2011 a las 01:01

La decisión ya está tomada, pero a Javier Zabaleta Martínez (Estella, 12-9-1983) la va a costar todavía hacerse a la idea de que sus rodillas le han echado de los terrenos de juego en los que él tanto disfruta. Muy a su pesar, ellas le han dicho basta a este delantero de 28 años del Club Deportivo Izarra. Ama el fútbol y estos días todos -familia, amigos, compañeros de trabajo y de vestuario- intentan levantarle el ánimo. "Es cierto que estoy un poco bajo. He dejado el fútbol, una de las cosas que más me gusta hacer, pero soy joven y me quedan muchos años por vivir y trabajar. Tengo que cuidarme las rodillas. Es lo más acertado", argumentó.

Preveía que esta situación llegaría, muchas veces lo había pensado, pero la semana pasada se convenció del todo. O mejor, se empezó a concienciar en serio. "Estuve un mes parado, pero empecé a entrenar otra vez. Al día siguiente, apareció, de nuevo, el hinchazón y los dolores. Si no aguanto un entrenamiento, es imposible soportar un año entero. He intentado sobrellevarlo hasta el final, pero ya no puede ser".

Han sido tres las veces que ha entrado en un quirófano para tratar esta articulación. La primera, con 21 años, para operarse de la famosa triada de la rodilla izquierda (ligamentos cruzado y lateral más menisco); después, con 24, cuando se rasgó el ligamento cruzado de la derecha y ese mismo año se volvió a romper por última vez. Entonces, se trató del menisco de la pierna izquierda. "Fueron malos gestos. Me los hice solo. Es lo que me ha tocado. Hay que asumirlo", dijo. Y ya no soporta el dolor. "Si me ganaría la vida con ello. Así no me compensa. Ahora, tengo el cartílago de la rodilla izquierda muy desgastado y sufro mucho dolor", aseguró. Condrosán, Antalgín. Estos fármacos le suenan bastante. Los tiene siempre a mano. En la mesa del comedor. "Tomo tres pastillas al día y una de ellas, la que regenera el cartílago, es habitual pero para gente mayor", indicó.

Su último entrenamiento

El miércoles de la semana pasada se ejercitó por última vez. Dos días después, el viernes, se lo comunicó a sus compañeros. "Muchos no sabían nada. Me sentí arropado por ellos", dijo. Ahora, aunque ya no pueda aportar dentro del campo, quiere seguir vinculado al equipo. "Asistiré a los entrenamientos. El ambiente que existe en el vestuario me gusta".

Él se siente izarrista. En el club de Estella comenzó cuando tenía 8 o 9 años. No lo recuerda exactamente y, salvo tres salidas a Oberena, Mutilvera y Zarramonza, siempre se ha vestido de blanco y azul.

Ahora prefiere quedarse con los recuerdos de los buenos momentos y no pensar demasiado en su situación actual. Le entristece. "La familia ya llevaba tiempo diciéndome que lo dejara, pero yo aguantaba hasta que he tenido que tomar la decisión. Ahora, toca volcarse en otras cosas", dijo.

El primer partido de Liga en casa, contra el Txantrea, para él fue el último. Jugó los últimos veinte finales. "Y me fui con una buena sensación".



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