Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

INCENDIO EN BARAÑÁIN

Ánimo Joxi, saldrás adelante

Un incendio afectó a la tienda de bicicletas Ciclos Muruzabal de Barañáin y tuvo que ser sofocado por los bomberos.
Incendio en una tienda de bicicletas en Barañáin
UJUÉ LORENTE
  • DN.ES. PAMPLONA
Actualizada 13/06/2013 a las 13:19
La tienda de bicicletas Ciclos Muruzábal, ubicada en la esquina entre la plaza de los Olmos y la calle Pedro Bidagor de Barañáin, sufrió este miércoles un incendio tras el que dos personas -una de ellas, el dueño del comercio- tuvieron que ser atendidas por inhalación de humo y una tercera fue trasladada por un corte en la muñeca.

El periodista de Diario de Navarra, Luis Guinea, testigo directo del suceso y habitual cliente del establecimiento,  ha publicado un emotivo relato de los hechos en su blog 'El mirador de Luisgui'. Puedes leerlo a continuación:

"Esta tarde, a eso de las seis, he ido a Ciclos Muruzábal, en Barañáin. Desde que vivo aquí es el sitio al que llevo la bici. Joxi Lazkoz y sus hermanos atienden bien, y con los habituales siempre se portan. Si tienes algún apuro, siempre te salvan. El caso es que llevaba la bicicleta porque el sábado nos enfrentaremos a la Irati Xtrem. He entrado, los he saludado. Joxi estaba con un cliente que pedía creo que unos botines. Su hermano estaba en los caballetes, arreglando una bici de carretera. Han entrados otras dos personas. Yo esperaba mi turno. Estábamos en esto cuando el hermano de Joxi y un cliente han dicho prácticamente al mismo tiempo: "huele a quemado". A mí me ha parecido oír el ruidito que produce el fuego cuando comienza a crepitar, y he notado que el cristal del escaparate temblaba ligeramente. El hermano ha subido rápido al almacén que tienen en el primer piso de la tienda, donde guardan material: cámaras, cubiertas, algunas bicis. Uno de los clientes venía a recogerla y estaba arriba.

- ¡Joxi, fuegoooooo!, ha gritado el hermano mientras bajaba rápidamente por las escaleras.

Joxi se ha movido rápido. Los otros clientes y yo hemos sentido en segundos en olor a goma quemada, y hemos salido de la tienda. A partir de ahí ha ido todo a una velocidad supersónica.

Joxi ha salido fuera, se ha asomado a la parte izquierda de la tienda tratando de buscar el fuego. En la parte superior comenzaban a verse llamas de ese color naranja tan característico de cuando se quema goma. Un extintor. El hermano lo ha sacado, ha ido arriba, pero cuando ha entrado un humo negro y denso ya le llegaba a la altura de la cintura. Ha salido. En ese momento, producto supongo que del calor y del propio fuego, una parte de la cristalera superior del escaparate ha estallado. Al tiempo, se iba congregando gente alrededor. Primero cerca, luego en cuanto han visto la gravedad de lo que sucedía se han ido alejando. Los clientes hemos llamado a las emergencias, unos al 112, otros a los Municipales, mientras los Lazkoz buscaban más extintores para tratar de aplacar un fuego que ganaba en voracidad con el paso de los segundos. Las cámaras y cubiertas que tenían en el pequeño almacén han actuado de perfecto combustible. En apenas tres minutos una inmensa humareda negra ha inundado todo, mientras los hermanos, ayudados por compañeros de otros comercios trataban de ayudarles. No paraban de llegar extintores, y los Lazkoz , jugándose el pellejo, han ido vaciándolos uno detrás de otro. Para impedir que las llamas se propagaran aún más rápido han decidido romper la parte superior del escaparate, e intentar atacar por ahí el fuego.

- "Pero que vengan los bomberos, joder, que esto no para"- ha dicho alguien.

Unos diez minutos más tarde han llegado los Municipales de Barañáin, un minuto y medio después una ambulancia que se ha ido dos minutos más tarde, porque no había heridos. De los bomberos, ni señal mientras los hermanos Lazkoz, desesperados, trataban de salvar el negocio por todos los medios entre el crepitar de neumáticos, los pequeños estallidos del cristal del escaparate y un denso humo y olor a goma quemada. Vaciaban un extintor. Pssssssssshhhhhhhhh y una nube blanca. Pero a las décimas de segundo volvían las llamas. Otro extintor, y otro....


El fuego se ha ido comiendo sin compasión todo el piso superior del negocio. A mí, mientras agarraba la bici con la mano derecha, se me caía el alma a los pies al ver cómo estos tipos se jugaban literalmente la vida por tratar de salvar su medio de subsistencia. La gente, unas 100 personas, se ha ido arremolinando alrededor de la tienda. La columna de humo negro se elevaba mientras las llamas asomaban por las ventanas.

Pasados 30 minutos del inicio del suceso ha llegado un camión de los bomberos y un coche de apoyo. “¡Ha pasado media hora desde la llamada, que no va a quedar nada!", ha dicho uno de los vecinos. No sé cuántos bomberos había, sólo sé que cuando han desplegado las mangueras y le han dado al agua, las mangueras estaban pinchadas, y el agua hacía un pequeño géiser, que con la luz y el solazo que había hacían un curioso y cruel arco iris en medio de aquel espectáculo.

Todos sabemos cómo entran los bomberos. Adiós cristales, adiós ventanas. El humo negro ha ido menguando hasta tornarse blanco. Los Lazkoz, negros como un tizón y los comerciantes vecinos -que han vaciado entre diez y quince extintores- miraban la actuación de los bomberos con un gesto de tristeza que tardaré en borrarlo de la memoria. Me he ido a casa con mi bici, que se ha salvado de la quema de milagro. Pero quizá la bici era lo de menos. Me he marchado con un mal cuerpo increíble, con una pena honda, porque los Lazkoz son buena gente.

Los Lazkoz no se merecían eso. Son gente currante, ex ciclistas, buenos tipos. Cogieron la tienda cuando el antiguo dueño decidió jubilarse. Y le han metido más horas que un reloj para sacar el negocio adelante. Joxi, su hermano y su hermana. De lunes a sábado, mañana y tarde sin descanso. Atendían a todo el mundo, jamás había un no por respuesta a una petición, un encargo o un favor. Y ahora esto.

A la hora y media me he acercado a la tienda. Se habían ido los bomberos, apenas quedaba gente. El piso de arriba estaba arrasado, el de abajo se ha salvado a simple vista, pero hay que ver cómo se ha quedado el material que había dentro. Decían ellos que con el agua que han usado los bomberos y el calor la avería habrá sido grande. Les he saludado y dado ánimos a todos. A eso de las ocho y media estaban tomando medidas para colocar unas maderas que no dejaran todo el escaparate al aire. Mañana mismo esperaban que el seguro se acercara para ver lo sucedido y peritar los daños. Seguiremos yendo a Ciclos Muruzábal tarden lo que tarden en abrir, se lo merecen. Son buenos profesionales, tipos nobles. Son currantes que todo lo que tienen se lo han ganado con el trabajo y el sudor de su frente. Y a esa gente no se le puede dejar en la estacada.

Cuando me he vuelto hacia casa me he cruzado con el cliente que iba justo delante de mí. Tenía muy mala cara, estaba como ido. Iba a recoger su bicicleta, una muy buena bicicleta. Estaba en el piso de arriba".



volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE