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ATLETISMO

El velocista que soñó con volar

  • Javier Sanz Alemán, récord navarro de 200 y 100 metros lisos, probará esta temporada con el salto de pértiga

Javier Sanz posa con la pértiga con la recta de 100 metros de Larrabide detrás
Javier Sanz posa con la pértiga con la recta de 100 metros de Larrabide detrás
MIGUEL CIRIZA
  • JOSÉ MIGUEL SÁNCHEZ. PAMPLONA
Actualizada 16/09/2014 a las 06:01
Javier Sanz Alemán (Pamplona, 19/07/1989) es la persona más veloz que haya habido nunca en Navarra. Nadie ha corrido tan rápido como él. En 2013, 'voló' para superar el récord navarro de los 100 metros lisos registrando una marca de 10"56. La cita tuvo lugar en Vitoria, la misma ciudad en la que cinco años antes había establecido el récord navarro de los 200 metros lisos con un tiempo de 21"33.

Casado con la velocidad, Javier Sanz culminó una carrera brillante la temporada pasada al proclamarse campeón de España de los 60 metros lisos en pista cubierta. Pero, en la vida, los éxitos no lo son todo.

'Picado' por la curiosidad de la pértiga, el atleta navarro y el entrenador del Pamplona Atlético, Francis Hernández, barruntaron una idea durante años. ¿Y si aprovechaban la velocidad de Javier Sanz para la pértiga? La idea quedó apartada durante años, mientras el velocista navarro se proclamaba una y otra vez campeón de sus categorías y, posteriormente, record man de los 100 y 200 metros lisos. Si le iba bien con la velocidad, ¿por qué iban a cambiar de disciplina?

En mayo de 2014, la curiosidad se volvió aspiración y Javier Sanz y Francis Hernández se pusieron manos a la obra. Primero con cuatro pasos antes del salto, después con seis, hasta alcanzar la cima de los 3,40 metros de altura.

Esta temporada, Javier Sanz apostará la mitad de su baraja al salto con pértiga y la otra mitad a los 100 y los 60 metros lisos. El objetivo: seguir aprendiendo en las alturas.

"Le gustaba la pértiga desde los 16 años", cuenta sobre Javier Sanz su entrenador, Francis Hernández. "Y tiene una ventaja: lleva muchos años haciendo atletismo y tiene velocidad y fuerza. Pero tiene que adaptarse a correr con la pértiga. Le veo que es habilidoso y en él influirán las ganas que tenga y la continuidad que ponga".

La temporada para Sanz no acaba más que empezar. Por las mañanas, se entrena en el estadio de Larrabide, sin otra intención que seguir mejorando: "¿Qué por qué me he pasado a la pértiga?", reflexiona Sanz. "Porque me gusta, es así de fácil. Siempre había tenido el gusanillo. El año pasado probé y me encantó. En velocidad he hecho una carrera bastante buena y ahora he visto el momento de comenzar con la pértiga. Voy a empezar simplemente por eso, porque me gusta".

La ventaja que encontrará Sanz será su constitución física. No excesivamente musculado, posee una estructura corporal muy similar en altura y peso a la de Renaud Lavillenie, salvando las distancias. "La pértiga es muy técnica. Si pesas mucho y estás muy fuerte tienes que coger pértigas más duras para que te impulsen hacia arriba. Antes corría sin pensar, ahora tendré que medir los pasos y mejorar mi técnica", analiza Sanz.

Preguntado sobre cuál es su potencial en pértiga, el atleta rehúye la pregunta. "No lo sé, y tampoco me importa. Lo hago solamente por disfrutar". Aún así, su entrenador espera que esta temporada toque el techo de los cuatro metros.


OTRO PERTIGUISTA EN LA FAMILIA

La aventura con la pértiga no será la primera de la familia Sanz. El tío de Javier Sanz, Miguel Sanz Moreno, consiguió la plusmarca navarra de salto de pértiga un 21 de junio de 1959, con un salto de 2,95 metros.

En aquella época, hace 55 años, los atletas saltaban sobre un montón de arena y caían de pie. Miguel Sanz, ahora con 70 años, aglutina de aquella época recuerdos imborrables. "Los entrenamientos eran antes a las ocho de la mañana, porque después entrábamos al colegio a estudiar. Hacíamos los entrenamientos en solitario y sin entrenador y cada uno tenía su sistema. Antes, había que caer de pie, porque si caías como caen ahora, de espaldas, te rompías la columna a pedazos. Aterrizábamos sobre un montón de arena, que teníamos que remover con una azada cuando estaba apelmazado por la lluvia".

Miguel Sanz compitió en el Club Atlético Pamplona y ahora vivirá con ilusión la aventura de su sobrino, del que evidencia buenas condiciones. "Lo más difícil de conseguir en mi época era la velocidad. Y Javi la tiene". El futuro dirá cuál es el techo del atleta navarro.


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