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FÚTBOL | TERCERA DIVISIÓN

Felipe Martínez y Óscar Gómez, “cocineros antes que frailes”

  • Estos dos colegiados de Tercera han tenido una dilatada carrera como futbolistas en la misma categoría

Fútbolistas antes que árbitros

Fútbolistas antes que árbitros

FERMÍN ASTRÁIN
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Actualizada 12/12/2014 a las 16:25
  • Fermín Astráin. Pamplona
Óscar Gómez Mancha (23/06/1973), futbolísticamente llamado ‘Gominolo’, debutó la pasada jornada como árbitro en Tercera División. Una categoría que conoce muy bien, puesto que más de una década jugó en ella en equipos como Lagunak, Artajonés, Mutilvera, San Juan o Ríver Ebro. “Noté que estaba arbitrando en Tercera en el ritmo del partido y en que los jugadores te respetan más. Cuanto más arriba arbitres, más sencillo es”, comentó Óscar Gómez.

Algo con lo que otro ilustre exjugador de la Tercera División como Felipe Martínez Quiroga (04/09/1979) estaba totalmente de acuerdo. “Se nota que en Tercera, el futbolista va más a jugar y se olvida de otras cosas. El partido es más intenso, más fuerte. Y, sin embargo, me llamó la atención al principio que puedes estar 10 ó 12 minutos sin pitar una falta”, aseguró Felipe, que cumple su segunda temporada arbitrando en la máxima categoría del fútbol navarro. Antes, como jugador, militó en Tercera en Azkoyen, River Ebro, Alfaro, Peña Sport, Calahorra y Varea. Después de salir de los juveniles del Athletic y antes en el Sesma, donde estuvo de entrenador jugador. Además, probó también un año en el fútbol más profesional, en el Getafe, de Segunda División.

Ambos han tenido una rápida proyección en el arbitraje navarro. Felipe comenzó como arbitró auxiliar dos años mientras todavía tenía ficha de jugador, arbitró dos temporadas en Primera Regional, otros dos en Preferente y cumple su segunda campaña en Tercera. Gómez, tras pasar un año en juveniles y otro en Primera Regional, estuvo en Preferente cinco años y ahora se estrena en Tercera. “En Primera Regional tienes esa sensación de soledad, eres el enemigo de todos y no entienden nada de lo que haces”, aseguraba Felipe. “En esa categoría te haces árbitro”, sentenció Óscar Gómez, que lamentaba esos largos viajes en solitario.

El haber sido jugador da un conocimiento de las sensaciones del futbolista, da mayor empatía con los jugadores en las situaciones del partido. Algo que tanto Óscar como Felipe valoran muy positivamente. “Creo que el haber jugado en Tercera ayuda más de lo que impide. Sabes qué siente el jugador en cada momento. Te puedes equivocar, como todos, pero conoces lo que está pasando porque lo has vivido”, comentó Gómez. “Cuando ves algo de mala fe, chirría enseguida. Creo que ayuda mucho el haber jugado porque tienes ciertas sensaciones que has vivido. Aunque otros dicen que no ayuda el haber jugado antes”, aseguró Felipe. “Desde fuera, dicen que sí que se nota”, apuntilló Óscar Gómez. Curiosamente, Felipe Martínez apuntó un dato para la reflexión. “No sé si será casualidad o no, pero Mateu Lahoz, uno de los árbitros más valorados de Primera, llegó a jugar en División de Honor. Además, también es el más permisivo…”, aseveró.

Estilo más permisivo

Es probable, que el haber sido cocinero antes que fraile (jugador antes que árbitro) curta también a la hora de pitar. Los dos se identifican con un arbitraje más permisivo, aunque con cierto control. “Yo siempre digo a los asistentes que la falta tiene que ser falta. Que se caiga el jugador al suelo no siempre es punible. Los choques y las disputas están permitidas, no es todo falta”, aseguró. Óscar Gómez también coincidió en esa percepción del arbitraje. “Dejar jugar sin que se te vaya de las manos. Aunque hay veces que hay que cortar”, aseveró.

No obstante, esta experiencia como jugadores corre también en su contra en otros aspectos. Ninguno de los dos podrá ascender ya a Segunda B, puesto que en el comité navarro el tope para ascender es de 30 años con la idea de promocionar los valores jóvenes. Algo que, desde luego, damnifica a los más veteranos. De hecho, Óscar Gómez pita este año su primera y última temporada en Tercera al pasar la edad. “Que baje Óscar me parece muy bien”, bromeó Felipe. “Creo que mientras uno esté bien físicamente, pase las pruebas y apruebe los exámenes debería poder arbitrar siempre”, continúo Martínez Quiroga.

