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Álex Guembe: "El fútbol es una gran mentira"

  • El centrocampista de Obanos reapareció ante el River Ega después de cinco meses de ausencia por una lesión de espalda

Álex Guembe.

Álex Guembe.

DN
Actualizada 10/03/2016 a las 11:06
  • FERMÍN ASTRÁIN. PAMPLONA
Álex Guembe (21/07/1983) jugaba sus primeros minutos de la temporada recientemente después de superar una molestia lesión de espalda. Una hernia de disco que le diagnosticaron con 19 años en Osasuna, y que no le había vuelto a dar guerra desde entonces. Reapareció en casa ante el River Ega el 27 de febrero después de nueve meses sin jugar un partido oficial y cinco lesionado. Su último encuentro de liga fue el 15 de mayo de 2015.

El jugador de la Mutilvera, que nunca antes había sufrido una lesión tan larga, ha pasado malos momentos durante estos cinco meses a sus 32 años. Sin embargo, en estos momentos se encuentra recuperado y sólo piensa en jugar. “He pasado mucho rato solo, trabajando duro en solitario. Muchos trabajos sin saber realmente si te ibas a poner bien, pero tú lo tenías que hacer porque me habían dicho que tenía que hacerlos.

Había que tener confianza un poco ciega. Mi único objetivo era recuperarme para poder dejarlo con buen sabor de boca. Llevo toda la vida haciendo esto, y quería acabar mi carrera disfrutando del fútbol. Por eso he metido tantas horas”, aseguró el centrocampista de Obanos. Como suele suceder en estos casos, los altibajos lo pagan siempre los que no tienen culpa. “Al final, había veces que lo pagaba quien no lo tenía que pagar, mi mujer, mis padres…”, certificó.

“Parece un ‘dejá vu’”, indicó Guembe. Esta lesión le fue diagnosticada con 19 años en Osasuna, cuando comenzaba a dar sus primeros pasos en esto del fútbol. “Sólo me ha dado guerra cuando empezaba a jugar al fútbol semiprofesional con Osasuna, y ahora que estoy acabando. Parece cosa del destino, aunque en este caso influye mucho la acumulación de entrenamientos y de partidos duros, los campos no ayudan mucho, la edad, para qué te voy a engañar… No paras, no he jugado en Primera División, pero he tenido años de mucha exigencia”, aseguró. “Entonces estuve parado tres meses y nunca he tenido problemas de espalda. Nunca. Pero todos los años 30 partidos, entrenamientos exigentes de cierto nivel y estos campos de hierba artificial… Han detectado que la hernia no es el problema, sino que el cuerpo se ha ido machacando el lado contrario para proteger la hernia”, aseveró Guembe.

La recuperación ha sido lenta, larga y aburrida, pero le ha valido la pena. “He metido sábados, domingos, días que no entrenábamos… muchas horas. He ido a entrenar casi quería ni ver a mis compañeros. Se hace duro cinco meses fuera del equipo. Mentalmente es muy jodido y al final he tenido días malos, y lo pagas con quien no debes. Me ha tocado hacer ejercicios de fortalecimiento sin poder pisar campo. El objetivo era intentar disfrutar de los últimos meses de fútbol que me quedan. No quería quedarme con la sensación del año pasado, de no meternos en play off. Quiero ayudar para que este año la Mutilvera gane su primera liga”, comentó.

Ese es su objetivo primordial, disfrutar de los últimos meses de competición e intentar quedar campeón con la Mutilvera, algo que ya consiguiera con el Izarra. “Tengo una gracia con Juanlu (Cisneros). Se está dejando melena larga hasta que ganemos la liga. Yo le digo que tiramos el cohete en fiestas, él se corta el pelo y yo tiro las botas por el balcón”, bromeaba.

Ya ha dispuesto de minutos en los dos últimos partidos de liga y se encuentra plenamente recuperado, aunque reconoce que la edad pasa factura. “Estoy sin esa chispa necesaria. Mis mejores años de fútbol ya han pasado. Ya no los voy a tener, soy consciente de eso. Pero estoy bien, de mis problemas estoy bien. Sólo quiero disfrutar”, insistió.

