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Trofeo Boscos

El reencuentro de los veteranos

El Trofeo Boscos volvió a celebrarse ayer después de año y medio tras suspenderse en 2020 por la pandemia

  • Lucía Valero
Publicado el 04/10/2021 a las 06:00
Los domingos por la mañana no suele haber gente por las calles de Pamplona. En todo caso, madrugadores que salen a pasear o a comprar el pan. Desde ayer, los jugadores que participan en la 65º edición del Trofeo Boscos experimentaron otra vez el madrugón de un domingo después de año y medio. Los más de 20 campos de Pamplona volvieron a llenarse con futbolistas veteranos que se reunieron por primera vez desde marzo de 2020. Tras el confinamiento se valoró retras el inicio, pero finalmente se suspendió.
El Trofeo Boscos comenzó ya el sábado con tres partidos, pero ayer se celebraron los demás encuentros de las cinco divisiones de campo y tres de pista. En total, son 98 equipos (66 de campo y 32 de pista) y más de 2.000 jugadores los que disputarán 26 jornadas desde octubre hasta junio. La Copa de campo comenzará el 28 de noviembre mientras que la de pista el 19 de diciembre.
Este domingo fue el más lluvioso en Pamplona desde hace semanas, pero estuvo lleno de alegría para aquellos que viven el fútbol de una forma más social. En el Colegio Luis Amigó se disputaron cinco partidos desde las 9 de la mañana.
A algunos les costó la vuelta al campo y las lesiones fueron lo que más abundó en los partidos. “El partido ha ido mal porque después de año y medio sin jugar hemos tenido cuatro lesionados, pero había ganas de retomar y estar con la gente”, explica David Cilveti, capitán del equipo Anaitasuna, conjunto que lleva 56 ediciones.
Ocho equipos ya disputaron en septiembre el Memorial Juan José Armendáriz, fundador e impulsor del Trofeo Boscos. Aun así, el de ayer fue un día de reencuentros entre compañeros. “Durante todo el año igual nos vemos, pero lo que es jugar, hasta hace dos semanas no habíamos empezado y muy bien”, cuenta Antonio González Oviedo, responsable de las instalaciones de Amigó de Boscos.
La atmósfera que envuelve el Trofeo Boscos es tanto social como deportiva y todos tienen un objetivo, disfrutar jugando con el balón en los pies. “Teníamos muchas ganas porque ha sido año y medio sin jugar, es tu vida al final y sientes un vacío. En Boscos hay buenas intenciones, buen proyecto y hay unión con la gente haciendo el deporte convivencia”, expresa Pedro Luis Sola Ibáñez, delegado del equipo ESIC Gazteak, equipo de Primera División A. Por la lluvia, se echó en falta el entorno que se crea alrededor del campo entre familiares y aficionados que acuden a ver los partidos.
El regreso también fue para los árbitros que forman parte del Trofeo Boscos. Martín Sanz Moso, coordinador del Comité Arbitral, se pasó por varios campos para ver cómo se desarrollaba la jornada. “Los árbitros tenían muchas ganas, la gente quiere pitar y jugar. Algunos también suelen hacer almuerzo”, cuenta.
LA VUELTA DE LOS ALMUERZOS
Uno de los momentos más esperados del domingo es el almuerzo de después del partido, que tras el madrugón sienta mejor. Cada equipo tiene su rutina de siempre. Algunos van a un sitio concreto y otros buscan bares cerca del campo. Por ejemplo, en el Colegio Luis Amigó, el ESIC Gazteak disfrutó de un almuerzo con txistorra y panceta que hicieron en una pequeña barbacoa junto al campo.
“El almuerzo es lo bueno del partido. Algunos comen hasta plato combinado. Cuando jugamos en Sarriguren vamos al bar Haran y sino, donde caiga”, explica David Cilveti.
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