EL OTRO PARTIDO
"Ibracadabra" & "Rulo"
- El marfileño marcó sus dos primeros goles con Osasuna con sendas asistencias de Raúl, su compañero en el Atlético
Actualizado el 27/10/2011 a las 01:08
Ibrahima se parece a los componentes de Milli Vanilli, aunque ni siquiera sabe quiénes son aquellos pseudocantantes negros de largas melenas trenzadas que revolucionaron las pistas de baile a finales de los 80 moviendo la boca mientras otros cantaban de verdad. Entonces, él nacía. Es de otra generación. Le gusta el hip hop y el R&B. Le va el ritmo.
Llegó al Atlético de Madrid siendo un chaval ya curtido en la liga argentina. En la capital coincidió con otro chaval ya curtido, un poco mayor, pero con las mismas ganas de triunfar en un grande que Ibra. Era Raúl García.
En el Calderón, el delantero africano solo jugó 18 partidos en media temporada, tiempo en el que marcó tres goles. Después llegó la cesión al Numancia, y durante este periodo, la llamada de Osasuna.
La vida para Raúl iba a tomar un rumbo paralelo al de su compañero. Osasuna le quería, otra vez. Y se produjo el regreso del hijo pródigo. Y el reencuentro con Ibra.
De carácter opuesto, extrovertido, divertido y bromista Ibra, serio, tímido y tranquilo Raúl, se entienden a las mil maravillas. En realidad, los dos se entienden de cine con todos sus compañeros, porque se hacen querer. No hay pasado rojiblanco que les haga perder la humildad a ninguno de los dos, y su rendimiento en Osasuna así lo atestigua.
Ese entendimiento personal alcanzó la máxima expresión ayer, pero el idilio comenzó ya la pasada jornada. En el primer partido como titular de Ibrahima, tocó un balón que Raúl culminó en su cuarto gol de esta temporada.
Favor devuelto
Ayer tocó devolver el favor, y fue por duplicado. Mendilibar decidió repetir alineación por primera vez esta temporada y con ello premiar el gran trabajo del once que se enfrentó al Zaragoza. Entre ellos, volvió a confiar en Ibrahima.
Ibrahima, Ibra para sus compañeros, Ibi para sus amigos, Negritopara Mendilibar y desde ayer el Ibracadabra rojillo que convirtió en gol, o casi, todo lo que remató.
El entendimiento con aquel chaval que conoció en Madrid empezaba a tener sus frutos. Centro de Raúl, remate en semifallo y gol que se come Moyá. Minuto 6 en el Coliseum y Osasuna se adelantaba en uno de los campos que peor se le da en los últimos tiempos.
Cuando Güiza complicaba las cosas, volvía a surgir él, esta vez en un gol difícil, de atletas, de jugadores con instinto. Y con pase de Raúl, claro.
A pesar de que el juego era muy pobre, Ibrahima mantuvo el listón siempre. Trabajo y velocidad en un jugador consciente de sus limitaciones, pero que parovecha al máximo sus virtudes, su pelea y su trabajo.
Raúl García es Rulopara sus amigos. Y así le llama Ibrahima. Ayer se acordó del de Zizur cuando tuvo que dedicar sus goles. La generosidad del pichichi rojillo en el campo encontró la vuelta después con el doble agradecimiento de Ibra.
Una amistad gestada en Madrid de la que Osasuna saca ahora beneficio. Ibrahima se ha hecho con un hueco en el once lejos de su posición de nueve. Raúl ha encontrado sitio por delante de su acostumbrado pivote. Ambos jugarían hasta de laterales, con tal de seguir disfrutando del fútbol. De momento, hacen un dúo con mucho ritmo. Pero en este, Raúl toca e Ibra sí canta. Y viceversa.