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Aitor Iraizoz, un corredor de desnivel

  • El navarro participó en agosto en el Tour de Mont Blanc, un UltraTrail de 166 km y 2.000 corredores; terminó 13º

Aitor Iraizoz, sentado en uno de los muros de Caballo blanco

Aitor Iraizoz, sentado en uno de los muros de Caballo blanco

J.A. GOÑI
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07/11/2014 a las 06:00
  • IBAI ALTUNA. PAMPLONA
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Aitor es un hombre calmado. Su voz no se altera en ningún momento; como si nada, habla de sus experiencias como corredor en marcos tales como los Picos de Europa o los Alpes: “El Mont Blanc tiene muchos alicientes. Prefiero no repetir carreras por conocer sitios nuevos, pero con el Mont Blanc es diferente; para mi es única. El recorrido es espectacular: le das la vuelta al macizo”. La describe como una competición equilibrada; tramos rápidos, otros más técnicos y otros que son senderos para correr. “Para mí aspirar a un Top 10 en esa carrera sería más gratificante que ganar otras”, confiesa. 

Cualquiera ajeno a este deporte se preguntará cómo alguien puede acabar participando en maratones de montaña de más de 100 kilómetros. Aitor Iraizoz lo explica como la evolución propia de alguien que gusta de practicar deporte en la naturaleza: “En invierno hago mucho esquí de travesía y en verano al monte con la bici. Y como en los meses de invierno en mi pueblo hay mucho barro y es muy incómodo para la bici, empecé a ir a correr. Iba al monte andando y volvía corriendo. Luego en 2012, empecé a entrenar con el grupo Txurregui’”. Y fue ahí donde conoció las carreras de montaña y empezó a picarle el gusanillo por competir: “Desde la primera carrera me motivé; fue de 20 km, pero la siguiente ya fueron 100”, dice. Añade que el monte es el terreno en el que está más cómodo: “Es por el ritmo que se lleva. Te da tiempo a disfrutar de otras cosas”.


Deportista de altura

Para él es una afición, algo que no le supone mucha presión. “No voy con un equipo fuerte y eso me da tranquilidad, opción a improvisar, a elegir yo las carreras. Mi filosofía es esa: ir entrenando por sensaciones, sin un preparador”, dice el de Aritzu, que trata de conocerse bien, sabiendo cuando parar por intuición. “Entonces aprovecho para hacer otra cosa: esquí, natación, yoga. Lo que sea para liberarme de esa presión que, quieras que no, está ahí. Por ejemplo con el Mont Blanc me ocurre; pero un mes de 12 no está mal”, bromea. “Sí que hay puntos donde puedo mejorar, pero eso conllevaría entrenar todo el invierno”, explica, y él se plantea las carreras como algo divertido “y que no me condicione el resto del año, ni me suponga un esfuerzo extra que me haga perder esa filosofía”.

Aitor Iraizoz no tarda en aclarar que uno no se convierte en corredor de UltraTrail de la noche a la mañana: “La adaptación en montaña lleva un proceso: en un año el cuerpo, la musculatura, la estructura, no se adaptan a correr por montaña. Eso va a más. Cada vez me veo más cómodo y que mi cuerpo responde mejor a las distancias largas y los desniveles de muchos metros”. Pero para él, el punto más importante a trabajar es el psíquico: “Las carreras son ejercicios mentales; hay que ser capaz de que las inclemencias no te derrumben. Tengo mis métodos: buscar pequeños premios, fragmentar la carrera por objetivos, cosas así”, afirma.

También ser capaz de hacerlo, de verte físicamente bien. Dice que ser capaz de gestionar mentalmente tu tiempo, tus energías, escucharte y saber qué te conviene en cada momento es una de las mayores recompensas que ha obtenido practicando este deporte. 

“Normalmente lo practica el que tiene condiciones, que viene de otros deportes y tienen una buena base”, explica Iraizoz, que ve que en las carreras predominan corredores de mediana edad: “No sé cual es la edad ideal, pero en las largas estaría entre los 35 y los 45 años. Hay gente con un gran nivel incluso de 50 años”, añade.

“Veo que esto no me supone un esfuerzo y que no acabo la temporada agotado. Lo que hace falta es tener un poco de tiempo, no es muy esclavo”, señala. Él se busca sus momentos, escapa al monte y busca sus huecos. Por último, dice: “Veo que puedo aguantar durante años, física y mentalmente, porque no me exige demasiado. Me gusta y me divierte. Pero sí que puede ser que la vida acabe por impedirme tener tiempo para prepararlo”. 

Esperemos que no sea así, y que en los años venideros pueda seguir compitiendo. Pero si ocurre, es seguro que el deporte y la montaña seguirán siendo parte importante en la vida de Aitor Iraizoz.

 
Selección DN+


  • Rubén Ibáñez
    (07/11/14 22:17)
    #1

    Gran corredor y mejor persona! Un abrazo desde Larraga!

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