x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
El Forofillo : El blog de Fran Pérez
El Forofillo : El blog de Fran Pérez

Copa Davis

El Forofillo Fran Pérez

Copa Davis

JESÚS CASO
05/01/2007 a las 16:53
Etiquetas
A+ A-

05 - Diciembre - 2005

MÁLAGA 1 - OSASUNA 2

Parecía mentira que un tenista bajito pero cuadrado como Dominik Hrbaty pudiera ganarle un partido al monstruo de Ljubicic y estirar (en vano) las esperanzas de Eslovaquia en la final de la Copa David. Pero fue así.

Todo ello tras un fin de semana en el que los croatas se habían adelantado en el primer individual (punto logrado por Ljubicic, ese calvito que le puso a Nadal contra las cuerdas en el Masters Series de Madrid) y Eslovaquia, que jugaba en casa, empatara en el segundo encuentro. Luego, como sabrán, se disputó el partido de dobles y ahí Croacia tiene las de ganar. Porque además de tierra de buenos futbolistas, tiene auténticos cañoneros en esto del tenis, y el 2-1 parecía casi definitivo a sabiendas del encuentro entre Hrbaty y Ljubicic.

Con este panorama se plantaron en la pista ambos jugadores el domingo a media tarde. Y como no hay Fórmula 1 ni hay motos ni hay partidos de fútbol a esa hora, y cuando quiera que Portland había perdido la tarde anterior, pues la tele quiso ofrecernos este envite a los desesperados de ver algo de deporte en la gran pantalla.

La verdad es que el partido empezó con todo de cara para el Gigante Calvo. Se impuso en el primer set, haciendo alarde de su impresionante saque que a punto estuvo de borrar las líneas de la pista. Pero Eslovaquia jugaba en casa, y la carta del público, que se lo pregunten si no a España, muchas veces es la que te da la mano ganadora.

Hrbaty se recompuso y le metió al croata dos sets seguidos, y a punto estuvo de fastidiar la fiesta de sus rivales con el cuarto, que resultó no ser el definitivo. El intercambio de golpes era asombroso. Nadie perdía su saque. Se pasaba de ganar el tanto en blanco a no poder restar una bola del rival. Y claro, con esas ideas, se llegó al quinto y definitivo set, en el que no hay tie break o muerte súbita que dicen los entendidos (pero esa no era una película de Jean Claude Van Damme?).

El caso es que todo seguía igual. Sacaba el eslovaco, ganaba el juego. Sacaba el croata, hacía lo mismo. Ver un 40-15 ya era milagroso y abría las puertas a la esperanza del break (o juego roto, que es que los yankees nos están enseñando hasta a hablar en deporte). Como el primer saque había correspondido al jugador local, Hrbaty, siempre tenía la esperanza de, tras ganar un saque, romperle y casi sentenciar el encuentro. Vamos, que el esfuerzo de Ljubicic tenía que ser doble si quería lograr la iniciativa en el juego, que no estoy seguro de qué es, pero los comentaristas de la tele lo decían cada dos por tres. Y entonces se llegó al noveno juego.

Como le tocaba sacar al local, lógicamente siguió a pies juntillas el guión y logró el juego. Se ponía con 5-4 a su favor. Sacaba Ljubicic. Dos errores impropios de todo un hombretón como él dieron un increíble e inesperado 0-30 favorable al eslovaco. La hinchada, por aquello de que ya les habían dejado fuera del Mundial de fútbol (España, para más señas, aunque no hayamos conseguido el billete para ir a verles a Alemania, amigo Ciordia), pues como digo, el aficionado eslovaco que no quería dejar la oportunidad de hacer historia en esto del deporte, siguió animando con más fuerza desde la grada, estirándose a todas las bolas y frenando con la mente los saques del croata. Pero Ljubicic es mucho Ljubicic, y en dos recaditos igualó la ventaja inicial para neutralizarla y ponerse 30-30. Emoción, intriga y dolor de barriga. Entonces mandó otro cañonazo y logró la ventaja para igualar el set. Pero otro error llevó a ambos jugadores al primer deuce (égalité que dicen los galos o iguales que destilamos por el norte) del quinto set. Entonces tuvo Hrbaty la primera bola de partido, salvada de nuevo por el cañonero sin flequillo. Hasta dispuso de una segunda, que el ceñudo croata se encargó de equilibrar. Pero como dicen que en esta vida no hay dos sin tres, o para ser más exactos, que a la tercera va la vencida, esta vez resultó ser cierto. Y Hrbaty ganaba el encuentro, igualando la eliminatoria a dos y dejando en las manos (y raqueta) de un joven e inexperto Michal Mertinak el decisivo tanto de la final.

El jugador eslovaco se volvió entonces loco. Mandó las raquetas al público, tiró la camiseta, las muñequeras, y porque le frenaron, que si no tira el calzón y va detrás a aplastar a algún aficionado que para estas alturas del día estaba con las manos moradas de aplaudir con los pepinos de plástico esos que tan de moda se han puesto en los terrenos deportivos (y yo me pregunto, quién fabricará esos churros plastificados con los que la hinchada se entretiene, regresando a su infancia? Y lo que no es menos importante, qué hacen con ellos una vez finalizado el encuentro?).

La pena de todo es que Croacia no dio opciones en el último encuentro y Ancic, otro que tal anda, se merendó al pobre de Mertinak. Pero lo importante es la emoción y la esperanza que por un momento sintieron los aficionados eslovacos ante una final perdida. Seguro que el receso entre el cuarto y quinto partido, más de uno pensaría en la hazaña que protagonizó nuestro Nadal contra Australia, en la final de hace dos años. Pero claro, Nadal es Nadal, conduce un KIA y es número dos del mundo. Y al pobre Mertinak le queda mucha Nocilla que tomar.

¡Ah, por cierto, Osasuna volvió a ganar! Sí, ya sé que no es noticia, que a los de Madriz les suda la rabadilla que el conjunto navarro sea el único que aguante el tirón del todopoderoso Barcelona. Con o sin Luxemburgo en la Liga. Pero ahí seguimos.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Etiquetas
Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Solo 0,27€ al día (Suscripción Anual)
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que necesitas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra