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Entrevista
GESTIÓN CULTURAL

Codirectoras del Centro Huarte: “Queremos crear un ecosistema”

Esta semana aún quedaban en el Centro Huarte enormes paneles escritos sepultados bajo ‘post its’, los restos de una gran tormenta de ideas ocurrida la semana pasada. Algo está pasando allí y estas cuatro mujeres son las responsables.

De izquierda a derecha Betisa San Millán, Nerea de Diego, Elisa Arteta y Oskia Ugarte, esta semana, en el Centro Huarte de Arte Contemporáneo.

De izquierda a derecha Betisa San Millán, Nerea de Diego, Elisa Arteta y Oskia Ugarte, esta semana, en el Centro Huarte de Arte Contemporáneo.

Actualizada 08/10/2016 a las 21:07
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Una llega del mundo de la gestión cultural, otra de la danza, la tercera es artista plástica y la última aporta su experiencia desde el ámbito de la educación, pero hay una coletilla que las cuatro directoras del Centro Huarte repiten con frecuencia cuando hablan: “La idea es”. Hay una idea que guía la nueva etapa del centro y, simplificando, es que éste se transforme, y deje de ser un lugar que enciende los focos para iluminar exposiciones de obra terminada para interesarse por todo el proceso anterior, que el gran cubo negro de la localidad se convierta en la factoría donde los artistas navarros piensen, construyan y también expongan su obra.

¿Qué está pasando aquí?

Nerea de Diego: Estamos intentando un acercamiento con lo que es la comunidad artística. Realizamos a finales de agosto un encuentro en el que veinte artistas estuvieron intercambiando conocimientos, metodologías, dudas. Hemos abierto la convocatoria de estancias, de manera que cualquier artista interesado puede venir a trabajar aquí. Ahora mismo hay cuatro artistas plásticos trabajando, otros que se incorporarán en breve, hay solicitud de escénicas... Y después hemos convocado a la comunidad artística para trabajar con ellos y establecer entre todos qué necesidades hay, cómo entendemos que debe ser un centro de arte, hacia dónde podemos ir construyendo. Hemos hecho unas jornadas en esa línea.

Betisa San Millán: La idea es ir construyendo redes, no solo de trabajo sino de relaciones. Relaciones personales que llevan a relaciones de producción, de conocimiento, de acciones que si no existe esa relación difícilmente pueden darse. En estas tres jornadas que hemos tenido han trabajado prácticamente cuarenta artistas y han salido muchísimas ideas. La idea era ir seleccionando algunas para desarrollarlas.

¿Pueden destacar alguna?

Elisa Arteta: Tenemos seis propuestas más concretas. Por ejemplo va a formarse un grupo de investigación más teórica que hará reuniones periódicas. La idea es reflexionar sobre el arte contemporáneo, desarrollar una crítica del arte, que aquí no está muy desarrollada, y generar contenidos.

En esa transformación de un centro expositor a uno generador, ¿en qué punto están?

Oskia Ugarte: Hemos seleccionado unas primeras acciones para comenzar esa transformación. Queremos que sirvan de rodamiento, y nos hemos dado cinco o seis meses para empezar con esas acciones.

¿Se han encontrado con dificultades con las que no contaban?

Oskia Ugarte: Teníamos muy claro que no iba a ser nada fácil. Es importante decir que las cuatro veníamos de la práctica, no hemos aterrizado, no hemos aparecido en un proyecto que no tiene nada que ver, sino que ha sido recoger lo que detectábamos a través de nuestra experiencia laboral.

Hasta el bar-restaurante que ha salido a concurso deberá adaptarse a la nueva filosofía del centro. ¿El cambio es total?

Betisa San Millán: Tampoco es una adecuación o un cambio, simplemente entendemos nuestro proyecto como algo que tiene que crear y formar parte de un ecosistema. ¿Cómo no vamos a pensar eso del bar que comparte instalaciones con nosotras?

Oskia Ugarte: De todos modos ha sido una casualidad que el Ábaco [anterior restaurante] se haya ido, ha coincidido el cambio y nos lo hemos planteado. La realidad es que el Ábaco no tenía prácticamente conexión con el centro.

¿Qué les pide la gente del arte?

Oskia Ugarte: Muchísimas cosas. El primer día en las jornadas hubo una lluvia de ideas de la que, junto con Nommad, que son los que desarrollaron las jornadas, extrajimos 40 ideas. Pero podían haber sido 80. En general sí que se ha pedido mucho atender a los procesos, compartir conocimientos, técnicas, hemos detectado que la comunidad está muy ávida de formarse, una demanda muy grande de materiales, de herramientas, de recursos, de laboratorios...
Betisa San Millán: El relacionarse con otros fuera de lo artístico, con lo social, con lo educativo, con el pueblo de Huarte, abrir muros, no sólo entre ellos sino hacia afuera.

