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GETAFE 2 - OSASUNA 2

Un punto de cabeza

  • Mendilibar cambió para toda la segunda parte a sus dos jugadores de banda izquierda: Raitala y Cejudo

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Lolo agarra a Diego Castro para evitar que se marche. EDUARDO BUXENS
  • FERNANDO CIORDIA . ENVIADO ESPECIAL A GETAFE .
Actualizada 27/10/2011 a las 01:03

Osasuna se subió ayer al tiovivo de las sensaciones. En un escenario desangelado, casi en familia, pudo pasar de todo en la noche fría madrileña. Sin jugar nada bien, el equipo navarro llegó incluso a mandar dos veces en el marcador. Le faltó amarrar el tesoro con el que se había encontrado, con más o menos justicia. Y al final tuvo que dar gracias, porque terminó contras las cuerdas cuando el Getafe juntó a sus artilleros.

Del duelo del Coliseum salió como gran protagonista Ibrahima Balde, que en su segunda aparición en el once titular se coronó con dos goles de cabeza, el segundo soberbio. El surtidor fue Raúl García, amigo suyo desde la etapa en el Atlético de Madrid que sigue mejorando sus números cada jornada que pasa. La conexión ex colchonera funcionó en las contadas ocasiones en la que Osasuna se acercó al área local. El humilde y comprometido jugador senegalés marcó el doblete jugando de centrocampista, lo que más mérito a su actuación.

El resbalón de Moyá

Ibra abrió la lata en el minuto 7 gracias a la colaboración de Moyá, helado como la atmósfera ambiental, que resbaló y dejó el camino libre para el balón que golpeó el futbolista rojillo de cabeza. No se le ponía poner el partido más de cara a un Osasuna que había saltado al terreno con el mismo once que goleó al Zaragoza.

En esa extraña ensalada de sensaciones, la banda izquierda osasunista volvió a naufragar. Viene siendo habitual en los partidos de fuera de Pamplona. El caso es que los rivales buscan las cosquillas a Osasuna por ese flanco. El Getafe hurgó en la herida una y otra vez. Valera cogió la moto desde el lateral para asociarse con Pedro Ríos. Si no, aparecía Diego Castro, que lanzó en un par de ocasiones con verdadero peligro. Osasuna se tambaleaba por ahí como sucedió en San Mamés. Había que poner remedio y ya es sabido que a Mendilibar no le tiembla la mano.

Pese al 0-1, el técnico de Zaldibar mandó a la ducha a Cejudo a los 26 minutos. Serio aviso para el ayer interior zurdo, que estaba perdiendo demasiados balones y estaba dejando demasiados espacios. Salió Damiá para colocarse de lateral, con lo que Raitala terminó esta primera mitad varios metros más adelante de centrocampista. En el descanso, el finlandés se quedó en el vestuario en una situación ya conocida por él. Mendilibar intentó tapar el agujero de la banda de golpe y porrazo. Damiá y Calleja formaron una nueva, y mejor, pareja en el costado izquierdo para toda la segunda mitad.

El Getafe, con todo

Ni navarros ni madrileños pudieron dar la pausa deseada a un partido de difícil timón. Fue un choque espeso de brillantez, con demasiado balón aéreo, en el que a Osasuna le faltó sujetarlo mejor. A Puñal, Nekounam y Raúl García les costó siempre combinar, y la retaguardia sufrió con la entrada de Güiza en el campo.

Fue entonces cuando los rojillos dieron ese pasito atrás obligados por el empuje de los de Luis García. El técnico se la jugó con dos delanteros y encontró pronto resultado con el empate del ariete jerezano, que cazó una pelota en la frontal sin que la zaga navarra pudiera taponarla.

El siguiente capítulo del cambio de sensación estaba al caer. Pareció que el 1-1 espabiló a los de Mendilibar, que en una de sus pocas acciones combinadas marcaron un extraordinario gol. Marc Bertrán aprovechó su verticalidad para ganar metros y llegar a la línea de fondo. Levantó la cabeza y vio a Raúl García, que filtró el pase perfecto para el remate en plancha de su amigo Ibra.

Los 25 minutos finales resultaron eternos. Osasuna no pudo con el volcán local, siempre con Güiza como epicentro. El 2-2 llegó de un gran cabezazo en el primer palo a centro de Torres, y menos mal que Andrés Fernández evitó el tercero a disparo de Miku.Pudo pasar de todo.

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