HOMENAJE A PUÑAL
Un homenaje de 10
- Batió el récord de partidos en 1ª y la grada coreó su canción en el minuto 10 de cada parte
Publicado el 05/12/2011 a las 01:03
María Arrasate esperaba ayer por la noche en casa al hombre más feliz de la tierra. María es la que sufre como nadie y desde hace media vida los disgustos del 10, sus preocupaciones, sus malos momentos, sus temores, los días de oscuridad en los que no existía el reconocimiento. Por eso, ayer María Arrasate, cuando llegó su marido, sonriente y feliz, se dio cuenta de que todo merecía la pena. Su marido vivió ayer uno de sus días más emocionantes e inolvidables, y se dio cuenta, por si no lo sabía, de que es el jugador más querido por el osasunismo.
Ayer olía a fiesta en el Reyno. Era la fiesta del 10 y no había que estropearla. Todo estaba calculado y organizado para que el capitán de Osasuna recordara siempre este día. Nada podía fallar. Ni siquiera el resultado.
Minutos antes del comienzo del encuentro, el hombre del brazalete fue protagonista del sencillo y original acto que premiaba su unión con Osasuna. Una unión fructífera y prolongada a lo largo y ancho de 351 partidos en Primera.
Era el momento en el que otro mito, Javier Castañeda, le cedía el testigo. El madrileño y el de Huarte compartían hasta ayer el registro de mayor número de partidos disputados en la máxima categoría con Osasuna. Ayer se rompió el empate, y Puñal es ya el hombre récord de los rojillos en Primera.
Castañeda saltó entre aplausos al terreno de juego. Tres niños de las categorías inferiores acompañaron al que fue fantástico central de Osasuna. Pablo Palacios y Jorge Ochoa, del equipo de fútbol 7 A, y Mayte Oroz, del femenino, tuvieron el honor de recibir de Puñal el roble montañés que simbolizó el homenaje y que a su vez le había sido entregado por el ex jugador madrileño. Pachi Izco observó in situ y satisfecho la escena. En el videomarcador, imágenes del centrocampista navarro.
Terminado el acto, que tan poco gustaba en Mendilibar, empezó la pelea por redondear el homenaje. El protagonista tardó en entrar en calor y falló algún pase, pero enseguida se puso a batirse el cobre, a recuperar, a buscar al compañero mejor posicionado, a echarse al equipo a las espaldas, a creer en la victoria. El público coreó en el minuto 10 de cada periodo el "No podrán parar a Patxi Puñal". Flaño le dedicó su gol. Faltaba ganar.
Pero el Betis no quiso ser convidado de piedra y estuvo a punto de estropear la gran velada de Puñal. Pero en el último suspiro, y después de una milagrosa actuación de Andrés, Neko le regaló al capitán la fantástica victoria que todo el Reyno deseaba.
Desde el centro, Patxi recibió el cariño de su afición. El día había sido perfecto. María le esperaba en casa con una sonrisa.