Cine
Un proyecto experimental estrena nueva música para el clásico del cine mudo 'El hombre con la cámara'
Los músicos Amsia & Dallas estrenan en diciembre de 2021 una nueva banda sonora


Publicado el 09/12/2021 a las 18:24
Dos autores de música electrónica y contemporánea, Javier Úcar (Amsia) e Ignacio Fernández Galindo (Dallas),vuelven a reunirse para crear una nueva sonorización sobre el clásico de cine mudo 'El hombre con la cámara' (1929) de Dziga Vertov. Será su segundo proyecto juntos tras la banda sonora de estreno para el filme “El acorazado Potemkin” (1925), de Sergei Eisenstein, que presentaron en directo en 2015 junto a Pamplona Brass Quartet. El proyecto de “El hombre con la cámara” se ha gestado durante ocho meses de trabajo y se presentará el viernes 10 de diciembre, a las 19:30 horas, en la Filmoteca de Navarra. En la rueda de prensa de esta mañana, se han presentado las claves de este proyecto, que definen sus autores como “una experiencia sonora y experimental para el espectador”.
El director de la Filmoteca de Navarra Alberto Cañada ha querido destacar “cómo esta nueva banda sonora potencia, desde un punto de vista estético y formal, los aspectos vanguardistas de este filme, que pertenece a un subgénero del documental denominado sinfonías urbanas cuya aparición y apogeo se produce a finales de la década de los años veinte del pasado siglo. La temática de esos documentales es la vida en la ciudad, entendida como un marco en el que la vida de cientos de ciudadanos anónimos se entrecruza y desarrolla”. En opinión de Cañada, “estas sinfonías perduran por su carácter programático e incidental, propio tanto de su tiempo y como de nuestro presente; de hecho, por su lenguaje vanguardista, es una película muy actual”.
Ese lenguaje creativo y transgresor del director Dziga Vertov ha inspirado el proyecto de banda sonora. El artista sonoro Amsia (Javier Úcar, Azkoitia, 1976) y el autor Dallas (Ignacio Fernández Galindo, Pamplona, 1973) han creado una obra que reúne ruidismo, música contemporánea y experimentación en vivo a través de la electrónica y la música electroacústica. Los lenguajes de los dos autores se han unido para lograr un trabajo común, ecléctico y sorprendente. El poder evocador de la música, la sugestión que aportan los ruidos y sonoridades poco usuales y el efecto dramático que produce el silencio o la acústica de la sala constituyen recursos expresivos que se han tenido en cuenta durante el proceso de creación, siempre con el objetivo de aportar valor al filme original.
Junto a la electrónica experimental de Amsia, situada entre el minimalismo y la abstracción, la propuesta integradora de Dallas se acerca a las texturas y atmósferas vinculadas a la música serial y al microtonalismo de la segunda mitad del siglo XX.
Javier Úcar “Amsia”, con amplia experiencia en la escena underground, ha resaltado que “el ruidismo es un tipo de música tiende a cuestionar la distinción que se hace en las prácticas musicales convencionales entre el sonido musical y no musical. Así, la música noise incluye una amplia gama de estilos musicales y prácticas creativas basadas en sonidos, que cuentan con el ruido como un aspecto primordial. Pueden incluir ruido generado acústicamente o electrónicamente, e instrumentos musicales tradicionales y no convencionales. Cualquier herramienta es válida si aporta coherencia al proceso”.
El proceso de investigación se ha originado sobre dos polos: el estudio del artista vasco Amsia en su localidad natal, Azkoitia (Gipuzkoa), y una estancia temporal de Dallas en el audiolab del Centro Huarte (Navarra), gracias a su programa de espacios de creación. En el citado laboratorio de Huarte, con la asistencia técnica de Raúl Martínez Preciado, se han grabado sesiones de improvisación dirigida con instrumentos acústicos gracias a la colaboración de diez músicos de Navarra y La Rioja. Los instrumentos escogidos han sido: flauta travesera, flauta bajo, saxofones altos y tenores, contrabajo, oboe, tuba, trompeta, percusión, violines y un “generador de ruidos” de construcción artesanal.