El pasado, además, también les persigue en los campos. “En la grada, siempre hay alguno que te recuerda alguna cosa de la que tú ni te acuerdas. Ellos tienen mejor memoria que tú. Te hacen comentarios que te sacan una sonrisa como: ‘Esa a ti ya te la pitaban’”, aseguró. Gómez fue incluso más allá bromeando y dibujando una risa en su gesto: “De jugador ya me insultaban en la grada, y ahora de árbitro más”.

Con respecto a las normas, Felipe Martínez quiso llamar la atención sobre el poco conocimiento de algunos futbolistas sobre el reglamento. “A mí me llamaron del Lodosa para explicar las nuevas normativas y dar pinceladas del reglamento, y lo hice con mucho gusto. Siempre les he dicho que estaba dispuesto a cosas así. Creo que todos los que juegan deberían conocer bien las reglas de juego. Y no todos las saben, precisamente”. Ambos incidieron, por ejemplo, en situaciones como las cargas a los porteros, las tarjetas en las manos o algo tan “poco sabido” como para qué sirve el semicírculo del área. Aunque Felipe le hizo una reflexión a Gómez: “¿Ya nos sabíamos tú y yo las reglas cuando jugábamos?”.

Preparación y nivel

Los árbitros, hoy en día, son un deportista más. Las pruebas son exigentes y quien no las pase no puede arbitrar. En eso también ha evolucionado el fútbol. “Son exigentes las pruebas físicas. Cuando acabas, piensas que te falta el aliento para dar una vuelta más”, aseveró Felipe. Por su parte, así de contundente fue Óscar Gómez: “Sí son duras”. Dos o tres días de carrera o gimnasio dedican ambos para seguir en forma. “Gomi (Óscar Gómez) está más flaco que cuando jugaba”, bromeó el de Lodosa.

“Para arbitrar en Tercera hay que estar bien física y mentalmente. Pero yo destacaría el compañerismo que tenemos entre nosotros. Al final, te toca viajar con los asistentes y hablas y haces relación. Las horas de viaje, el pincho de después…”, comentó Gómez. “Son vivencias que sólo las vives como árbitro y que merecen mucho la pena”, aseguró Felipe. Sin duda, que algo hay en eso de reminiscencia de cuando eran jugadores, la convivencia en distintos vestuarios con gente muy diferente. “Quién tuviera diez años menos para volver a jugar”, lamentó Gómez.

Repasando la situación de los árbitros navarros, Óscar Gómez aseguró que el Comité Navarro goza de buena salud. “Si tenemos representantes en Primera, Segunda y Segunda B será por algo”, comentó. “Creo que son los mejores que tenemos en el comité. Aunque es cierto que en esto del arbitraje es todo tan relativo… Dependes mucho del día que tenga el informador, de que entienda o no lo que hemos pitado…”, aseguró Felipe. Ambos coincidieron en comentar que los informadores deberían entrar después al vestuario para hablar con el colegiado para aclarar posibles dudas. También coincidieron que en el fútbol hay que tener sentido común. “Aunque lo cierto es que a veces estás más pendiente de lo que va a ver el informador que de lo que realmente quieres pitar. A nosotros nos importa menos porque no nos jugamos el ascenso. Pero hay chavales que sí que están en esa situación e intentan aplicar el reglamento a rajatabla, que es lo que hay que hacer cumplir, sin duda”, aseguró Felipe. “Yo, hay veces pito por sentido común, me da igual que esté el informador viéndome y que no esté aplicando estrictamente el reglamento”, dijo Óscar Gómez.

Y es que siempre suceden cosas a lo largo de una temporada que, aplicando estrictamente el reglamento, puede complicar incluso la dinámica del partido. Por poner un ejemplo, hace unas temporadas, un jugador del Pamplona tuvo que ser sustituido por tener sangre en la camiseta y no encontrar otra de su talla con el mismo número en la espalda. Era en la época en la que el Pamplona jugaba con números fijos.

“A lo largo de un partido también se dan situaciones complicadas. Conoces a entrenadores y excompañeros con los que hablas y luego te das cuenta de que puedes levantar suspicacias en los rivales. A veces te dan ganas de animar a algún chaval que ha cometido algún error o de tocarle a algún jugador para decirle algo. Todo eso penaliza y, a veces, te das cuenta de que puede ser contraproducente incluso”, comentó Felipe.

No en vano, es prácticamente imposible que cualquiera de los dos no se encuentre con conocidos y amigos en los partidos. Son muchos años alrededor de la Tercera. “Siempre coincides con amigos o con excompañeros. Te hablas antes del partido y te vacilan, pero los mandas a paseo y todo se olvida durante el partido”, dijo Felipe Martínez Quiroga. “Yo pité el otro día a Unai Jáuregui, con quien jugué en el San Juan, y todo perfecto. No tuve ningún problema”, aseguró Gómez. “Es que si hubieras tenido algún problema con Unai, era para hacértelo mirar”, le reprendió Felipe. “Da gusto, lo de Unai (Jáuregui) no es lo normal, todos los entrenadores deberían portarse como él en el campo”, comentó uno de ellos y reafirmó el otro.

