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SOPA DE LETRAS
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El monstruo de Michael Jackson

¿Cuánto de monstruo y de depredador sexual había en Michael Jackson? El documental 'Leaving Neverland' pone contra las cuerdas al rey del pop y nos sitúa frente a frente con la crudeza de los abusos a menores.

Belén Galindo

Belén Galindo

Imagen promocional de 'Leaving Neverland'

Imagen promocional de 'Leaving Neverland'

Movistar+
Actualizada 13/03/2019 a las 14:32
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Resulta que Michael Jackson llevaba el monstruo dentro. Los que tenemos cierta edad recordamos aquel vídeo clip titulado Michael Jackson's Thriller que se presentó a comienzos de 1984 en el que Jackson hacía de monstruo y dirigía a otros actores disfrazados de zombis en una coreografía que impactó a medio mundo y que tuvo un éxito sin precedentes por sus efectos de ambientación y por su temática de misterio y violencia. Durante semanas yo vi aquel vídeo una y otra vez en la televisión que una tienda de moda de Tudela tenía en el escaparate y donde se emitían vídeos musicales sin interrupción. La tienda estaba en el recorrido que hacía cada día hasta el instituto y no podía evitar detenerme unos minutos ante aquella televisión cada vez que coincidía con la emisión del vídeo de Michael Jackson. Me encantaba aquella estética, el baile, la música… todo, pero había algo que me provocaba aquel vídeo clip, algo que estaba a caballo entre la fascinación y el terror, que resultaba tan atractivo como perturbador y que funcionaba como un imán. Creo que no era la única que sentía eso por el vídeo, por Michael Jackson y por su música.

Estos días he vuelto a recordar aquella impresión al ver el documental 'Leaving Neverland' que ha realizado HBO (en España se puede ver a través del canal #0, de Movistar+) y que recoge el testimonio de James Safechuck y Wade Robson. Ambos son ahora adultos pero en el documental vuelven a su infancia y cuentan cómo durante años formaron parte del exclusivo y privado entorno de Jackson. Los dos niños vivieron temporadas junto a Jackson, fueron sus amigos inseparables, compartieron gira con él, y pasaron mucho tiempo en Neverland, el rancho del cantante. Los dos protagonistas del documental narran con extrema crudeza los abusos sexuales que presuntamente sufrieron por parte de Michael Jackson cuando tenían 7 y 10 años, todo ello con el beneplácito de sus familias que, en ocasiones, convivían en el mismo rancho de Neverland y permitían a los niños que durmieran en la misma cama que el cantante, fascinados también por su popularidad. Hace apenas un par de días que vi el documental y no tengo palabras suficientes para describir la impresión que me causó.

El monstruo de Michael Jackson

Resulta espeluznante escuchar el testimonio de los dos hombres, ver cómo se retrotraen a unos momentos de su infancia que claramente han dejado una huella destructiva e imborrable en sus vidas, oírles hablar de cómo  Michael Jackson fue tejiendo un sutil hilo de complicidad, admiración y poder para con ellos y sus familias. Es demoledor escuchar esas declaraciones en las que cuentan cómo se iba introduciendo en su entorno personal y cómo lograba hacerles sentir que el sexo y todas la aberraciones de índole sexual que practicaba con ellos, no eran sino una muestra de amor y camaradería, algo que él les hacía ver como normal, que los niños realizaban para no decepcionar a su ídolo y que a su vez Jackson repetía con todos ellos, como un patrón enfermizo y sórdido. Así –según explican- hacía con cada niño, niños que se convertían en su ‘mejor amigo’ y que eran sustituidos cada seis meses aproximadamente. Una y otra vez, según el testimonio de los dos jóvenes, el cantante habría actuado como el perfecto depredador sexual: seducción, explotación, engaño y abuso. El documental es durísimo por la crudeza de la confesión de los protagonistas pero sobre todo porque destapa sin ambages ni miramientos el proceso de la pederastia, del abuso a menores y, a través de las fotografías y del material que ofrece el documental, se puede ver entre líneas hasta lo que no pudo captar la cámara; se puede leer entre los mensajes lo que nadie escribió pero estaba implícito, hasta quedar de manifiesto toda la sordidez y la sutileza de la manipulación. Alguien decía el otro día que todo el mundo debería ver el documental 'Leaving Neverland' no tanto para juzgar a Jackson, que de eso ya se encargarán los tribunales, sino para recordar la necesidad de destapar, denunciar y acabar con todos los monstruos. Y estoy de acuerdo.

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