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C.A. Osasuna

La mala gestión deportiva: el otro lunar que lastra a Osasuna

  • Cadamuro, Nekounam, Cedrick, Ansarifard y Javi Flaño no han demostrado el rendimiento esperado

Ansarifard, el día de su presentación
Ansarifard, el día de su presentación
LUIS CARMONA
  • JOSÉ MIGUEL SÁNCHEZ. PAMPLONA
Actualizada 27/02/2015 a las 06:00
Osasuna navegó durante los últimos 14 años en Primera División con un rumbo que lo llevó a lograr heróicas salvaciones, una ilusionante final de la Copa del Rey y una inolvidable aventura europea que le hizo disputar dos años la Europa League.

Más tarde, el equipo sufrió la llegada de José Antonio Camacho, mostró un aceptable rendimiento con José Luis Mendilibar y se vio abocado al descenso con la llegada de Javi Gracia en 2014, cuando la burbuja rojilla estalló por los aires: Miguel Archanco dimitió como presidente, la comisión gestora se hizo cargo del equipo durante el verano y, ya en diciembre, Luis Sabalza asumió las riendas de un equipo lastrado por las deudas con Hacienda y enturbiado por las declaraciones en febrero de 2015 del exgerente Ángel Vizcay, quien declaró ante la LFP el presunto amaño de partidos en Osasuna.

Bajo esta nube de incertidumbre, el director deportivo, Pedja Vasiljevic, ha tenido que hacerse cargo de los fichajes del equipo en una convulsa situación institucional y deportiva y con una plantilla limitada a 18 fichas profesionales.

No lo tuvo fácil Vasiljevic el pasado verano, en el que primero fue renovado por la gestora durante un periodo de un mes (junio) y, el 7 de agosto, vio ampliado su contrato hasta el 30 de junio de 2015.

Durante ese periodo de apenas dos meses, el director deportivo de Osasuna abordó la contratación de seis futbolistas: Roberto Santamaría, Cedrick Mabwati, Javi Flaño, Karim Ansarifard, Liassine Cadamuro y Javad Nekounam. Así mismo, el club decidió recuperar a Jon Echaide, quien había jugado cedido la segunda mitad de la temporada pasada en el Hércules.

Con la llegada de esos siete futbolistas, Jan Urban aterrizó en el banquillo rojillo con la tarea de construir un equipo que luchara por el ascenso a Primera División. Pero la gestión deportiva empezó a mostrar pronto importantes carencias.

La primera de ellas, la falta de previsión al contratar cuatro futbolistas internacionales, un problema que dejó a Osasuna sin apenas futbolistas en partidos como el del Alcorcón en octubre y, más tarde, en enero, en los choques contra Las Palmas, Leganés, Recreativo, Sabadell y Barcelona B.

La sorpresa llegó en el temido mes de enero. El rendimiento de los canteranos, con los que Osasuna vivió su mejor racha de la temporada, llevó al equipo a encadenar seis partidos consecutivos sin conocer la derrota. Este síntoma positivo puso de manifiesto el problema más evidente: el rendimiento de los jugadores internacionales estaba siendo muy inferior al esperado.

Efectivamente, el regreso de los internacionales tras la Copa de África y la Copa de Asia no mejoró la productividad de Osasuna que, lejos de ver mejoradas sus prestaciones, volvió a la senda de las derrotas en los duelos contra ZaragozaLlagostera y Mallorca.

El rendimiento de los fichajes, que sólo ha cumplido las expectativas con Roberto Santamaría y Nikola Vujadinovic, puso de manifiesto errores graves en la gestión deportiva, puestos de manifiesto por Jan Urban al tener que desubicar de su posición natural a algunos de sus futbolistas: Sisi y Javier Flaño han sido utilizados de lateral izquierdo; David García lo ha hecho como central; Vujadinovic como lateral; Olavide como pivote; Kenan Kodro y De las Cuevas como mediapuntas.


FICHAJES FALLIDOS

Si la situación de Osasuna el pasado verano fue dramática, no lo fue menos la del Real Zaragoza, que también vivió una situación alarmante en el mes de agosto de 2014. Al borde de la desaparición, el club maño dio un golpe de timón al fichar al antiguo director deportivo de Osasuna, Ángel Martín González, quien en un tiempo récord de apenas 28 días se amoldó al límite de fichas profesionales impuesto por la LFP (18) y al tope salarial de 2,5 millones de euros, consiguiendo así el fichaje de 15 futbolistas. Su acertada visión ha llevado al equipo a ocupar la sexta posición en la tabla, manteniendo vivas sus opciones por disputar el play-off de ascenso con una plantilla sin internacionales.

Casos como el del Real Zaragoza resaltan las lagunas de la plantilla rojilla, en la que algunos de sus jugadores han estado muy por debajo de lo esperado: Cadamuro no ha sido capaz de hacerse con un hueco en el once inicial e, incluso, ha sido pitado por la afición en partidos como el del Llagostera (0-1), en el que un grave error suyo costó la derrota a Osasuna; Karim Ansarifard no ha logrado marcar un solo gol esta temporada, viéndose relegado al banquillo bajo la sombra de Nino, el goleador del equipo; Cedrick ha contado con minutos, pero nunca ha sido decisivo. Su velocidad lo convierte en un jugador vertical, pero sus acciones pocas veces finalizan en una ocasión clara de gol. En verano se marchará a Estados Unidos; Nekounam llegó siendo el hijo pródigo de la parroquia rojilla, pero con él han llegado las derrotas más duras del equipo y su supuesto liderazgo sobre el campo no se ha traducido en un mejor juego del equipo.


LOS RETOS DEPORTIVOS DE LA PRÓXIMA TEMPORADA

Rodeado en las últimas semanas por una incertidumbre contagiosa cuyo rumbo es incierto, Osasuna deberá cerrar de la mejor forma posible esta temporada en Segunda División, tras la cual deberá acometer una profunda reflexión deportiva. La más importante de ellas, decidir el futuro de Pedja Vasiljevic, cuyo contrato vence en junio de este año.

Así, algunos de los jugadores internacionales que llegaron el pasado verano -Cadamuro, Cedrick y Ansarifard- se marcharán al final de esta temporada. Entonces, el club rojillo deberá decidir si acomete la llegada de nuevos efectivos: jugadores con experiencia y rendimiento contrastado en la Liga Adelante cuyo sueldo se ajuste a las necesidades presupuestarias del club, que deberá reducir su masa salarial.

Con todos ellos, y con el crecimiento de los futbolistas canteranos que como Mikel Merino y Miguel Olavide han demostrado estar a la altura de lo exigido, Osasuna podrá poner los cimientos de un nuevo proyecto deportivo que lo acerque al ansiado y necesario objetivo del ascenso. Una hercúlea tarea que todavía es difícil anticipar.
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