Literatura

Política, muerte y literatura en Barcelona

Antonio Soler recrea en 'Apóstoles y asesinos' la vida del anarquista Salvador Seguí en los convulsos inicios del siglo XX

Política, muerte y literatura en Barcelona

Antonio Soler

cervantes.es
19/06/2016 a las 06:00
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Cuando a menudo se habla de "época convulsa" para definir cualquier momento contemporáneo, quizá habría que echar la vista atrás a la Barcelona de las primeras décadas del siglo XX. Una ciudad que desde 1905 se ilusiona con la Exposición Universal que acabará teniendo lugar en 1929; una ciudad que empieza a recibir a gente de toda España, pero también a una amalgama de personajes estrafalarios que llegan de Europa huyendo de la Primera Guerra Mundial: refugiados, espías, ladrones, oscuros comerciantes que quieren hacer negocio fácil y rápido; un lugar donde descuella el anarquismo, con su componente violento, donde la patronal no tiene reparos en reprimirlo también con violencia; y finalmente, una ciudad en la que empieza a germinar el nacionalismo catalán, que marcaría el siguiente siglo de la Historia de España.

En medio de toda esa ebullición política, económica y social aparece Salvador Seguí, el protagonista de 'Apóstoles y asesinos' (Galaxia Gutemberg), la decimosegunda novela del escritor malagueño Antonio Soler (1956). Autor, entre otras, de 'Las bailarinas muertas' (Premio Herralde), 'El nombre que ahora digo' (Premio Primavera) o 'El camino de los ingleses' (Premio Nadal), Soler ha dedicado dos años a bucear en la vida de Seguí, el 'Noi del Sucre', un hombre tan carismático que a su alrededor hizo girar a algunos de los personajes más sobresalientes de la época. "Seguí fue un anarcosindicalista que, partiendo de posiciones radicales, cercanas a la violencia, inicia un camino de transformación gracias a las lecturas y a su honda moral, y esa evolución hacia posiciones posibilistas lo acaba convirtiendo en una persona peligrosa para sus antiguos compañeros anarquistas y también para la patronal, que termina ordenando su muerte", explica Soler.

En esa evolución, Seguí se cruza con dos personajes imprescindibles para comprender el contexto histórico. Un joven soñador llamado Lluís Companys y su mentor, Francesc Layret. Companys fue uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Cataluña y presidente de la Generalitat desde 1934 hasta 1940, cuando, ya en el exilio francés, fue capturado por la Gestapo, trasladado a España y finalmente torturado y asesinado. La figura de Layret, sin embargo, es menos conocida.

Dos años mayor que Companys, fue el muñidor de la alianza del nacionalismo con los movimientos de izquierda. Su biografía lo presenta como un miembro de la alta burguesía barcelonesa, abogado; una enfermedad infantil de la que sufrió secuelas toda su vida forjó en él un carácter férreo y comprometido. "Desde su posición en la alta burguesía trabajó para los humillados y fue el guía intelectual de Companys", destaca Soler. Fue asesinado en 1920 por pistoleros contratados por la patronal y su funeral fue una de las mayores manifestaciones políticas de la historia en la capital catalana.

En la obra aparecen también Indalecio Prieto, Eugeni d'Ors, Largo Caballero, Pablo Iglesias, Primo de Rivera y Miguel de Unamuno, personajes secundarios pero imprescindibles para transitar por una obra que, en palabras de su autor, es un "cruce de géneros". "Por un lado, es un ensayo, porque hay rigor histórico, y como mucho, me permito dar forma a algún diálogo, pero los personajes son de verdad. Por otro lado, es una biografía, pero no solo eso. Y tiene mucho de periodismo, que es un género fundamental en la época. Todos los protagonistas dirigen en algún momento un periódico. Pero realmente, 'Apóstoles y asesinos' es una novela porque la historia está contada como la contaría un novelista", aclara Soler.

La lectura del libro permite trazar paralelismos entre la Barcelona de principios del siglo XX y la de la segunda década del siglo XXI. "Hay una gran diferencia: la violencia, el gansterismo, el pistolerismo. Y también el papel que jugaba Europa entonces y el que juega ahora. Pero por lo demás, existen muchas similitudes. La actual Convergència es heredera de la Lliga Regionalista de Cambó; ERC sigue ahí; y el anarquismo de la época puede tener su traslación en la CUP. Hay paralelismos evidentes, pero ahora no hay muertos", concluye Soler.
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