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CATALUÑA

La Unión Europea recibe con indiferencia a Puigdemont

El presidente catalán visita el marte la Eurocámara para dar un charla sobre el proceso independentista pero sin agenda institucional

Carles Puigdemont.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

23/01/2017 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid

Todo empieza y acaba en Bruselas. Es el kilómetro cero de una España que ha pasado de problema a modelo y que ahora, cuando lo económico parece que carbura y los Presupuestos Generales del Estado son algo más que una posibilidad, deberá echar el resto en lo institucional, en sortear el desafío catalán, un problema de alto voltaje que se traducirá este año en la convocatoria de otro referéndum independentistas sin el aval legal español. El ‘procés’ continúa y así lo explicará este martes el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en una conferencia que dará en una de las decenas de salas del Parlamento Europeo.

Será su segunda visita a Bruselas y, de nuevo, sin reuniones de calado con la cúpula de la Unión Europea. "Nada ha cambiado ni cambiará", confiesa un alto cargo comunitario a COLPISA. "Si algo nos sobra son problemas, así que soluciónenlo en su casa", resume el ‘leitmotiv’ bruselense.

Puigdemont tiene perdida de antemano la batalla del relato en el frente de Bruselas, que en la práctica es la que realmente cuenta si es que el objetivo final es seguir formando parte del club de la Unión Europea. Sin embargo, Puigdemont no se da por vencido y su Ejecutivo, a través de los eurodiputados de PDECat (antigua Convergencia) y ERC, han organizado una conferencia que tiene más de mitin que de acto institucional. Sorprende, por ejemplo, que en el cartel del acto, Oriol Junqueras y Raül Romeva sean presentados como "ministros", mientras que en la nota informativa de la Generalitat se hable de consejeros de Hacienda y Exteriores, respectivamente.

Entre el público se espera que estén, entre otros, los eurodiputados de los pequeños grupos nacionalistas, ya sean españoles o de otros países como la N-VA flamenca. Pero esta audiencia ya está ganada, a la que realmente hay que convencer no asistirá por su indiferencia ante el ‘procés’. Existe una máxima entre los 28 Estados miembros: apoyarse en los procesos internos de cada uno, y aquí, lo que diga Madrid es lo que vale, como así lo han manifestado en varias ocasiones todos los líderes comunitarios con Angela Merkel a la cabeza.

Los límites del terreno de juego ya están definidos. La UE, más allá de la retórica de ideales y valores, es un club político integrado por 28 socios y las normas de la casa, sus tratados, dicen que los 28 tienen capacidad de veto a la hora de aceptar nuevos miembros. Es por ello que cuando surge la pregunta de si Cataluña podría ser un estado miembro de pleno derecho de la UE, la respuesta sea muy sencilla. Sin el consentimiento del Reino de España, no. Mientras el veto esté en los tratados, no hay nada que hacer.

"LA AGENDA ESTÁ COMPLETA"

Pese a todo, el Gobierno catalán insiste en defender que todo es posible y que el éxito está al alcance de la mano. "Sólo queremos votar libremente y que la sociedad decida", volverá a insistir Puigdemont ante un aforo entregado. El fondo seguirá siendo el mismo que el expresado a finales de abril en su primera visita a Bélgica, que duró tres días y que se centró en recorrer la provincia de Flandes, territorio amigo gobernada por los independentistas.

Bruselas se quedó en un segundo plano por el portazo que recibió del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y del Parlamento Europeo, entonces presidido por Martin Schulz. "La agenda está completa" fue la frase que escuchó su gabinete. Fue chocante por ello ver a Puigdemont asegurandoque fue él quien no quiso reunirse con nadie y sólo dos doras más tarde la Comisión desvelaba que sí hubo una petición de cita.

Ahora, la estrategia ha sido completamente diferente. Tanto, que un portavoz de la representación catalana en Bruselas aseguró a COLPISA que "no se iba a comentar ni decir nada de la visita". Silencio total. Y para no sufrir otro portazo, lo que se ha hecho es no llamar a la puerta de ningún alto cargo.

El ‘procés’ condiciona la agenda de Puigdemont y esto hace que a diferencia de otros colegas autonómicos, sólo sufra la indiferencia del club. La mejor prueba es la reciente visita de la presidente andaluza, Susana Díaz, que fue recibida por Schulz, la jefa de la diplomacia, Federica Mogherini, y los comisarios de Economía, Pierre Moscovici, y Desarrollo Regional, Corina Cretu (todos socialistas, eso sí). Hace un año, sin ir más lejos, el lehendakari Iñigo Urkullu también estuvo en Bruselas y fue recibido por el comisario Miguel Arias Cañete y la de Transportes, Violeta Bulc. Eso sí, viajó para hablar de problemas de infraestructuras vascas, no de procesos soberanistas.

¿Y España? El Gobierno está muy tranquilo. "No creo que vayan a tener mucho éxito en la UE", lanzó el jueves con cierta retranca el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis.

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