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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
El Forofillo : El blog de Fran Pérez

Nuestra guerra es otra

El Forofillo Fran Pérez
Nuestra guerra es otra
JESÚS CASO
Actualizada 24/03/2010 a las 23:47

La guerra de Osasuna es otra. No es cuestión de enzarzarnos en batallitas contra gigantes y Goliats, caso del mejor equipo del mundo o de su eterno rival, que también viste de blanco. Los soldados rojillos deben centrarse en la pelea por la permanencia, en el cruel y bajo barro que impera en los campos de ese grupo de equipos cuyos presupuestos están a años luz de los superpoderosos y cuyo mercado de fichajes se queda, más bien, en mercadillo o mercadeo. De ahí que la derrota en el feudo culé fuera lo más lógico, aunque no se dio la mala imagen que todo el mundo esperaba.

Y es que viendo los precedentes, con Messi en estado de gracia y los nuestros desgraciados, los agoreros hacía dos porras en función de la presencia de la Pulga en el once de Guardiola. Una, sin Messi, cuyo resultado se quedaba en el 3-0. Otra, con él. En ese caso, las previsiones se iban al 6-0. Al final, ni lo uno ni lo otro, si no todo lo contrario.

La mosca Camacho hizo de arácnido en la primera parte. El técnico de Cieza acertó tejiendo una tela de araña en la que se fue desmadejando el equipo de Pep. Planteó una presión en todo el campo que ahogaba la franca salida de los catalanes y que, incluso en más de una ocasión, les obligó a soltar pelotazos. Y el Barça es un equipo que si no rasea la bola, sufre. Incluso hasta dispusieron nuestras huestes de ocasiones para marcar en el primer tiempo, la más clamorosa el mano a mano de Vadocz con Valdés que, bien por tirar al bulto o bien por reflejos del siempre olvidado por Del Bosque, no terminó en gol.

Pero la tela de araña tenía fecha de caducidad. Más que fecha, hora. Y fueron 72 los minutos que aguantó. Entonces, la mosca rojilla se empequeñeció y el arácnido de azul y grana puso las cosas en su sitio. El cambio lo propiciaron, valga la redundancia, los cambios. Y es que mientras que el técnico local dio con el fallo en ataque, quitando a Henry por Pedro y metiendo posteriormente a Bojan, el nuestro hizo lo de siempre. Los cambios, de 17 a 19. Claro, claro, como jugábamos a las 20 horas...

Tardó un mundo Camacho en relevar a los hombres que, poco a poco, iban siendo avasallados por las tropas culés. Y tanto va el cántaro a la fuente que, al final, el sueco Ibrahimovic acabó marcando. Y ya en la recta final, otra jugada calcada y partido sentenciado. Lógico. Si ya lo decía yo. Era de esperar. Pero es que siempre nos pasa igual en este tipo de partidos en los que tenemos poco que perder y mucho que ganar. Que nos ponen la miel en los labios...

Lo mejor es que se jugaron 60 minutos buenos, tuteando al que es considerado mejor equipo del mundo por derecho propio. Y que se tuvo intensidad. A pesar de las ausencias. Si el equipo es capaz de disputar los encuentros en el viejo Sadar con la misma intensidad con la que lo hicieron en la Ciudad Condal, la salvación está más que garantizada. Pero para ello, hay que ponerse el mono de trabajo y comenzar el domingo contra el Almería.

No nos sirve de nada hacer un buen partido contra el Barcelona y luego, en casa contra los andaluces o los de nuestra Liga, perder. O no ganar, que para el caso viene siendo lo mismo. Se agota el colchón y la permanencia está a siete puntos. No saltan las alarmas, pero menos ha esperado Del Nido para fumarse al amigo Jiménez. De ahí que, ahora más que nunca, el equipo deba reaccionar.

Hay que armarse de valor, afilar los dientes, calentar motores, aderezar las cabalgaduras y preparar las corazas para resistir los asaltos en nuestra plaza. De aquí al final hay seis finales en Pamplona y hay que sacar las seis con signo positivo. Vamos a mostrar a todo el impero de la Primera División que queremos seguir allí, que nuestra guerra es la permanencia y que, batalla a batalla, el viejo reino del Sadar no caerá hasta que quede el último soldado en pie.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte! 

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