Los inicios

“Estás loco”, esas fueron las primeras palabras que le dijeron a Felipe Martínez sus amigos. “Vi el anuncio de que hacían falta árbitros. Yo estaba en el Tudelano y hablé con Carmelo (Miramón), que entonces todavía no era el presidente del Colegio”. Allí en Tudela tuvo un buen maestro, Andrés Osta, exárbitro que era el delegado del equipo, cargo que todavía sigue ejerciendo en el conjunto blanquillo. “Muy buena gente. Esas cosas tiene el fútbol, que te llevas grandes amigos y conoces a mucha gente muy buena”, aseguró Felipe. Óscar Gómez, por su parte, comenzó arbitrando en el Trofeo Boscos y, poco a poco, le fue enganchando el arbitraje hasta llegar a Tercera. “Un amigo, Miguel Tajadura, fue quien me incitó y me gustó”, comentó.

Sin duda, el fútbol tiene enganchados a estos dos exjugadores. Tras colgar las botas se dedicaron al arbitraje. Felipe, incluso, probó como entrenador jugador en Sesma. “Siempre encontraba una excusa para no quitarme”, bromeaba. Tiene el carnet nacional de entrenador y no descarta probar en los banquillos. Óscar Gómez dirige a su hijo en categoría Txiki en Lagunak. “Cuando me retiren del arbitraje, no me importaría probar”.

Como jugador es como realmente se disfruta del fútbol, eso es lo que asegura la mayoría de los exjugadores que luego se dedican a otras labores como la de entrenador, la de delegado, la de árbitro… Sin embargo, Felipe asevera disfrutar también de su nueva faceta. “Yo me lo paso muy bien. Cada parcela tiene su momento. Sigues teniendo los nervios antes del partido, ahora incluso más porque tienes mayor responsabilidad. No te puedes despistar ni un solo momento, tienes que estar muy bien preparado físicamente y mentalmente. Hay que decidir en décimas de segundo… Desde que conoces qué partido te toca pitar, ya me lo estoy preparando. Disfruto mucho también”, aseguró el colegiado de Lodosa. “Si fallas como jugador no se nota tanto porque siempre juegas arropado. Si te equivocas como árbitro lo ve todo el mundo y tiene mayor transcendencia”, incidió Óscar.

Echando la vista atrás, Óscar Gómez parece añorar más su época de futbolista. Aunque los dos guardan gratos recuerdos de aquella etapa. Felipe Martínez Quiroga quiso resaltar un año por encima del resto, a pesar de las importantes vivencias que ha tenido. “La temporada del Varea te das cuenta de la importancia del vestuario en el éxito de un equipo. Ni por el forro éramos un equipo para ascender a Segunda B. Éramos jugadores que habíamos coincidido en otros equipos con un entrenador muy dialogante y muy de hacer equipo con cenas. Tuvimos un buen rollo todo el año espectacular. Al final, ascendimos a Segunda B. En esos momentos te das cuenta de que por un amigo corres lo que haga falta y por eso es tan importante el ambiente del vestuario. Por uno que no es tan amigo, ya no corres tanto…”, aseguró Felipe Martínez Quiroga.

“Yo tuve dos años muy buenos”, comentó Óscar Gómez. “En Lagunak con Emilio Remírez, que subimos de Preferente y llegamos a jugar una Fase de Ascenso a Segunda B. Y otra en el River Ebro, con Barandalla. Él me enseñó a saltar con el defensa, aunque fuera para estorbar, y a luchar”, finalizó Gómez.
Selección DN+


  • asdf
    (12/12/14 12:54)
    #3

    Mis felicitaciones a estos dos señores, pero también al resto del equipo arbitral, tanto de Navarra cómo al resto de regiones. No es fácil ni divertido ser árbitro en cualquier disciplina deportiva. Estos señores sí que aman al deporte. Lo dicho, mis felicitaciones.

    Responder

  • C.N.A.F
    (12/12/14 12:49)
    #2

    Aupa esos arbitros del Comite Navarro! Oscar haber cuando traes unas pastas al entrenamiento!

    Responder

  • Martín
    (12/12/14 08:32)
    #1

    UN FUERTE APLAUSO PARA LOS DOS, en especial para "Gomi", por los buenos ratos que nos hizo pasar, un delantero centro que siempre daba la talla, que nunca se arrugaba en el área, por su listeza ante la puerta contraria, pero en definitiva por lo GRAN PERSONA que es tanto dentro como fuera del campo. "CHAPEAU" POR LOS DOS".

    Responder


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