Álex Guembe sólo tiene palabras de agradecimiento hacia el cuerpo técnico y hacia el club por todo lo que le han ayudado en estos cinco meses. “En el club se han portado muy bien conmigo. En cuanto levantas las manos para pedir algo que necesitas, enseguida te lo conceden. Tanto Unai (Jáuregui) como Raúl (Mikunda) no me han metido presión. Han caído muy bien en el vestuario. Transmiten, leen muy bien los partidos y motivan muy bien a la gente. Tienen un buen concepto de fútbol y son gente súper honesta. A mí no me han agobiado. Se preocupan por ti, pero no dan sensación de agobio. Además, creo que tiene mucho mérito lo que están haciendo, con todas las lesiones que estamos teniendo”, aseguró.

En el apartado de agradecimientos, Guembe también se acordó en varias ocasiones de su madre. “Se merece un monumento”, indicó. Ella era la que le llevaba todos los días a entrenar a Oberena cuando era pequeño, momento en el que vivía en Obanos. “Me estuvo llevando a Oberena desde los 9 años, y entonces no había autovía. Y mi hermano también jugó en Oberena y mi madre nos traía los cinco días de la semana, se esperaba allí a que acabara el entrenamiento y nos llevaba de vuelta. En Obanos, había jugadores más pequeños con muchas cualidades, pero sus padres decidían no llevarlos a Pamplona a jugar y los llevaban al Garés. Mis padres decidieron que tenía que tener un sitio mejor y de Oberena tengo un recuerdo maravilloso”, indicó.


REPASO A SU TRAYECTORIA

“La sensación que me da al cabo de los años es que el fútbol es una gran mentira”, confesó Álex Guembe. “Tengo la sensación de que he tenido condiciones buenas, he estado muy cerca muchas veces, pero no he podido llegar. Es cierto que he visto jugadores mucho mejores que yo, que eran más rápidos, más fuertes; pero yo me he visto cerca en varias ocasiones y no he podido llegar. Aun así estoy muy contento con todo lo que he hecho. Yo vivía en Obanos y mis amigos salían por ahí y yo sacrificaba muchas cosas por jugar a fútbol, por un sueño. En el fondo hacía lo que quería. Me habría gustado llegar a más, evidentemente, pero estoy muy orgulloso con lo que he conseguido”, confesó Guembe.

Álex Guembe se crio futbolísticamente en Oberena, de donde salió rumbo a Osasuna. Allí jugó en División de Honor y en el Promesas en Segunda B durante tres temporadas, intercaladas con un año en Peralta en la categoría de bronce. Tras su salida de Osasuna llegó uno de sus puntos de inflexión. “Cuando me fui a la Gramanet, tenía la sensación de que me iba a buscar las habichuelas fuera de casa porque aquí, por lo que sea, no había podido ser. Me fui hasta Tudela llorando, y no por el hecho de estar defraudado. Me iba súper contento, pero era la primera vez que me iba de casa y pensaba: ‘¿Qué va a ser esto?’. En Gramanet fue una experiencia nueva, fuera de casa con 22 años… muy buena. Aunque deportivamente quizás fue la peor, porque fue el año que menos jugué. Pero la experiencia personal buenísima y es con lo que te quedas. Ese año tuve problemas de pagos. Pero veía a gente con familia que lo pasó mal. Yo no le daba importancia, yo era un estudiante y confiaba en que me pagarían. Yo era un estudiante con un sueldo fuera de lo común, pero ellos vivían al día de ese dinero”, indicó.

Posteriormente, después de ese año complicado en Gramanet, recaló en el Burgos. “Esa fue posiblemente la espina de mi carrera deportiva, porque llegas a un sitio donde toda la gente está volcada con el equipo, la prensa, la radio, la televisión, campo bueno, ambiente todos los días, todo el mundo hablando de ti… Pero llegamos un año malo, porque el año anterior habían estado cerca de ascender a Segunda División y las expectativas fueron demasiado altas. Llegamos unos jugadores buenos, pero que no éramos los del año anterior. Desde el primer día, la gente estaba hablando de play off y nosotros nos mirábamos y decíamos: “Play off, no”. Teníamos un equipo normal, pero desde el segundo día la gente silbaba si perdíamos. Estaba a hora y media de mi casa, en un sitio de sentirse futbolista de verdad, era un club para haber echado un montón de años. Me quedé con la sensación de que en el fútbol, en el momento justo no he estado”, confesó.