¿Cómo sueñan que sea esto de aquí a cinco años?

Nerea de Diego: Nuestro proceso está muy basado en el propio proceso. No hemos pensado: ‘Dentro de cinco años queremos llegar a esto’. Sí que hay cosas que son más materiales, que querríamos tener, pero quizá eso es lo que hace diferente nuestro proyecto: no tanto que nosotras seamos un colectivo sino que es un proceso que vamos a ir construyendo.

Betisa San Millán: Yo algo sí diría: que las redes y las relaciones que se establezcan, o que podamos propiciar, puedan seguir existiendo sin estar aquí. Eso sí nos gustaría. Que lo que quede, se quede en procesos, en relaciones, en formatos que tienen que ver con un material, con cuestiones que se escapen a que una infraestructura lo sujete.

Oskia Ugarte: Se trata de fortalecer un sustrato que funcione sin este centro. Eso sería el ideal.

La propia arquitectura del centro, pensada para exhibir, es un obstáculo para su planteamiento, ¿cómo lo van a solventar?

Oskia Ugarte: Para algunos es un obstáculo y para otros no. Planteamos a finales de noviembre unos laboratorios de arquitectura en los que se pueda ver qué soluciones podemos ir implementando a los impedimentos que nos pone este edificio.

Nereade Diego: Además hemos lanzado una convocatoria internacional, dentro de la red europea CAPP de trabajo artístico-colaborativo, para una residencia artística y que venga una persona o un colectivo a desarrollar un proyecto relacionado con repensar este edificio y adaptarlo desde un proyecto artístico pero también puede ser desde el punto de vista de la sociología o la educación.

Otra de las batallas será la del presupuesto. Siempre ha ido a la baja, de los 1.200.000 euros del primer año a los 350.000 hoy.

Betisa San Millán: Ha ido bajando y el último ejercicio subió 6.000 euros. Creemos que hacer una apuesta por este tipo de proyectos implica una dotación mayor. Esperamos que sí.

Oskia Ugarte: Así lo vamos a pedir nosotras también. En nuestro proyecto no soñábamos con algo muy diferente de lo que había, estábamos tocando tierra en todo momento, tampoco hemos planteado unas acciones brutales de transformación absoluta, sino un proceso. Que lleve el tiempo que lleve, pero que nos dirija hacia donde queremos ir.

El anterior director, Javier Manzanos, decía que no se había notado demasiado el cambio de gobierno en el presupuesto. ¿Lo ven así?

Betisa San Millán: Javier Manzanos tenía la experiencia de pasar de un presupuesto con un gobierno a otro gobierno, y tiene razón, no hubo grandes cambios. Nosotras ahora mismo no tenemos esa experiencia. Pero creemos que sí va a haber cambio. Confiamos en que la apuesta por una forma de gestión y por este proyecto tiene que ir de la mano de la cuestión económica.

Oskia Ugarte: El cambio ya se ha visto en el cambio de modelo, a ver si ahora también se ve en la cuestión económica.

¿Qué se va a ver los próximos meses aquí? ¿Qué va a pasar?

Betisa San Millán: Muchas cosas [risas].

Nerea de Diego: La idea es que haya gente trabajando. Y que lo que se pueda ver sea parte de compartir ese proceso de trabajo, de investigación. Si hay exposiciones, que estén vinculadas al proceso, a un proceso que se haya generado aquí, que haya ocurrido aquí, que haya relacionado a personas. No nos interesa traer cosas de fuera e implantarlas.

Elisa: Por ejemplo dentro del festival de danza del Gobierno de Navarra, aquí va a haber algo intermedio entre residencias y grupo de trabajo. Va a haber unas muestras finales, pero la idea es cuestionarse cómo se exponen las investigaciones al público. Es acabar con la idea de que las artes escénicas tienen que ser algo terminado que después se lleva a otros sitios. Y también entre los artistas la idea es que trabajen no necesariamente juntos, sino que se tutoricen unos a otros y puedan darse su opinión para que el desarrollo sea más enriquecedor.

¿Notan expectación?

Nerea de Diego: Expectativas hay bastantes.

Vaya responsabilidad.

Oskia Ugarte: Es la que tiene que tener este centro.

Se ha publicado que solo el 8% de los actores vive de su trabajo en España. ¿Cómo está la comunidad artística navarra?

Nerea de Diego: En Navarra y en todos los lados, vivir del arte, mucho menos del 8%.

Elisa Arteta: Al final los artistas acabamos haciendo otras cosas, ya sean de gestión, dar clases o ya sea buscarte otro trabajo de cualquier otra cosa.

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