Entrevista
FÚTBOL FEMENINO

Izaskun Mainz: "Me encantaría entrenar un vestuario de hombres"

  • Izaskun Mainz, más conocida como Kakun en el entorno futbolístico, se ha proclamado campeona de Regional dirigiendo al Berriozar

Izaskun Mainz.

Izaskun Mainz.

ASTRÁIN
Actualizada 31/05/2016 a las 13:23
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Izaskun Mainz (19/06/1985), más conocida como Kakun en el entorno futbolístico, se encuentra entrenando a chicas, aunque le encantaría dirigir en algún momento algún equipo de hombres. Se ha proclamado campeona de Regional dirigiendo al Berriozar, logrando así el ascenso a Segunda División. Categoría que conoce a la perfección, puesto que ha sido ayudante de Josu Domínguez en el Mulier.

¿Cuántos años lleva ligada al fútbol?
Empecé a jugar con 15 años en Lagunak y dejé con 27 años en San Juan. Lo dejé porque sufrí una lesión en la espalda, una protusión discal, y a raíz de ahí no acababa de coger buen ritmo, buena forma. Me daba muchos problemas, me surgió entonces la posibilidad de hacer el curso de entrenadores y me animé. Me comentaron desde Berriozar que me ayudarían a sacarlo adelante y empecé esta aventura. Me gustó la idea y me metí. También soy profesora de Educación Física y el dirigir grupos es algo que me gusta.

¿Le ha picado alguna vez no haber seguido jugando?
No, porque me gusta mucho entrenar. De jugadora he ganado un par de ligas, pero no sentí tanta emoción como la que viví con el ascenso del Berriozar. Para el 2-0 ya estaba llorando en el banquillo. Como jugadora, lo has celebrado y has sentido mucha alegría, pero la emoción que he vivido este año no tiene nada que ver. Quizás por la responsabilidad que tienes de que el equipo llegue bien físicamente al tramo final de liga, en los que había que sacar siete partidos seguidos. Esa responsabilidad de que el grupo te siga, de tener a le gente contenta. Hay que manejar tantas cosas como entrenador, que el momento en que has ganado y te relajas es brutal.

¿Ha cambiado mucho el fútbol femenino desde sus inicios?
Recuerdo que, cuando era pequeña, en el colegio no había equipos femeninos. Yo no podía jugar y sentía la envidia de mis compañeros, porque podían jugar y yo nada. Sí que nos pudimos apuntar a una extraescolar, pero sin jugar partidos. Con unos 12 años, sí que empecé a jugar a fútbol sala y estábamos ocho equipos en Navarra, muy poquitos. Ahí es cuando empezó un poco el boom de todo esto. El cambio desde entonces ha sido grande, la verdad. El número de fichas es alto. Ahora estamos en el momento en que ya no se hace raro que una niña juegue a fútbol, está socialmente aceptado y nadie se extraña. No choca.

¿Su vida ha girado siempre alrededor al deporte?
Estudié Magisterio en Educación Física. Lo tenía muy claro. El fútbol siempre ha estado muy ligado a mi vida. Empecé a entrenar a chicas a los 18 años, estaba entonces estudiando una FP y cogí a un equipo de chavalas de fútbol sala en Lagunak. De hecho, hoy en día entreno en Berriozar a una de ellas (Zuriñe Zugasti). Nos hemos distanciado, pero a día de hoy nos hemos vuelto a encontrar aquí. La entrenaba con 12 años y ahora la sigo entrenando con 24. Desde ese momento no me he desvinculado de esto. He trabajado dando extraescolares deportivas, seguí estudiando y los último seis años he trabajado en Fundación Osasuna como monitora con los críos en los campus. En cierta manera, me he ganado hasta el momento bastante la vida con el fútbol. En eso tengo que decir que he tenido bastante suerte.

¿Es importante toda esa preparación para entrenar a un grupo?
Es complicado entrenar a un vestuario femenino, hay que ser realistas. Soy mujer, pero tengo que reconocerlo que es difícil. Más que tener preparación es tener conexión con las jugadoras. La conexión que puedo tener con mi grupo es lo más importante. Quizás nos hemos encontrado en el mejor momento. Estamos en la misma línea. Yo pienso que sin ellas esto no podría ser, mientras que ellas sienten alguna necesidad de mí, se han juntado esas dos cosas. Creo que este éxito va más por tener esa conexión, que por tener más psicología o preparación.

¿Ha entrenado un vestuario de chicos alguna vez?
No sé lo que es entrenar a chicos todavía, pero me encantaría. No creo que por ser mujer tenga menos cualidades que otro para entrenar a un vestuario de hombres. Lo veo muy muy complicado, pero tengo claro que no quiero estancarme en el fútbol femenino. No sé si lo conseguiré o no, pero voy a trabajar duro por ello. El fútbol femenino me gusta mucho y creo que es un buen sitio para poder empezar a entrenar. Las chicas son muy técnicas, es una disciplina en el que hay bastante nivel y el ritmo sí que es un poco más lento. Con lo que te da tiempo a verlo más tranquilamente y a hacer correcciones. Es un buen sitio para empezar, pero no quiero que por ser mujer tenga que ser entrenadora de mujeres.