Ignacio Fernández Galindo, autor de música contemporánea e investigador en creación sonora, cree que “la clave del proyecto ha sido estudiar la narración construida en el montaje y construir paisajes sonoros, es decir, asociar conjuntos de sonidos a un paisaje descriptivo-narrativo y a un montaje sonoro de diversas procedencias de creación o captura con un objetivo estético. En un paisaje sonoro no escuchamos sonidos aislados sino un conjunto de sonidos simultáneos y sucesivos; todo lo percibido es binaural y pensado para crear sensaciones auditivas”.
En el estreno en directo se van a utilizar tres sintetizadores modulares analógicos, curiosamente soldados a mano y ensamblados específicamente para este evento, con sincronización y cambios de cableado en tiempo real. Además de los instrumentos electrónicos utilizados y las sesiones de estudio (que se integrarán en la proyección), se ha grabado también material sonoro con la formación de jazz Zugardi Big Band (34 intérpretes), tanto con improvisaciones de carácter aleatorio como con una sección de viento, cuerda y percusión titulada “Kolpeak”, que subrayan musicalmente y de forma completa varias escenas de la película.
La película, de 66 minutos de duración, estará acompañada íntegramente de la música creada y manipulada electrónicamente en directo. La sesión comenzará a las 19:30 horas con unas notas introductorias de Alberto Cañada, director de la Filmoteca de Navarra, y de los dos autores.
El proyecto de sonorización ha contado con la colaboración y asesoramiento de la Filmoteca de Navarra, Centro Huarte de Arte Contemporáneo, Asociación Musical Zugardi, CTL – FP IMAGEN Y SONIDO y el Centro de Música Contemporánea “GARAIKIDEAK”, y ha contado con el trabajo de los técnicos de sonido Leire Aranguren (Estudios Aberin), Eduardo Pardo y Estanis Elorza (Estudios Doctor Master).
Los autores
AMSIA / Javier Úcar (Azkoitia, 1976)
Músico, dj y creador de música electrónica y electroacústica, Amsia ha participado en Festivales (Mostra Sonora, Electronicaldia) de Madrid, Barcelona y Bilbao y ha producido trabajos musicales editados con el Corsal Desastre: (2000-2003) Canciones de Amor Bajo la Lluvia (Compañía de Sueños Ilimitada, 2001). Mini CD, Radio ensueño (Compañía de Sueños Ilimitada, 2002). Líbrido. Libro + CD., Revisiones (Compañía de Sueños Ilimitada, 2003). CD. Disco de revisión, por otros artistas, de canciones del álbum Después de Nunca.
Con el sello “arto-artian”, ha publicado los álbumes: floppy / CDR – 2004; berrirakurketa #2 / CD – 2007; Australopithecus / CDR – 2007; Letones de Letonia / mini cd – 2008; Live / CDR – 2010. Ha trabajado con La Fuera dels Baus y actualmente es el diseñador de sonido de la Compañía de teatro PORCÓPOLIS, dirigida por Berta Tarragó y con sede en Marsella (Francia). En cuanto a su estilo musical, estaría comprendido entre el ambient y el ruidismo aleatorio. En directo, utiliza principalmente sintetizadores, como MS2000, sonidos creados con modulares y manipulación de sonidos a partir de grabaciones de campo (paisajes sonoros).
DALLAS / Ignacio Fernández Galindo (Pamplona, 1973)
Músico, periodista, compositor y arreglista. Cofundador junto a músicos de Navarra, La Rioja, Aragón y Euskadi del Centro de Música Contemporánea GARAIKIDEAK, una iniciativa privada, cultural y sin ánimo de lucro que, desde enero de 2010, impulsa en Pamplona la creación de obras para conjuntos de cámara y la difusión de la música contemporánea. Ha compuesto música sinfónica, de cámara y obras de creación sonora en el campo de la electrónica.
