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Elecciones 26J

El fin del ciclo exitoso deja a Ciudadanos en tierra de nadie

Es el partido que más votos perdió el 26-J detrás de Podemos y corre el riesgo de convertirse en irrelevante en la formación de Gobierno

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

REUTERS
03/07/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
El escrutinio del 26 de junio puso fin a un ciclo de año y medio de éxitos electorales de Ciudadanos, una etapa que se abrió en marzo de 2015 con los nueve parlamentarios andaluces que le permitieron condicionar el Gobierno de Susana Díaz; siguió con la entrada en 12 parlamentos autonómicos que les convirtió en llave de otros cuatro ejecutivos; luego vino el ascenso en Cataluña hasta liderar la oposición y ser la primera fuerza no soberanista; y se cerró con la irrupción en el Congreso como cuarta fuerza nacional al pasar de cero a cuarenta diputados.

El partido de Albert Rivera, que lleva poco más de dos años en la política nacional, paladeó por primera vez el pasado domingo lo que es recibir un castigo en las urnas. Pero su mayor problema fue que comprobó que su techo, al menos por el momento, está donde creían solo hace unas semanas que estaba su suelo (el 13 % de los sufragios). Solo dos escaños por encima de los 30 diputados que sus dirigentes reconocían en campaña que era la línea que, de traspasarse, hubiese significado un fracaso sin paliativos.

Los comicios han cortado de forma radical las aspiraciones del otoño pasado, cuando las encuestas los señalaban en puertas del 20-D como alternativa de Gobierno. Se han dejado por el camino 375.000 votos, la segunda bajada después de la Podemos, y ocho escaños, la mayor pérdida de representatividad. Resisten por los pelos en varias circunscripciones, en las que el mínimo retroceso significará perder escaños, y se han quedado sin representación en 32 provincias.

Sí han conseguido, aunque a duras penas, su objetivo mínimo de consolidar un espacio político de centro en el Parlamento, inexistente desde la transición, pero no logran levantar cabeza en su cuna catalana, con dos puntos menos de apoyo que la media nacional, y siguen siendo un partido con mínima implantación en los territorios del norte de España y casi testimonial fuera de las ciudades.

PINCHAZO SIN CRISIS 

El pinchazo electoral, sin embargo, y a diferencia de Podemos, no ha desatado crisis alguna en Ciudadanos. Se encajó el revés con un aquí no ha pasado nada. El partido, más allá del retroceso, considera "aceptable" mantener tres millones de fieles en una contienda muy polarizada, en la que el PP pretendió asfixiarlos con su llamada al voto útil. Entiende que es la demostración de que, en contra de lo que auguran los conservadores, han venido para quedarse. Rivera, líder indiscutido de la formación, cuenta con el respaldo sin fisuras de su ejecutiva y de los principales dirigentes territoriales y solo ha recibido reproches de alguno de los antiguos promotores de Ciutadans, sin cargo ni peso alguno en la nueva sigla, pero que puede ser el embrión de una corriente crítica.

Los resultados del 26-J no solo han cortado el ciclo exitoso de Ciudadanos sino que han colocado a la formación y al grupo parlamentario en tierra de nadie. En contra de sus demandas, los electores no les han convertido en el partido determinante para condicionar el Gobierno que pretendían ser, y la negativa de Rivera a respaldar un Ejecutivo encabezado por Mariano Rajoy, que a día de hoy mantienen aunque cada vez con a boca más pequeña, amenaza con dejar a sus 32 diputados en una posición irrelevante durante el proceso de diálogo y el debate de investidura.

El movimiento del líder de Ciudadanos para situarse en el centro del tablero político, invitar a PP y PSOE a formar una mesa de negociación a tres con su partido para cerrar un pacto de legislatura estable, fue desdeñado al alimón por los grandes partidos y ya solo recuperará protagonismo en la presente etapa si el PSOE, el único aliado que de verdad busca Rajoy, le niega al candidato del PP hasta el más mínimo respaldo (la abstención) para que permanezca en la Moncloa.

Pero Ciudadanos, a diferencia de Podemos, considera que no tiene nada que revisar, considera que su proyecto tiene la misma validez que antes de las elecciones y cree solo ha sufrido un tropiezo, no una caída en toda regla.
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