¿Se verá alguna vez?
Tiene que cambiar la sociedad y Navarra. Espero poderlo ver. Si no, ¿para qué trabajo?

Ayudante de Josu Domínguez en el Mulier y entrenadora del Berriozar, con quien ha subido a Segunda División. ¿Cómo se ha apañado este año?
El ser maestra te permite trabajar de mañanas, pero todas las tardes tenía entrenamiento y el viernes doblaba. Es verdad que no me han coincidido, pero el viernes sí que tenía que dividirme. De siete a ocho y poco estaba en Tajonar, cogía el coche corriendo, autopista hasta Berriozar y acababa el entrenamiento en Berriozar. Tenías que dar convocatorias en los dos sitios y era un poco estresante. Aunque la verdad es que sólo me he perdido un partido de cada equipo durante el año, así que me he apañado bastante bien.

Son dos equipos de diferente categoría y con una preparación distinta.
Es un mundo diferente. Me decían que aprovechara entrenamientos. Realmente no puedes hacerlo. Lo que he hecho con Mulier, no lo voy a hacer al día siguiente con Berriozar. Eso entra dentro de tu pedagogía saber que no vale. Que aquí tienes unas características de jugadoras diferentes, que tienes que trabajar en función de lo que tienes y de lo que quieres. Los objetivos son distintos, los sistemas de juego son distintos… Aunque en mi opinión, lo que he aprendido en Mulier ha sido fundamental para mi crecimiento y para poder trabajar en Berriozar.

¿Es difícil entrenar un grupo tan heterogéneo de edad como el Berriozar?
He tenido chicas desde los 15 años hasta los 31, jugadoras que son mayores que yo. Es difícil. El grupo joven es un grupo con bastante proyección. Luego tenemos jugadoras con poco más de 20 años que enlazan un poquito con las anteriores. Además, hay un grupete que van desde los 29 a los 31 que dan una madurez importante. Van un poco de mamis de las más pequeñas (se ríe) y han hecho un grupo estupendo. En la celebración, el domingo a las 3 de la mañana seguíamos con chavalillas de 16 años y la de 31 de fiesta juntas. Se han dado mucho cariño, y yo soy una entrenadora que necesita que nos demos mucho cariño. Antes de salir a jugar nos damos abrazos colectivos, porque veo muy importante eso en la unidad del grupo. Se han juntado los astros, han coincidido muy bien y ahí ha estado la clave. Ilusión y calidad de la juventud y la experiencia, y madurez de las mayores para esos momentos difíciles del equipo. Ha sido una buena mezcla.

Josu Domínguez le llamó para ayudarle en Mulier. ¿Qué opina de él?
Para mí Josu es una persona especial. Para empezar, es la única persona que ha confiado en mí en estos años para que fuera a entrenar con él. Yo no he tenido ofertas de fuera de Berriozar, ningún otro equipo se ha interesado por mí. Es la única persona que en un proyecto grande me ha dado esa oportunidad. Es un máquina y tenerlo al lado es impresionante. En las últimas temporadas, parece que el fútbol femenino en Navarra está en auge. Hasta las selecciones navarras han llegado a conquistar algún título y a jugar finales, como recientemente la sub18.

¿Qué ha sido necesario para este salto de calidad y de cantidad?
Creo que es fundamental el trabajo. Creo que hay más gente formada para ello. Además, creo que también ha sido importante el cambio social general. No sólo ha pasado en Navarra, también en España. Si ves la Superliga de cuando estuvo el Lagunak, o la ves ahora, en general ha evolucionado. En el resto de España vemos equipos que tienen a sus jugadoras cobrando y dadas de alta en la Seguridad Social… Además hay muchas jugadoras navarras jugando en equipos de la Superliga, en el Athletic, en la Real Sociedad, en el Barcelona, en el Rayo… Es verdad que aquí se perdió un poco con el descenso del Lagunak. Lo he comentado con entrenadores alguna vez, creo que hubo una generación perdida. Cuesta mucho encontrar jugadoras de los 26 a los 30 años. Cuesta ver esas edades de jugadoras en Navarra. Ahí hubo bajón que pudo coincidir con el descenso del Lagunak, pero creo que estamos de nuevo en un pico hacia arriba. Creo que es un cambio social en general.

Además de entrenadora del Mulier o de Berriozar, se le ve en todos los lados, en Tajonar, trabajando también en la plaza de toros…
Se me ve por todos los lados. Creo que no hay niño en Navarra que no me conozca. O bien he sido maestra, que me ha tocado trabajar también por la Ribera y por Pamplona, luego muchos niños han pasado por la Fundación… Había años que me juntaba con 400 niños que pasaban por la Fundación, más otros 400 del colegio que te conocen… se va multiplicando y al final me pasa que muchos me saludan y no te sale su nombre. Hay que ir dando siempre buena imagen por si acaso. Lo de la plaza de toros a veces es duro. En Sanfermines, cuando tú estás trabajando y la gente está de fiesta, tiene su cosa. Toca aguantar. Lo de la plaza de toros es vivir la fiesta de otra manera.
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