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Despedida al capitán

Oier se va en plenitud

3.000 rojillos despiden al gran capitán en El Sadar

Ampliar Fotos de la despedida de Oier en El Sadar./
Con la mano en el corazón y saludando a la grada, Oier agradeció la nutrida presencia de aficionados que se dieron cita en El SadarJosé Antonio Goñi/J.P. Urdiroz
Actualizado el 20/05/2022 a las 12:17
Lo había escrito de su puño y letras. Era cosecha propia. Días antes, Oier se había encerrado en su casa del centro de Pamplona para redactar el discurso que proclamaría ante cientos de rojillos en las gradas de El Sadar, incluido ese entorno tan personal que le ha acompañado en esta brillante trayectoria. Los mensajes estaban medidos. Nombres propios a todos los niveles comenzando por sus familiares y un alegato del sentimiento de pertenencia de Osasuna para terminar. Repasándolo en voz alta en la intimidad, al gran capitán rojillo casi se le habían agotado las lágrimas. Lleva tiempo embargado de la emoción y ahora llegaba el momento de decir adiós, a escasas horas de jugar su último partido con la camiseta de Osasuna. El del domingo será el número 356, sexto en el ranking de la historia. Una auténtica leyenda.
Oier pudo más o menos contener el llanto cuando se dirigió a pie de césped hacia una grada y tribuna de Preferencia repleta de aficionados. Estaba feliz de haberse mostrado en su esplendor. Con sentimientos, pero en su sitio. En los dos banquillos se encontraban mirándole sus compañeros y sus seres más queridos. Mostró esa naturalidad que le he llevado a cotas tan altas, esa cercanía que le han hecho romper el molde de futbolista y ese entereza de una voz que se ha hecho respetar en el vestuario de un tiempo a esta parte.
Fueron doce minutos donde los ojos de los 3.000 presentes le miraron sin pestañear. Acompañar a Oier en el corazón del osasunista pudo con los 31 grados de temperatura. “Bueno, ha llegado el momento”, inició el estellés, vestido con una chaqueta negra, camiseta blanca, pantalón oscuro y deportivas. “Me siento abrumado, feliz y emocionado de ver esta grada llena de gente en mi querido Sadar”. Las ovaciones se intercalaron en sus palabras. Las más atronadoras, de Indar Gorri, que encendió bengalas y le dio al acto un ambiente de partido.
Joana, Adur, Jon y Aiala. Su mujer y sus tres hijos. Con ellos, abrió el capítulo de agradecimientos. “Habéis sido mi sustento”. Sus padres, sus hermanas, suegros, cuñados, sobrinos... A Oier se le quebró la voz. Paró unos segundos y bebió el agua que le sirvió Luis Sabalza. “Familia Sanjurjo y Maté. Más que osasunistas habéis sido Oieristas”.
A continuación, se acordó de sus amigos y esas personas que ha conocido en el camino. También a “sus compañeros de fatiga”. “Siempre digo que el vestuario ha sido mi segunda familia. He vivido experiencias vitales. Hemos dado respuesta a situaciones complejas. Pero siempre hemos puesto por delante el interés común. Lo qué he disfrutado reído, corrido... Os voy a echar mucho de menos, cabrones”.
Oier citó a los peñas y colectivos que le han dando tanto cariño estos años. “Siempre habéis estado empujando, a las buenas y a las malas. Una auténtica exhibición. Somos una afición única”, resaltó el capitán, que recordó su paso por Lizarra Ikastola, por el CD Estella, por el Izarra , por el Celta y por Osasuna para agradecer lo que le han enseñado los técnicos. “Cada uno con sus conocimientos habéis ayudado a que un chaval que ya iba ciego detrás de un balón desde que empezó a dar sus primeros pasos haya alcanzado jugar en lo más alto del fútbol de su tierra y que ha tenido el gran honor de lucir el brazalete de capitán de nuestro equipo”, destacó. Su última mención fue para los empleados del club. “Osasuna lo construimos entre todos. Cada uno con su aportación”.
ESTE VIERNES SE DESPIDE DE TAJONAR
Oier vivirá este viernes su último entrenamiento en Tajonar. “Me voy, amigos y amigas. Cierro una etapa con una inevitable mezcla de sentimientos encontrados. La tristeza de saber que mañana (este viernes) será la última ocasión en la que voy a poder disfrutar de un entrenamiento como jugador de Osasuna en Tajonar. Todo un lujo, un tesoro. Con la nostalgia de ser consciente de que se acaba la oportunidad de poder compartir momentos inolvidables en el día a día con vosotros en el día a día, compañeros”.
Habló de la “sensación de plenitud y satisfacción” con la que se marcho. “Satisfacción porque veo a mi alrededor y observo un pedazo de estadio de categoría. El equipo masculino asentado en Primera División, un equipo Genuine repleto de artistas que transmiten unos valores y cariño especiales, el Promesas con un valioso ascenso en el bolsillo y el equipo femenino cerca de lograr una gesta histórica”.
El de Estella pronunció después una reflexión cargada de contenido. Osasunismo en estado puro. “Es cierto que estamos viviendo un crecimiento y una dimensión de Osasuna en términos de club asombrosos. Pero hoy aquí aprovecho y os pido que nunca olvidemos de dónde venimos y que siempre seamos plenamente conscientes de hacia dónde queremos seguir caminando todos juntos. Este club no debe permitir perder jamás este sentimiento de pertenencia, a este proyecto, a esta forma de ser que consigue identificarnos y unirnos sin ninguna distinción. Seré el primero en transmitir este sentimiento a mis hijos y así generación tras generación”.
Y terminó: “Os digo con sinceridad que la realidad ha superado cualquier sueño que pudiera imaginar. Ha sido una irrepetible experiencia de vida”. Ovación.
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