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EL FOROFILLO

Renacimientos Osasuna

Los rojillos no aprovecharon la visita a un Real Madrid de circunstancias, con bajas y pensando más en la Champions

Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
  • Fran Pérez
Actualizada 01/05/2021 a las 23:21

No me refiero a la escuela italiana de pintura ni a ningún tipo de corriente artística, sino a un renacimiento de revivir, de volver a la vida, de regresar a una causa para la que el objeto, persona, corriente o lo que sea parecía perdido. Es un renacimientos con minúscula, un dar vida al que estaba sin ella pero con las mismas condiciones, porque los zombis también son renacidos, pero de aquella manera. Por lo menos los clásicos, que hay otros que corren que se las pelan una vez contagiados. Pero bueno, vamos al lío que se me enfrían las anchoas de la cena.

Nunca vamos a tener la oportunidad de hacer daño a los madridistas como esta jornada. Pillamos a los de Zidane asfixiados, con bajas, en medio de los dos choques de semifinales de la Champiñons y pensando más en deshacerse del Chelsea londinense que en la Liga, pero con opciones en la competición casera. Un encuentro de esos que si lo ganan lo toman como lógico, pero que si lo pierden los condenan a quedarse a cinco del líder, el Atlético de Madrid, y a falta de 12 puntos por jugarse. Y si ocurre eso, Osasuna se convertiría en juez de la Liga. Pero...

Llueve sobre mojado. Porque los de Arrasate parece que se han instalado en la canoa de la permanencia y se dejan llevar por la corriente, sin que les vaya ni les venga. De hecho, el partido en el campito de entrenamiento -que decía Klopp- sirvió para recuperar para la causa a futbolistas como Odriozola, Isco, Asensio o algunos del filial como Blanco. Al técnico galo no le hizo falta ni sacar a Modric, que se quedó en la grada, amén del descarte de Sergio Ramos, recuperado pero pendiente de su renovación o salida.

Si somos realistas (y no me refiero a txuri urdin, que contentos andan en Eibar por la mano que les echaron los primos perdiendo a las faldas del Pirineo contra el Huesca) debemos reconocer que si nos vamos cascando 4-0 al descanso no se sorprende ni el del marcador. Porque de Osasuna solo se salvaron Manu Sánchez, que se notaba que jugaba contra un rival del Atlético de Madrid y era el único de los jugadores con revoluciones altas, y san Sergio Herrera, que sacó más manos que tentáculos tiene un pulpo. Y eso que Jagoba sorprendía con el Chimy en punta, la zaga titularísima, trivote con Torró, Monca y Javi Martínez, y Torres y Rubén en las alas. 

A priori era el equipo titularísimo, salvo el Chimy y, si me apuran, Brasanac por Javi Martínez. Enfrente un Real Madrid que no daba descanso a Courtois, Casemiro o Benzema y condicionado (obligado) a sacar a Marcelo, a Odriozola, a Marco Asensio y a vestir de titular a Hazard, recién recuperado, porque lo demás eran o canteranos o Phoskitos Isco. Con ese panorama se vislumbraba un encuentro más parejo, pero ni el centrocampista del Villarreal, que para más inri jugó en las filas blancas, ni el más listo esperaba que los blancos tuvieran un arma ofensiva escondida. Militao.

El lateral fue el más peligroso, tanto para Osasuna como para el Madrid. Una cesión suya casi acaba en gol rojillo, pero reaccionó bien Courtois. Y en el área contraria, Sergio Herrera desbarataba dos cabezazos consecutivos suyos que, si no está este portero, acaban en gol. Luego Benzemá y antes Edén, que no paraíso, se toparon con el de Miranda de Ebro en el intento de abrir la lata. Osasuna cerraba la primera entrega con 0-0 y sensaciones de que, por qué no, damos la campanada y frustramos un poquillo a las merengones en su pelea por el título.

De hecho el arranque del segundo tiempo mostró las ocasiones más peligrosas de los nuestros. Una contra de cuatro de rojo contra dos blancos no permitió a los rojillos marcar, aunque Moncayola la finalizaba con chut potente que despejaba, con apuros, el meta belga. Y un mal control de Javi Martínez le privó de quedarse sólo ante el gigante con cara de niño que protege la meta blanca. Y de ahí al final, a resucitar muertos, que es en lo que se convirtió Osasuna en la última media hora.

Resucitamos a Militao, que parecía medio deprimido por tanta ocasión sin premio en el primer tiempo. Y en una jugada en la que hizo una falta clamorosa sobre Torró en la frontal, el cuero acabó en córner. A la salida del saque de esquina se resarció y cabeceó a gol, ajustando el cuero al palo izquierdo donde, salvo estrellarse la crisma contra el poste, poco más podía hacer Sergio Herrera. Y a los cuatro escasos minutos siguientes otra salida de los de Zizou con conducción de Benzemá terminaba en un pase filtrado, un control largo de Casemiro y un entrar llorando en la portería porque había pillado a nuestro portero a contrapié.

Y de ahí al final, a seguir con la cura zombi. A darle minutos a Isco, que pudo marcar ya que es de esos jugadores con 2-0 en el marcador se atreve a hacer cositas y le salen. O a Rodrygo, ese futbolista que estrenó su cuenta goleadora en LaLiga contra Osasuna. Odriozola parecía Usaín Bolt, Nacho parecía el mejor Piqué de tiempos pasados, Blanco parecía el relevo generacional y natural de Casemiro y el lateral Miguel Ortega era, mismamente, el Dani Alves del Sextete. "Señor, señora, ¿tiene problemas de vigor?¿Tiene problemas de memoria?¿Tiene problemas en su quehacer diario? No se preocupe. Tómese un Renacimientos Osasuna y verá cómo todos sus males se pasan. Razón, doctor Jagoba". 

Este texto no es de un medicamento, no consulte a su farmacéutico salvo que tenga confianza con el mismo. En caso de dudas, llame a las oficinas del club. No le atenderán, pero igual coge alguien y, por lo menos, le obsequian con una visita al remodelado El Sadar. Que parece que el final de temporada se va a quedar para eso, para ofrecer visiticas a los rivales en nuestro campo y poco más. Porque claro, ahora asoma en el horizonte el primo vasco bilbaíno. Osasuna viaja a San Mamés, donde no podrá jugar Oier por piar desde la grada y llevarse cartulina (la sombra de Villar es alargada). Viendo la actitud del equipo, que se salde el choque con la menor sangría posible y a cerrar el año lo más alto en la tabla. Porque de resucitar a los nuestros, como a Rubén García y Jony, ni hablamos ¿no?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!


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