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LA CRÓNICA

Humillados

  • El fútbol del Barcelona convirtió al equipo navarro en una marioneta que solo pudo correr detrás del balón

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Damià Abella, resignado tras encajar uno de los goles. CORDOVILLA
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Messi, con su característico gesto del pulgar hacia arriba, mientras Puñal y Rubén no saben qué hacer para parar al Barça. CORDOVILLA
  • FERNANDO CIORDIA . ENVIADO ESPECIAL A BARCELONA
Actualizada 18/09/2011 a las 02:05

Osasuna salió trasquilado de su paso por el Camp Nou. Cayó sin remedio en ese pozo de equipos que convierte el Barcelona en juguetes rotos cuando juega ante su público. Fue una tarde para olvidar por el sonrojante correctivo que encajaron los de Mendilibar. El saco de goles escuece y queda en la historia negativa del club. Éste no es el estilo ni la imagen, por el escudo de Osasuna.

Ayer quedaron destrozados todos los planteamientos de equipo ordenado y hasta valiente que había programado su entrenador. Fue terrible ver una posesión tan abrumadora en la primera parte, cercana al 90%, y que se tradujo en cinco goles, un disparo al palo y alguna buena parada de Andrés. Osasuna fue el esparring del rondo al que le sometió el Barcelona, que deleitó a su gente con su paciente juego de toque y fantasioso fútbol de imaginación. No será ni el primero ni el último que le suceda esa sensación de correr detrás de una pelota sin saber qué hacer. El mérito azulgrana, que engrasó la máquina después de sus dos empates, no quita que se echara en falta en los navarros unos arrestos de amor propio. La imagen fue la de un equipo blando y estático, sin agresividad.

Trivote desbordado

Mendilibar apostó de inicio por un trivote a base de Puñal, Lolo y Raúl García. Dejó la punta de ataque para Nino, y dio entrada a Damiá en el interior derecho. La otra sorpresa fue la presencia de Rubén. Cejudo, Sola y Flaño se quedaron en el banco. Osasuna quiso presionar la salida de balón culé y lo cierto es que ahí no lo hizo mal del todo. El problema, y grave, llegó cuando el Barcelona superó esta barrera. Con espacios por delante y la defensa siempre descolocada, Leo Messi vivió una tarde plácida bien secundado por Cesc y Alves.

El lateral brasileño fue un extremo ante el que nada pudo hacer Raitala, que no contó con la ayuda de Lamah. Antes del minuto 5, Busquets abrió a la derecha para que el 2 del Barcelona pusiera en bandeja a Messi el 1-0. Demasiado pronto llegó este gol que sembró de dudas la mente de los ayer celestes. Después de dos buenas paradas de Andrés, el Barça se recreó con una mágica acción al primer toque entre Cesc y Messi, que acabó con una gran pared. Cesc anotó el 2-0 con solo 13 minutos disputados.

El Barcelona siguió sometiendo a Osasuna a una posesión que le fue hipnotizando lentamente. Siempre hubo agujeros, y en ataque tan solo un par de tímidas acciones de Damiá permitieron ver el rostro de Valdés. Alves siguió conectando con Messi, que remató de cabeza a la madera.

Si no era por la derecha era por la izquierda. Villa se unió a la fiesta penetrando sin oposición para colocar el tercero. En pleno desconcierto llegarían el cuarto y el quinto. Villa sacó los colores a Rubén en una carrera hacia Andrés, al capturar un pase lejano de Abidal. El rechace de Andrés pegó en Roversio y el balón terminó en la red. Antes del descanso todavía habría tiempo para ver una perfecta maniobra en el área de Cesc, que regaló el gol a Messi.

Osasuna caminaba sin brújula, con unas posesiones ridículas. Ajustó Mendilibar la defensa sacrificando a Raitala y dando entrada a Cejudo. Damiá reforzó el lado izquierdo. Ni la charla en el vestuario ni la maniobra solucionó la profunda herida. Messi se topó con el larguero en un intento de vaselina que luego sí materializó Xavi, a pase del argentino.

Guardiola movió el banco y Osasuna estiró algo sus líneas. Apenas contabilizó una ocasión de Nino y un gol bien anulado a Ibra. Cuando parecía que el Barça había pisado el freno, Villa marcó a puerta vacía el 7-0 tras jugada de Cesc. Messi hurgaría más en la hemorragia con una jugada, la enésima, de Play Station.

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