Ese año, a pesar de que la temporada regular no fue nada buena, el equipo logró llegar a 1/16 de final de la Copa del Rey. Pudiendo haber tocado uno de los grandes de la Liga, al final se enfrentaron al Getafe, con quien cayeron eliminados. Ese año, definitivamente, no tuvo suerte en Burgos. “Lo que es el destino. Tuvimos un año horroroso en liga, pero llegamos a los 1/16 de Copa del Rey. Nos tocaba jugar con un equipo de Primera División que jugaba competiciones europeas, que era un escaparate para nosotros. Estaban todos los buenos y nos tocó el Getafe, ¡el Getafe! Yo ya había soñado la noche anterior que me veía en el Bernabéu. Te toca el Getafe, que es un equipo que te va a eliminar pero no es un grande. Otra vez que estuve ahí y, por lo que sea, no hubo suerte. Repito que tengo esa sensación de haber estado cerca y no haber podido llegar. Echo la vista atrás y estoy muy orgulloso de lo que he conseguido, y sé que es gracias a muchas cosas que he dejado de vivir por el fútbol”, insistió.

“Es curioso, pero yo creo que no he jugado tan cómodo en mi vida como aquella eliminatoria de Copa contra el Getafe –aseguró-. Te dan el balón, te giras y estás solo. En el fondo es injusto, pero es increíble. A mí me llamó la atención que nadie te apretaba, nadie te mordía, nadie te pegaba… Habíamos jugado el día anterior contra el Lemona, que no botaba un balón y vas a Getafe en donde no había presión. Quien era mejor en el fútbol, ganaba”, comentó Álex Guembe.

Ese año, el jugador de Obanos continuaba con sus estudios de empresariales en la Universidad de Burgos, donde nadie más estudiaba. “Yo me he sacado una carrera jugando y estoy muy orgulloso de lo que conseguí. Sabía que de esto no podía vivir toda la vida. Mi mujer María me facilitó mucho las cosas, también hay que decirlo. Nunca quise arrastrar a mi novia. Los sueldos que se pagaban eran irreales y mucha gente arrastraba familias e hijos. A mí me hubiera encantado que estuviera conmigo, pero yo tenía claro que no iba a lastrar su futuro. Si quieres llevar la relación, pones tus esfuerzos de donde sea”, aseguró.

En los últimos años, Álex Guembe recaló en el Izarra, donde militó cuatro temporadas. Acaso las mejores de toda su carrera deportiva. “El Izarra es un club súper especial por todo. Caes de pie, conoces buena gente, la Junta Directiva por aquel entonces era maravillosa, los compañeros impresionantes, la afición del Izarra es pequeña pero muy fiel, enseguida te tratan súper bien… Fernando Ruiz y Alfonso Canela hacían un dúo impresionante. Es donde mejor me he sentido. Cuando yo empezaba a jugar, el Izarra pasaba años muy malos, incluso en Preferente, y nunca antes había pensado en jugar en el Izarra. Es el club más especial en el que he estado, porque veía a mis padres muy felices. Me veían en casa y ellos hicieron un grupo de amigos que se juntaban a comer, e iban a vernos a todos los lado partidos… Eso es lo mejor del fútbol, las relaciones, la gente que conoces. Además, hicimos un grupo de compañeros maravilloso que todavía nos juntamos muchos. Futbolísticamente me hacían sentir un tío importante. Es el club donde me habría gustado retirarme, pero por circunstancias no pude. Era mi impresión, pero las cosas se torcieron. Todavía sigo yendo a fiestas de Estella y la gente me muestra mucho su cariño”, afirmó el centrocampista.

Coincidiendo con la salida de Estella nació su hija, su gran pasión, y se tuvo que tomar el fútbol de otra manera. “Ese año nació mi hija me llamaron de Mutilva. Tengo el campo a un minuto y me permite tener tiempo para estar con mi familia, con mi mujer y mi hija. Entonces cambias el chip inmediatamente. El fútbol te lo tomas de otra manera y te encuentras con una gente de club muy buena y con un gran ambiente en el vestuario. Ese cambio de chip se hace muy fácil. Vienes a entrenar, a sudar, a pasártelo bien y a disfrutar de lo que te gusta”, argumentó Guembe. “He tenido sentimientos contradictorios, porque me hubiera gustado retirarme en Estella, pero por otro lado he conseguido tiempo para estar con mi hija, que es lo que más me gusta. Me ha venido de lujo, aunque la única pena que tengo es que la espalda no me ha dejado disfrutar mucho del fútbol estos dos últimos años en Mutilva. Tengo esa pena de no haber podido demostrar todo lo que tengo. Este va a ser el último año y disfrutar. Sólo quiero disfrutar estos últimos meses”, finalizó el jugador de Obanos.
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