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La niebla fue la amenaza

  • Los jugadores jóvenes de Osasuna entraron juntos al estadio y pisaron el césped junto a los cracks azulgrana

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Velasco Carballo, en el centro, con el delegado Iñaki Ibáñez, a la derecha, y Miguel Sánchez Seco J.SESMA
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El partido se jugó bajo cero. Los aficionados se abrigaron bien. J. SESMA
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Llegada de Valdés al estadio. J.S.
  • MARÍA VALLEJO . PAMPLONA
Actualizada 13/01/2012 a las 02:00

La sombra de la suspensión del partido planeó sobre el Reyno desde el día anterior al encuentro. La intensa niebla que cubrió Pamplona en la noche del miércoles y las previsiones de tiempo similar que había para ayer hicieron temer por la disputa del choque. Por lo menos, esta vez el Barça estuvo a tiempo, a diferencia del año pasado, y la visibilidad fue lo suficientemente buena como para que Velasco Carballo considerara que no se iba a suspender.

El colegiado del encuentro, madrileño para más señas, llegó al Reyno a las 20.20, acompañado por el resto del equipo arbitral, sus auxiliares Roberto Alonso y Carlos Yuste y el cuarto árbitro, Miguel Sánchez-Seco. Caras de tranquilidad y un buenas noches que presagiaba que no habría problemas.

Diez minutos después, Velasco pisaba el césped y comprobaba que, a hora y media del comienzo, la disputa del encuentro era factible. Paseo por el verde, acompañado del cuarto árbitro y el delegado Iñaki Ibáñez, y regreso a los vestuarios, con otro buenas noches, y sin responder a la pregunta de si se iba a jugar o no.

Los protagonistas del duelo se hicieron esperar. A las 20.40 llegó Osasuna, con Alfredo en primer lugar, seguido del grupo de chavales, que atendían en grupo las instrucciones de Ibáñez. Era un gran día para Torres, Satrústegui, Raoul, Postigo, Manuel y Hermosa.

El último en cerrar el colectivo rojo fue, muy tranquilo, Patxi Puñal.

Messi llegó el último

A las 20.45 apareció el lujoso bus del Barça. Guardiola a la cabeza, con mucha mejor cara que la que se le veía el año pasado, y tras el Martín Montoya. Mascherano y Busquets entraron juntos al vestuario, y tras ellos Puyol, Valdés, y, móvil en la oreja, Piqué, seguidos de Pedro, Xavi, Cesc y, en último lugar, Messi.

Jugadores de los dos equipos pisaron el césped a la par. En Osasuna, los navarros despartían sobre la hierba. Los jóvenes, de nuevo juntos, y con ellos, Puñal y Raúl García. Después se unió Sergio, que no estaba convocado, y por último Rubén.

En el Barça, animada conversación entre un grupillo formado por Cuenca, Montoya, Pedro y un divertido Xavi, que no paraba de reír mientras todos miraban un móvil.

Nada parecía perturbar la celebración del encuentro. Pero hacia las 9 de la noche empezó a cubrirse el Reyno de niebla. La amenaza estaba ahí, pero finalmente a las diez de la noche comenzó el encuentro, como estaba previsto.

La visibilidad fue cada vez más dificultosa, pero aunque ayer el Reyno hubiera parecido Londres, todo apuntaba a que no se hubiera suspendido. Aunque en las horas previas se había barajado jugarlo hoy al mediodía o incluso correr la siguiente ronda una semana, no fue necesario.

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