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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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&#161Qué monada de Liga!

El Forofillo Fran Pérez

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JESÚS CASO
05/01/2007 a las 16:43
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10 - Octubre - 2005

OSASUNA EN PUESTOS CHAMPIONS

Alguna vez, querid@ lector@ se ha preguntado por la similitud existente entre el apasionante mundo de la zoología y nuestra Liga de fútbol? Recuerdo cuando era pequeño, años ha cerca del Jurásico, la risa que daba el escuchar a nuestros mayores que había equipos con apodos animales, como los leones de San Mamés o los periquitos de Sarriá. Pero para mi decepción, veía saltar a jugadores de carne y hueso, nada de felinos o pájaros ataviados con las elásticas de sus respectivos equipos. Pero no dejaban de ser imaginaciones juveniles.

Poco a poco, con la llegada de esa fruta futbolera que era Naranjito, el mundo del balompié fue llenándose de apodos, nombres de guerra y alias a los que los medios de comunicación les dábamos mayor apogeo. Son casos como el del famoso Pelusa, Tarzán Migueli, el Buitre y otros tantos conocidos. Seguíamos con el mundo animal, guiados por las cabalgadas de un azulgrana Lobo Carrasco o topónimos, como el de compañero Txiki Beguiristáin. Había para todos los gustos y colores.

La influencia de Sudamérica siempre ha sido notable. En la liga argentina casi todos los jugadores tenían su seudónimo. En Osasuna nos tocó con el Pipa Gancedo, entre otros. Apodos que provenían por un bautismo en las categorías inferiores de sus técnicos, muy cachondos ellos, o por su aspecto físico. Tampoco se quedaba atrás Uruguay, cuya cantera nos ha dejado en las filas rojillas un Pato que ocupa la zona central del equipo.

La radio no ha dejado de aportar su granito de arena, y los compañeros del TJ no tienen parangón en este arte que supone rebautizar a los futbolistas: David Loreal Beckham, Paquirrín Ronaldo, la Joya de la Corona Vicente, el Niño. Hay apodo curiosos, como el del Payaso Aimar (que bien se puede aplicar a algún que otro futbolista por su escasez de neuronas), otros perfumados como el Nenuco Tristán, la Mantequilla Valerón o de película como Greystoke Puyol. Muchos son los ejemplos en esta carrera por la originalidad en la que estamos empeñados los juntaletras de los medios.

Pero lo que raya la chabacanería es la última tendencia de las celebraciones cuando se marca un gol. Vale que el balón termina, como si de un pez se tratara, en el fondo de las redes. Pero de ahí a festejar el logro con animaladas tipo la Cucaracha va un mundo. Y en el camino, en alguna parte del campo, los deportistas han perdido la falta de respeto. Respeto en primer lugar hacia el rival, y en segundo, que no menos importante, hacia el público que es quien, a fin de cuentas, les pagan para que proporcionen espectáculo.

Aunque para ver este tipo de espectáculos, mejor nos vamos al circo. Allí, por lo menos, sabemos que los payasos cobran por hacer reír. Es que si no, a este paso, las estrellas van a pedir pluses por ampliación de funciones.

Se imaginan a Ronaldo y compañía marcando un gol en El Sadar y haciendo el Escarabajo pelotero? Seguro que uno se queda tumbado de un botellazo. Ojo, que no aplaudo ni animo la violencia en el fútbol, pero conozco algo de nuestra maravillosa afición, esa que se deja la garganta todos los partidos animando a los rojillos. Y sinceramente, incluido el que suscribe, me parece una falta de respeto que, además de mojarte la oreja con un gol, el equipo rival se mofe y chotée del personal a sus anchas.

Desde el famoso Perrito de Leandro en el Calderón, pasando por las Bananas de Giovanni en el Bernabéu o el chistado de Raúl en el Camp Nou, la ya mencionada Cucaracha de los merengues en Mendizorroza, o la rayada de Fowler en la Premier, por citar algunos de los casos más conocidos, no dejan de ser muestras de falta de respeto, prepotencia y mal gusto.

No me explico cómo los mil quinientos comités de disciplina existentes en España no toman cartas en el asunto. Que una cosa es que marques un gol y lo celebres con tus compañeros, y otra distinta es, por ejemplo, que vayas al portero al que se la has colado y le humedezcas la oreja. Vamos, que si de por sí los ánimos en un estadio están caldeados, poco o nada ayudan los graciosos con estas muestras de clarividencia y originalidad. Será que de tanto darle con la cabeza al balón, a más de uno se le han secado los sesos.

Abogo por multar fuertemente a los futbolistas e imponerles penas acordes con la gracia realizada. Que haces la Cucaracha? Muy bien, majo, vas a pegarte un mes de trabajos comunitarios limpiando de insectos las calles de la ciudad. Amén de la multa, claro está. Así la RFEF podría sacar más pasta para pagar a los directivos que vayan a ver a la selección a Alemania 2005. Que te da por levantar la patita al estilo canino? Dos semanas limpiando y cuidando una perrera municipal. Insisto, multa aparte. Así igual les daba por marcar un gol, dar el saltito de rigor, levantar los brazos y recibir las felicitaciones de los compañeros. Hasta se podría permitir un bailecito, pero sin mofarse del rival o de los aficionados.

En fin, que en esta Liga tan animal, la única alegría que tenemos (y no es poca) es ver a nuestro Osasuna en Champions League. A ver si los chicos mantiene la racha y llegamos pronto a la barrera 42-44 puntos y luego vemos qué se puede hacer. Y todo ello con los problemas que tiene Aguirre para hacer un once titular, ya que todos los que salen al campo lo hacen de gloria. ¡Lastima el error del planteamiento en Rennes!

Antes de irme no quiero dejar en el aire una reflexión que el mundo de la ciencia debería tener en cuenta. Si en el fútbol se echa mano del mundo animal, no podrían los zoólogos hacer lo mismo pero a la inversa? Ya me veo dentro de 20 años en un zoo madrileño, al vigilante explicando a un grupo de escolares: "Y ahora llegamos a la jaula del simio Ronaldo", o en el acuario de Donosti al experto explicando los hábitos del escualo Kovacevic. Todo ello, ojo, sin desmerecer a los pobres bichos.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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