En música, inicia sus estudios con trompeta y asignaturas complementarias de Grado Medio en el Conservatorio Superior de Navarra (1987- 1996), entre ellas: Formas musicales (Martín Zalba), Estética (Marcos Andrés Vierge) y Cámara (Francesca Croccolino) Miembro de la Orquesta de Viento del Conservatorio, bajo la dirección de
Fernando Sesma, desde su fundación en 1991 hasta 1996. Director artístico, arreglista y fundador de los conjuntos Zugardi Big Band (34 músicos) y Zugardi Rag Band (14 músicos) Licenciado en Ciencias de la Información (Universidad de Navarra, 1996) y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología (2011, UNED) Profesor de Comunicación Audiovisual en CTL FP Imagen y Sonido desde 2006. En 2013 participa en la fundación de la Compañía Dinamo, un grupo profesional de danza y música contemporánea bajo la dirección de la coreógrafa Carmen Larraz. Igualmente, desde 2016, es responsable del LCM (Laboratorio de Creación Multidisciplinar) dirigido a la investigación sonora con alumnos de Grado Superior de FP de Sonido.
La película
Chelovek a kinoapparatom (El hombre con la cámara) es una creación cinematográfica de gran influencia estética (desarrollo explícito de los dictados del Cine-ojo), compuesta de cientos de escenas de la actividad cotidiana de San Petersburgo. La mayoría son tomas callejeras, pero también del trabajo y vida doméstica, donde la ciudad moderna y la cámara de cine comparten los papeles protagonistas. Son fragmentos de la realidad seleccionados que, alternándose unos con otros en una rápida sucesión, trazan una especie de alegoría real que identifica el vértigo de la modernidad urbana y sus contrastes sociales y económicos con el proceso mismo de la documentación y edición cinematográfica. Obsesionado con la movilidad y velocidad, y heredero de la fascinación tecnológica de los futuristas y constructivistas, Vertov puso en evidencia la relación entre el mecanismo del cine, la nueva intensidad de la productividad industrial y el ritmo enloquecedor que automóviles, trenes y tranvías impusieron a hombres y mujeres en el siglo XX. Sobre un ritmo nervioso, casi maquinista, asistimos a la preparación de una película documental por un operador de cámara innovador en sus técnicas de grabación y de montaje hasta el momento mismo de su exhibición.
Vertov defendía a ultranza el seguimiento de los hechos que estaban ocurriendo en ese momento en la Unión Soviética como única opción para el registro de acciones, negando la posibilidad de reconstrucción o manipulación de los mismos con actores o acciones premeditadas. El rechazo se extendía a la utilización de mecanismos ficcionales, como podían ser la elaboración de un guión, la participación de actores y actrices profesionales, rodaje en estudios, construcción de decorados, iluminación y todas las opciones disponibles del cine de ficción tradicional. Es decir, Vertov reduce lo más artificial para captar lo más mecánico, y a la vez artístico, y trasladarlo al proceso de montaje. La verdadera estructura de la película se elabora a partir de un largo proceso de montaje en el que se deja de lado cualquier posibilidad de establecer un relato cronológico o lineal al uso. En esta etapa del trabajo se establecen las verdaderas situaciones y relaciones entre temas, acciones, personajes, objetos con la permanente referencia y reflexión sobre el lenguaje y la tecnología fílmica. Es Vertov el que de manera pionera deja sentada la base de una praxis del documental como la construcción de un autor en la que todas las opciones de puesta en escena forman parte de un sistema, sin abandonar recursos simbólicos o metáforas visuales.
Más allá de cualquier contenido, su forma-expresión es la que otorga el verdadero sentido al material filmado.
La meta de Vertov era la de desembarazar a la captación de imágenes de todos sus artificios para conseguir una objetividad integral, que él creía posible debido a, según sus palabras, la inhumana imposibilidad de la pupila de cristal de la cámara. El Cine-Ojo de Vertov es antes una actitud filosófica que una proposición técnica, y busca, a través del lente del cinematógrafo, captar las acciones de la vida, utilizando los métodos más sencillos para el rodaje, violando, si es preciso, todas las leyes y hábitos que requieren la construcción de un film: «montar y arrancar a la cámara lo que tiene de más característico, organizar los fragmentos filmados, arrancados de la vida, en un orden rítmico visual cargado de sentido», afirmará.